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abril 01, 2010

Anfiteatro, centuriones y otros...

Golconde. Magritte.


Se trataba de una conquista callada e insensible, que avanzaba día a día, y contra la que nadie se resistía, porque nadie conseguía darse cuenta de ella. Y los conquistadores, ¿quiénes eran?

Ni siquiera el viejo Beppo, que se daba cuenta de tantas cosas que los demás no veían, observaba los hombres grises que recorrían, incansables, la ciudad y parecían estar siempre ocupados. Y eso que no eran invisibles. Se les veía, y no se les veía. De algún misterioso modo eran capaces de pasar desapercibidos, de manera que no se les observaba o se volvía a olvidar, en seguida, su aspecto.

Así podían operar en la clandestinidad, precisamente porque no se ocultaban. Y como nadie reparaba en ellos, nadie les preguntaba de dónde habían salido y de dónde salían, porque cada día eran más.

Circulaban por las calles en elegantes coches grises, entraban en todas las casas, se sentaban en todos los restaurantes. Muchas veces hacían anotaciones en sus agendas.

Eran unos hombres vestidos con trajes de un color gris telaraña. Incluso sus caras parecían ser de ceniza gris. Llevaban bombines y fumaban pequeños puros grises. Cada uno llevaba siempre un maletín gris plomo.

Momo. Michael Ende.


"Magritte se incorporó al grupo del intelectual francés André Breton, que junto con otros artistas como Salvador Dalí, Luis Buñuel, Joan Miró o Benjamin Péret, trazaron nuevos caminos en la pintura, en la poesía, en el teatro, en la fotografía, en el cine, en fin. El surrealismo, una de las corrientes artísticas más importantes de la era moderna, se planteaba ver más allá de la realidad y encontrar los sueños".

Felipe Calderón Ipse dixit.


Cuando envejece el diablo se hace ermitaño


Luis Felipe es alto para su edad
Dale algunos céntimos
Su sombrero será muy pequeño
Dale dos corbatas
Mentirá todos los días
Dale otra pipa
Su madre llorará
Dale un par de guantes
Perderá sus zapatos
Dale café
Tendrá bombillas
Dale un corsé
llevará un collar
Dale unos tirantes
Cuidará ratones
Dale una pala
Subirá en avión
Dale sopa
Hará una estatua
Dale unos cordones
Comerá grosella

El señor Luis Felipe
Que vive de píldoras y de carpetas
Se come a su madre
Y pierde el tiempo caminando

B. Péret en El Gran Juego
Versión de César Moro


“Magritte, sin duda alguna, como podemos observar, fue, en este sentido, uno de sus mayores exponentes. Sus cuadros muestran sorprendentes yuxtaposiciones de lo común y lo extraño. Tenía un repertorio de imágenes sugestivas, obsesivas, incluso, en entornos ordinarios, pero que, si se miran bien, eran entornos congruentes”.


"En el mundo invisible de este artista {Magritte} hay muchas cosas que son visibles. Es visible su aportación a nuestra cultura contemporánea, además del deseo de poner al alcance del gran público un bien cultural de carácter universal".

Alonso Lujambio. Magister dixit.

“Ya se ha mencionado aquí diversas figuras, hay muchas que podremos encontrar en la exposición. Las rocas que flotan en el aire, las enormes manzanas, que ya describía Lujambio; las flores, cubriendo el espacio de una habitación; la lluvia de personajes. En fin.”

Argumento ad baculum.


“Se dice que no tenía rival como maestro de la pintura desconcertante, y él mismo escribe a propósito de ello: Mi voluntad es hacer que en la medida de lo posible, decía, los objetos más familiares griten; el orden en que generalmente se colocan debe, evidentemente, ser trastocado. Las grietas que vemos en nuestras casas y en nuestras caras yo las encontraba más elocuentes en el cielo”.

Oh, México mágico, de surrealista a metarrealista.



Kabeza


No teman, legionarios (la justicia "mundana" no les tocará)


Literatura "infantil" censurada por la dictadura argentina (quién sabe por qué)


Eduardo Salles.

septiembre 04, 2009

Domini Canis ¿o Diaboli Lupus?



