agosto 01, 2010
voces y cuerdas
julio 23, 2010
julio 10, 2010
il pleut doucement sur la ville
Como llueve sobre la ciudad.
Qué es esta desazón
Que penetra mi corazón?
Por la tierra y sobre los techos
Para un corazón que es abulia
Ay, el canto de la lluvia
Llora y no hay razón
En este corazón que siente asco
¡Qué! ¿Ninguna traición?
Este duelo se da sin razón
Y es así de todos el peor dolor
De no saber por qué
Sin amor y sin rencor
Mi corazón tiene tanto dolor
junio 17, 2010
ley mordaza
*****
mayo 16, 2010
la memoria de los días
¿Dónde está la memoria de los díasque fueron tuyos en la tierra, y tejierondicha y dolor y fueron para ti el universo?El río numerable de los añoslos ha perdido; eres una palabra en un índice.Dieron a otros gloria interminable los dioses,inscripciones y exergos y monumentos y puntuales historiadores;de ti sólo sabemos, oscuro amigo,que oíste al ruiseñor, una tarde.Entre los asfódelos de la sombra, tu vana sombrapensará que los dioses han sido avaros.Pero los días son una red de triviales miserias,¿y habrá suerte mejor que la cenizade que está hecho el olvido?Sobre otros arrojaron los diosesla inexorable luz de la gloria, que mira las entrañas y enumera las grietas,de la gloria, que acaba por ajar la rosa que venera;contigo fueron más piadosos, hermano.En el éxtasis de un atardecer que no será una noche,oyes la voz del ruiseñor de Teócrito.Jorge Luis Borges (A un poeta menor de antología)
enero 04, 2010
vientos de guerra
llenas con sombras
escritas por las piedras"
"¿Puede haber algo más ridículo que la pretensión de que un hombre tenga derecho a matarme porque habita al otro lado del agua y su príncipe tiene una querella con el mío aunque yo no la tenga con él?"
*/Paul Celan, poeta rumano-francés.
noviembre 05, 2009
Vislumbres de la India (II)
"La erótica hindú es muy antigua y, como puede verse en el Kamasutra y en otros textos, posee características que la distinguen tanto de la árabe y la china como de la europea. El otro polo de la licencia sexual es la castidad. Con insuperable concisión dice el poeta Bhartrihari (¿siglo VII?):
¿Para qué toda esa hueca palabrería?
Sólo dos mundos valen la devoción de un hombre:
la juventud de una mujer de pechos generosos,
inflamada por el vino del ardiente deseo,
o la selva del anacoreta.
(…) El genio indio es amor por la abstracción más alta y, simultáneamente, pasión por la imagen concreta".
Octavio Paz.
Aunar la abstracción más etérea y la pasión por las imágenes es un éxtasis; L’Opéra Imaginaire es esa fusión: de lo más sublime que he experimentado. Una sinestesia que se torna puente a lo divino; no soy auditiva verbalmente -musicalmente sí, las palabras que no visualizo me son muy huidizas-.
Ah, el puente de noble metal conceptualizado por Shah Jahan, para unir su mausoleo de mármol negro al Taj Mahal *-según la leyenda-
Por algo no se concretaría: hubiese sido una belleza insoportable; un síndrome de Stendhal fulminante. El goce en un sentido lacaniano, según Néstor Braunstein:
“En tanto hace del goce, ya sea un exceso intolerable del placer o una manifestación del cuerpo cercana al dolor y al sufrimiento”
Por otra parte, el estado alterado de conciencia se disiparía al contacto con la realidad pura y dura, con lo que existe fuera de esos jardines simétricos: México y sus múltiples conquistas -a semejanza de la India-, y como ésta, con una distribución de recursos hacia los extremos. El santo hedor de
* Bichicida organofosforado. Se degrada rápidamente por oxidación y fotólisis en un ambiente húmedo, por lo que no se acumula en el ambiente; debido a su escasa perdurabilidad en el mismo, son necesarias aplicaciones periódicas (cada 3 y 6 años, por lo general) lo cual lleva al riesgo de mayor exposición al tóxico. Se absorbe por todas las vías. Se disuelve bien en los lípidos Carstensianos, por lo que atraviesa fácilmente la barrera hematoencefálica. Inhibe la acetil-colinesterasa; en resumen: es un neurotóxico. Provoca babeo, lagrimeo y ojos rojos (aumenta todas las secreciones imaginables al nivel que guste) además tendrá calambres, temblores y fasciculaciones (se le van a mover los músculos independientemente de su voluntad -mátame, pato Rogelio o dame un poco de tu burbujeante pipa de brezo-, especialmente para conseguir alimento), tendrá arritmias (el corazón le latirá de más o de menos -si no es Chana, es Juana; ¡Ay!, esas dicotomías-, dependiendo de las bolsas de los que manejan la ídem).
Ah, un collar de diamantes de un millón de rupias para el telespañolito…su amor por México debió ser profundo…casi como el de los conquistadores: puro, deslumbrante, avasallante; cavó a todo lo que sus fuerzas le permitieron en esta idolatrada tierra ¿Cómo no amar la colmena que lo hizo zángano?
Oh, la belleza que fascinó al –entonces con más cabello- príncipe azul. Transcurridos dos años desde su coronación, la tragedia sucedió: su amado no soportó otro parto cerebral. Eran demasiados. La fiebre PRI-erpural –ehm, no podría tener la puerperal- lo apartó de su lado; en su lecho de muerte, -y otrora de acoPANmiento o cópula entre carnales- su fiel acompañante le pidió que construyese un menumento sin igual para honrar la memoria de su partida de…este mundo.
Jade y cristal de China, turquesas del Tíbet, lapislázuli de Afganistán, petróleo de Tabasco, arena del Mar Caribe –la que queda de original-, centenarios y onzas de plata, dólares y euros, el Rey sabía que los vanos y groseros elementos terrestres debían transmutarse para la gloria de alguien tan querido; qué importaban sus miserables súbditos –tan feos e ingratos que sólo hablaban mal del país que ni era suyo- que se afanaban por el tubérculo diario: sopas maruchan, coca-cola y galletas de animalitos; algún festín con una hamburguesa mutante del McDonald’s (con esa arquitectura que respeta al pueblo mágico donde esté situado, pero no estoy hablando de San Cristóbal, nomás del niño que lleva a cuestas para cruzar el río).
Pero esto es palabrería.
¡Oh, Hombre de busto generoso, inflamado por el ron Edmundo Dantés!
Satán, ¿y no va a llevarse a la mallestra y a la que fuma mota? Nomás digo.
“La verdad, cuánta falta nos ha hecho”
¿Nos, Kemo sabe?
¡Ay, señor! ¡Qué tiempos aquéllos donde en los gabinetes había gente de a de veras, como Torres Bodet o el magisterissimo sibaritissimo*.
Ahora nos falta una representación de Carmen, por favor. Un torero y un militar disputándose los favores del Feli-pito…A pesar de los irresistibles encantos que el ejército tiene para el chaparrito, probablemente le atraiga eso de las cornadas en la arteria femoral…Se nota que le rete-encantan; sólo que no nos lleve al ruedo a nosotros.
Virtudes del difuntito. Ora pro nobis.
Pureza del finado. Ora pro nobis.
Rectitud del fallecido. Ora pro nobis.
Riqueza del morido. Ésa debería ser para nobis, no para los “nobles” región 4(tenemos una amplia variedad para su necesidad de vasallaje: caciques, reyezuelos, emperadores de emparedado, condesas de blanco y Polanco, condes de los montes, galanes encopetados y gaviotas en búsqueda del molusco dorado, Et. al.)
“Donde encontramos una erotización de las ideas es en
Octavio Paz.
*Querido Octavio: Usted tiene la culpa por escribir esos perturbadores textos. Fomenta la perversión ideológica, y peor aún, incita a las bacanales.
Adéndum: Hoy no encontré veladoras, así que le dejé un cirio. Dispensará.
Rezo de la semana: Tagore místico.
agosto 12, 2009
Amores eternos

Que las malas lecturas son frecuente causa de la perdición de las almas
es cosa que se ha repetido, sobre todo entre gente poco aficionada a leer.
Julio Caro Baroja
Amada mía:
Estas líneas serán las vetas que marcarán el marfil de tu carne madura; estrías obscuras como las venas bajo tu piel aromáticamente perturbadora: aun en el Sanctasanctórum de la biblioteca el rumor de la marea de tu sangre permanece constante, sumergiéndome en el éxtasis. He seguido los pliegues losángicos de tu superficie como un botánico fanático de la dendrocronología. Tus dermatoglifos se funden con la escritura cuneiforme de las enciclopedias.