- ¿Cómo dice usted que se llama el pueblo que se ve allá abajo?
- Comala, señor.
- ¿Está seguro de que ya es Comala?
- Seguro, señor.
- ¿Y por qué se ve esto tan triste?
- Son los tiempos, señor.
Pedro Páramo. Juan Rulfo.

Oaxaca es un estado enorme, no sólo en cuanto a extensión geográfica: es un complejo humano tan intrincado como los mosaicos árabes y la geometría cuasicristalina decagonal avanzada de sus girih; un universo paralelo que me tendió su mano seductora a través de un artículo de José Luis Kraft en la revista Chispa; empero, sólo las manos de Ondina de la matriarca me sumergían en los estanques de una continua búsqueda.

Indagación introspectiva a lo Juan Preciado: “Vine a Oaxaca porque me dijeron que acá vivía mi abuela paterna, una tal Ofelia Velasco. Mi bisabuela materna me lo dijo.” Y encontré Comala: lo juro; sólo que bajo el espurio: Santo Domingo Yanhuitlán.

Tras casi ocho horas de serranías impresionantes, cactáceas dispersas entre maizales, iglesias rosa mexicano y azul pastel que alternaban entre hondonadas y cimas, descender de la camioneta Nissan donde papá transportaba sus trabajos de Hefesto contemporáneo fue recordar que los tríceps surales necesitan estirarse y contraerse: para eso están diseñados. Empero, mi cuerpo no advirtió que la mente aún se encontraba de viaje, y mucho menos que incursionaría en el mundo Rulfiano, sin mayores preámbulos que esa enorme construcción dominica del siglo XVI que se apreciaba a borde de carretera: un imponente monasterio asentado en la plataforma del otrora centro ceremonial prehispánico (la impronta visual permanece, aun cuando en tierras morelenses puedo apreciar la ruta de los conventos) que dejaba en el aire un dejo muy extraño; no sólo se trataba del espíritu per se de las vetustas maderas y canteras: en ese sitio existía algo inefable, intangible -pero casi perceptible por la retina- que estimuló sobremanera mi instinto de rata.

Puesto que sólo hacía falta aproximadamente una hora para llegar a la Antigua Antequera, mi padre accedió a la petición de hacer una pausa espacio-temporal (sin imaginar que así sería, literalmente). Mientras mis hermanos deambulaban, mamá apreciaba la magnífica vista de la serranía y papá dormitaba en las escaleras, me dediqué al noble arte de escudriñar a las figuras que -de forma fugaz- se anteponían a esos gruesos muros con sus sobrias tallas; un hecho en particular llamó mi atención: en ese poblado mixteco, el tránsito humano era lo más alejado a la iglesia: el signo de la cruz se realizaba de forma rápida, en ese gesto característico de invocación, no de evocación.

Mientras me debatía en el deseo morboso de atisbar en la obscuridad, entre el aire gélido que emanaba de las puertas apolilladas, una mano me envolvió la articulación de la muñeca:

“¿No vienes al zocalito? está aquí abajito”

Mi madre me dio la vida, y casi me la arrebata en ese instante: Sólo porque Dios es grande no me quedé “acalambrado, como los que mueren muertos de miedo”. Quid pro quo.

“Era la hora en que los niños juegan en las calles de todos los pueblos, llenando con sus gritos la tarde. Cuando aún las paredes negras reflejan la luz amarilla del sol”. En aquella diminuta plaza no se escuchaba la algarabía infantil, ni la cacofonía del trabajo: un silencio sobrenatural engullía nuestras presencias. Incluso la tienda de Diconsa permanecía solitaria: Sólo una señora emergió de aquella tierra agreste; atemporal, arquetípica, con su rebozo luido y la tierra labrada en la piel.