He recorrido múltiples sótanos en la búsqueda de tu inmortalidad física. El buen Anthony Askew me mostró un tratado de anatomía con exquisitas pastas; el querido John Hunter ha terminado su Tratado de enfermedades de la piel y la ha cubierto con una de aspecto lozano, perenne; ha tenido la delicadeza de obsequiarme un ejemplar. ¿Recuerdas su destreza para diseccionar el pollo en la mesa? Fue un banquete inolvidable, amor mío.
¿Recuerdas París? ¿El museo Carnavalet con su copia de
Oh, querida, pero ninguno como la colección de panfletos del cirujano holandés Bernhard Siegfried Albinus, y la encuadernación encargada por el buen Hans Friedenthal: ébano epidérmico, plata y mezzotintas de color; con su estuche negro y un conjunto cardiopulmonar bordado en amarillo de Chirico; su frase épica “Piensa cuando estés aterrorizado por otros hombres… de tu propia piel”. No he podido concebir mejor envoltura para una disertación acerca del color de piel de los etíopes.
Amada mía, al fin te he encontrado en los sonetos de Petrarca, justo al lado de los tomos acerca de la encuadernación antropodérmica. Ah, querida: cuánta pericia requirió conservar tu olor intacto, que predomina armónicamente sobre el papel y la tinta; tu piel y las letras: mis eternos amores.
Adéndum: hoy sólo recibo saludos siniestros, como su servidora. ¡Por la siniestrofilia! ¡Por un universo levógiro! (Sí, es publicidad no pagada de No a la opresión diestra.org).
agosto 05, 2009
comunicación incomunicada **/
Es más que un lugar común afirmar que en estos tiempos, cuando más y mejores herramientas de comunicación existen, paradójicamente sea la época en la que peor comunicados estamos. Y sin embargo, este cliché, casi verdad de Perogrullo, es absolutamente cierto.
En el siglo XXI, la Internet se ha convertido en el principal canal informativo y al mismo tiempo, en el medio de comunicación más utilizado. En este siglo, el desarrollo tecnológico en materia de comunicación ha llegado a límites hasta hace unos pocos años sólo concebibles en alguna novela de ciencia ficción. Hoy día, los artefactos de comunicación -en especial, pero no únicamente, el teléfono celular- han devenido en nuestro apéndice, más que nuestro brazo derecho. No contar con teléfono celular de última generación, es visto como sinónimo de retraso, de estar out y por supuesto, de falta de estatus. La dependencia de este pequeño aparato es tal, que hasta cuando desahogamos nuestras necesidades orgánicas primarias… lo tenemos con nosotros.
Y qué decir de la proliferación de websites. Desde los casi arcaicos blogs [uno de los primeros albergues en donde encontraron refugio -y compañía- los solitarios de la era global; lugares donde se dan cita las soledades acompañadas], pasando por foros de la más diversa índole, hasta llegar a las “redes sociales” mediante las cuales podemos localizar o reencontrarnos con amigos y familiares de quienes no habíamos tenido noticias en años. La más famosa: Facebook. Redefiniendo los avisos de ocasión publicados en periódicos provincianos de antaño, basta con que usted cree su facebook y suba a él sus fotos acompañadas de algunos datos personales fundamentales, para que en menos tiempo del pensado algún ex compañerito de kindergarten o primo en tercer grado de quien no había tenido noticias en 20 años... reaparezcan en su vida… virtual. Y junto al facebook, el más nuevito de los juguetes virtuales: Twitter. El cual ofrece el plus de ayudarnos a desarrollar la escritura sucinta y la agilidad mental. Nada de choros interminables, twitter promueve el viejo lema de “lo bueno y breve… dos veces bueno.” Además, hay que esforzarse por ser originales, lo cual, para efectos prácticos significa volverse hábiles en la confección de haikus noticiosos o de los tópicos del momento. Y es que hay días en que la mayoría de los twiteros, canturrean la misma tonadita... eso sí, cada quien en su muy original estilo.
Y así podríamos seguir comentando sobre la gran cantidad de websites que nos permiten acercarnos y contactarnos con infinidad de personas, porque si algo es innegable eso es el extraordinario desarrollo que la comunicación virtual ha tenido.