- Ustedes no son de aquí
- De Morelos
- Ah. Dicen que es lejos, pero no tanto. Cerquita de Puebla
- Sí*
*Mi habilidad verbal a los 11 años persiste tranquilamente a los 26: ya que los diálogos no son lo mío, me he enfrascado en los monólogos interminables ¿se nota?
- Se ve niña y a la vez no tanto. Son los ojos**.
- ¿Por qué su iglesia está cerrada? (Sólo el Daimón de la curiosidad me impele a hablar)
- Hay cosas que no se deben ver, sabe usted. Menos a su edad. Mañana es uno de los días en que la iglesia abre. Pero no vengas. Todavía no le toca. Dios se entiende de muchas maneras, pero los caminos no se apresuran.

* *¿Acaso lo tengo escrito en el rostro en algún lenguaje sólo asequible a las mujeres mayores?


Su uso alternado entre el “tú” y el diplomático “usted” me dejaron aun más perpleja: el oráculo de Delfos y sus crípticas Febades estaban aquí. ¿Destruiría mi reino por una interpretación errónea? La revolución hormonal me dificultaba aún más la abstracción.
Lapsus: Por la mujer del oráculo que aparece en 300, lo pensaría (por otra parte, los éforos me despertaron una repulsión como pocos entes del cine, especialmente por el hecho de que no difieren mucho de los sacerdotes reales). No, esperen: daría mi reino por Hypatia, especialmente considerando el hecho de que mi fantasía será encarnada por Raquel Weisz en Ágora).

La mujer salió con una bolsa de Maseca y un kilo de arroz, desapareciendo en la misma forma sosegada en que había llegado. Mi madre se incorporó, con esa chispa de inquietud en la mirada que me provocaba una punzada: advertir cosas fuera de la jurisdicción de la vista era un talento que codiciaba como pocos en mi adolescencia, hasta que descubrí a mi roedor interior: el mismo que ha cavado madrigueras al mejor estilo de Hieronymus Bosch.

El tendajón del pueblo mostraba un curioso altar: herraduras, clavos, ruda, un cráneo de cerámica… no hizo falta voltear para percibir las brasas en los ojos del propietario; podía confiar en el instinto de rata.

Sabía que retornaría. La necesidad de ver trasciende todos los tabúes.
Salí a contemplar la mole del exconvento perfilándose en el atardecer.

“Ahora estaba aquí, en este pueblo sin ruidos. Oía caer mis pisadas sobre las piedras redondas con que estaban empedradas las calles. Mis pisadas huecas, repitiendo su sonido en el eco de las paredes teñidas por el sol del atardecer”.

Recuento: He retornado en tres ocasiones, pero por razones ignotas, nunca he podido ingresar a la iglesia. He penetrado en los recovecos del exconvento -bajo el auspicio del INAH- pero lo que percibí allí no me dejó con deseos de volver a hacerlo (aun con la impresionante belleza arquitectónica que lo envuelve, como femme fatale). Nuestra Señora La Muerte preside -de forma indiscutible- la sala de profundis de este sitio: el ejemplar más antiguo –y aparentemente el único- existente de las carretas de la muerte (parte de la procesión de la Cofradía del Santo Entierro), prohibidas por el alto clero e incineradas la mayoría de ellas. El único sitio que me ofrece una sensación similar es Zirahuén*, en el estado de Michoacán: mis dos Comalas.
*Humm…Preparaban un café de olla con propiedades inverosímiles (aunque el café “La Lucha” de Uruapan también es muy bueno).

Por si les interesa:
Por qué los Domini Canis me suscitan trastorno de estrés postraumático
Procesos inquisitoriales en Yanhuitlán

Imagen superior tomada de El (d)efecto barroco

Oaxaca (1)

abril 27, 2009

hay que seguir el procedimiento

Un edificio público asentado en la zona sur de la Ciudad de México, sobre la avenida más importante y extensa del país. Dentro se encuentran 2536 empleados, más el personal de limpieza y los chicos de servicio social. El edificio consta de trece pisos y fue construido bajo los más elevados estándares; está tipificado como un "edificio inteligente"


A las 11:46 AM del lunes 27 de abril, se registra un temblor de considerable intensidad, pero la alarma sísmica del edificio inteligente… NO suena.