Sin embargo, sufrimos los efectos de la incomunicación, o en el mejor de los casos, de una comunicación deficiente. Y es que una cosa es intercambiar ideas, comentarios y gorjeos diversos y otra muy distinta… comunicarnos. Ya no se diga hablar el mismo idioma. Es curioso cómo en un mismo sitio virtual, dentro de un mismo post o foro temático, podemos encontrar posiciones tan encontradas, lo cual por sí mismo es positivo pues nada como la diversidad de pensamiento para enriquecer el conocimiento, mi comentario va en el sentido de que a veces, dentro de un intercambio de comentarios y mensajes tal pareciera que cada quien habla de algo diferente: de pronto es como si estuviéramos jugando al antiquísimo “teléfono descompuesto”. Y aquí está el quid: no sabemos escuchar al interlocutor; vamos escuchando nuestro propio soliloquio y cuando vemos el mensaje del o los interlocutores, simplemente acomodamos sus palabras acorde a lo que nos interesa, desvirtuando no pocas veces lo dicho o escrito por los demás. Y es que a la par de la incomunicación, el Siglo XXI es el siglo del individualismo, por contradictorio que parezca, en plena era global somos más individualistas que nunca.
Parafraseando a André Malraux, hace algunas décadas podríamos haber “vislumbrado” que:
El Siglo XXI será humanista [en lugar del espiritual atribuido al escritor francés] o no será.
Y a nueve años de iniciado el presente milenio, lo entrevisto ha resultado muy distinto: el Siglo XXI es altamente tecnológico e informático, pero poco o nada humanístico. Y es posible que en esa alarmante deshumanización que vivimos hoy día, radique la incomunicación: no puede haber una verdadera comunicación, cuando tanto emisores como receptores, estamos demasiado centrados en nosotros mismos; perdidos en nuestros propios pensamientos e ideas, como para prestar atención a lo que dicen los demás.
Nuestra comunicación resulta meramente superficial y –las más de las veces- absolutamente impersonal… eso sí, siempre efectuada mediante los más modernos adminículos tecnológicos y a través de los más novedosos sitios virtuales y es que...
... no exhibirse en facebook ni gorgorear en twitter... es igual a estar out
“Qué bellas
y ellos
qué bellos
con su look
de Facebook
y los últimos hits
en su caja de bits
y su Twitter
y su Peter
y su Pan
y su ser
sin saber
a dónde van”
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°
*/Alevoso Canalla/ [a quien agradezco haberme permitido utilizar su pequeño poema en este escrito] es un Escritor devenido bloguero, desde ya... mi próximo novelista favorito; sólo es cosa que la –sobreviviente sempiterna de tantas crisis económicas, batallas mafiosas y egolatrías rampantes- Industria Editorial Mexicana... tenga a bien publicar su primera novela, llamada probablemente País de Canallas
°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°**/publicado originalmente en: http://www.siriusfem.com/
julio 24, 2009
Paradigma miasmático

Diario del año de la Peste. Daniel Defoe.1722.
Desde las obras hipocráticas –especialmente el Tratado de los Aires, Aguas y lugares así como Las Epidemias- se establecía ya la relación entre las enfermedades y su entorno físico; el aire “viciado” tenía muy mala influencia en los humores de las personas: bastaba sólo un átomo –no olvidemos a Demócrito- para contaminar todo el ambiente, de forma análoga a la gota de tinta que se disolvía en la tinaja con agua. La teoría miasmática prevaleció prácticamente hasta finales del siglo XIX, cediendo el paso a la microbiología y epidemiología; el surgimiento de la salud pública.
Pero nos encontramos en la Europa del siglo XVI, con la muerte negra en pleno apogeo… conoceremos al antecesor del equipo de protección individual contra riesgos biológicos: el atuendo del médico de la peste (el cual, si bien bajo premisas ideológicas distintas –“mala aria”* Vs. microbios- tenía idéntica finalidad a la actual).
* Significado literal mal aire, en italiano (sí, se creía que también el paludismo –por los pantanos- “malaria” era por ídem.
Sombrero de ala ancha, en cuero negro. Protegía de los “átomos dañinos” de la pestilentia.
Máscara de cuero con forma de cabeza de ave*: su pico –generalmente metálico- se rellenaba con hierbas aromáticas como filtro –micro y macro- ante las “efluvios malignos” procedentes de agua estancada, marismas, volcanes y de los propios enfermos. Completaba la apariencia de cuervo tipo Poe con unos lentes fabricados con vidrio coloreado de rojo: una barrera casi infranqueable para expectoraciones hemáticas, exudados purulentos y –por si fuese poco- para el mal (en sentido metafísico) que pululaba en aire (hablando de Edgar Allan, su Máscara de la muerte Roja es la versión gótica americana de la peste; la versión italiana puede degustarse narrada por Bocaccio en la introducción a la primera jornada del Decamerón).