12.06 PM. Todas las páginas electrónicas de los principales periódicos editados en la Ciudad, informan la ocurrencia del temblor, cuya intensidad oscila entre los de 5.7 a 6 grados Richter


12:18 PM Un hombre con actitud displicente llega al cuarto piso e indica –desde el pasillo- al personal ahí congregado: "favor de desalojar, dejen todo como está y salgan a la explanada"


El personal, que ya se olvidó del temblor y está enfrascado en sus labores, tarda en responder a la instrucción. Ante ello, el hombre visiblemente contrariado, alza la voz y repite: "que desalojen el piso, bajen y salgan a la explanada".


Me dispongo a tomar mi bolso e identificación personal, cuando el hombre llega hasta mi lugar y me grita: "dije que desalojaran… TODOS."


Yo, molesta por sus maneras, le respondo: "¿y cuál es la prisa, si el temblor pasó hace más de media hora y su alarma sísmica ni se dio por enterada; ya para qué se apuran tanto?"


Él, replica:


---"Hay que seguir el procedimiento"


Bendito. Me siento reconfortada, mientras sigamos el procedimiento, estaremos a salvo de terremotos, influenzas y demás catástrofes.


……………………............

En medio de la histeria colectiva "influenzada" y el incesante fluir informativo, desmesurado e irresponsable, los chilangos recitábamos una sacudida más… y la tuvimos.

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Pero mientras el mundo se derrumba nuestro alrededor, tú yo nos enamoramos.

Bendito

enero 06, 2009

día de reyes y pesimismo...

En el mundo de la cristiandad, al menos en el hispano, hoy es Día de Reyes y se supone que los niños son felices, aunque sea solo por un día. No sé como se acostumbre en el mundo musulmán, pero me queda claro que en Palestina nadie estará feliz. Expresé esto y me acusaron de pesimista. Y yo me pregunto ¿cómo no serlo, al mirar el estado del mundo? De México a Europa, pasando por el Medio Oriente, el panorama es cero optimista, por no decir totalmente desalentador. Hacen falta profetas y locos genuinos; nos faltan asideros, algo digno en qué creer. Cómo estarán las cosas, que en Europa se reivindica a puro muerto: el más joven es John Maynard Keynes --a 52 años de fallecido- quien es nombrado "El hombre del año 2009" por un periódico conservador, otrora partidario del libre mercado, "Le Figaro". Y después, viene Karl Marx - a quien los europeos consideran el profeta más vigente y a su "Das Kapital "-, un libro fundamental para enfrentar el tsunami de la economía global neoliberal [y por si fuera poco, el libro de moda: en Internet estaba a la venta una de las primeras ediciones en ruso publicada en 1879 en San Petersburgo, en la friolera de 15 mil euros ¡!]. Y siguiendo con los muchachones reivindicados, el próximo 15 de enero de este difícil año 2009, se conmemoran doscientos años del natalicio del padre del anarquismo, Pierre-Joseph Proudhon -

Pero no todo es reivindicación de personajes valiosos, pues mientras los europeos homenajean a muertos, pero ilustres, acá en México el farsante encapuchado - que hace 15 años se autonombró la voz de nuestra conciencia y el profeta-guía que el país estaba necesitando, arrogándose el derecho a decir qué y quién está bien y qué y quién, no lo está. Él, la única voz de la izquierda impoluta, jamás tocada por la inmundicia que embarra a la política; él, él, él... ha vuelto a hacer acto de presencia. Y como siempre, desde la inmaculada atalaya de su sabiduría, él es el único con respuestas para todo... incluida desde luego, la masacre que perpetra el ejército de Israel sobre los palestinos de Gaza.

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Huyendo del profeta encapuchado me refugio en la cursilería y me acompaño con mi frivolidad. Pocas cosas más cursis... que las canciones de amor; pocas cosas más frívolas, que disfrutar con la belleza ajena. Mi auto-regalo de Día de Reyes sería una canción de amor escuchada mientras miro muy de cerca los ojos de este bombón irlandés ... aunque solo fuese por una noche...


Besos cursis y kitsch