*¿Por qué un pájaro? ¿A alguien se le hace familiar la superstición acerca de las estrigiformes –búhos, lechuzas, mochuelos, etc.- como aves de mal agüero y la costumbre de clavarlos en la puerta de las casas para rechazar dicho maleficio? ¿O aquélla de utilizar un dije con forma de ojo para “el mal de ojo”? Bien, se creía que las aves –especialmente de color negro- eran emisarios del diablo (como los gatos, los judíos, las mujeres…) y por tanto una –de las tantas- causas de la peste negra: y nada mejor que un “contrapájaro-negro-malvado” para combatirla.
Traje de lino cubierto con una capa de cera como “antiadherente”. Cubría prácticamente todo el cuerpo, con el fin de que las partículas del aire malsano “resbalaran” hacia la tierra, donde se absorbían.
Guantes de cuero. Para evitar el contacto directo con la piel, los bubones y todas las secreciones imaginables.
Vara con incienso –generalmente pintada de rojo- en la diestra mano (la siniestra es del diablo, ya saben). Tenía dos funciones: encendida, sus vapores despejaban el camino de emisiones venenosas; apagada, servía para manipular al paciente y los objetos que estuviesen en contacto con él (esto incluía la verificación de la movilidad o reacción verbal del paciente postrado, con el fin de dilucidar qué acciones corresponderían -drenar los bubones o llamar al sacerdote-). Existe un tercer uso, que podía realizarse tanto como en la variedad rojo ardiente como negro carbonizado: ahuyentar al propio paciente, a sus familiares o cualquier ente demasiado entusiasta que invadiese el espacio de seguridad del galeno (aunque con semejante atuendo de pájaro apocalíptico dudo que algún curioso se acercara).
Para finalizar…botas de cuero. ¡Animación garantizada para su velada sado-masoquista! Ofrecemos servicios en… Oh, lo siento, tuve un lapsus.
Las quimeras diminutas de Defoe -actualmente con el mote de virus, bacterias, et al- continúan su saga de los mejores asesinos en serie… incluso algunos utilizan máscaras que no envidiarían nada a las del carnaval de Venecia (como la Giardia lamblia).
¡Amiguito! Encuentra las diez diferencias entre las dos imágenes ¡y gánate un puesto de secretario de salud! (Vale, se reciben jitomates por los chistes pésimos)
http://www.akg-images.com/akg_couk/_customer/london/images/en/gallery/science/medicine/akg2-M30-P1-1-B.jpg
http://www.jornada.unam.mx/2009/05/11/fotos/portada.jpg
“Basta ver una enfermedad cualquiera como un misterio, y temerla intensamente, para que se vuelva moralmente, si no literalmente, contagiosa” Susan Sontag. El sida y sus metáforas
julio 14, 2009
El hombre es animal de soledades
Ayúdame a olvidar nuestra hermosa soledad
de animales en celo
si tú me ayudas
te prometo no salir a buscarte en los espejos
o en el fondo de la taza de té.
Thelma Nava
En mi espacio la luz no parpadea, el tiempo se vacía de minutos, se ha detenido un pájaro en el aire. Octaviano. Octavas. María Malibrán llegaba a las 3. Cecilia Bartoli a las 2. Las horas del cielo. (Y las voces que todo esquizofrénico melómano debe poseer).
Habrá que levantar el cráneo lleno de palabras, dando un concierto de despedida en las venas, a lo Nora Carrillo: quizá en la sangre resuenen adagios y arpegios, que le brindarán la bienvenida al MP. Hay que seguir la dietética a lo Girondo, ingiriendo distancia, lanudos nubarrones (al fin que el vapor de agua y los kilómetros no tienen calorías). Habrá que impermeabilizar la corteza cerebral, para que las ideas resbalen, moribundas, a lo Coddou (los políticos vienen con cubierta de silicón de fábrica).
¿Cuáles son los engranajes de La lenta máquina del desamor de Cortázar?
Ah, en el Destino de Rosario no bastaban los elementos para dos. Al igual que ella, me inclino en el espejo y no veo a nadie; el de Borges es irreversible y de hierro. Hierro. (Tantos mexicanos con anemia ferropénica).
A la mañana siguiente Cesare Pavese no pidió el desayuno; aquí tampoco hay nadie a quién llamar, hay que tragarse las pastillitas y esperar la llegada de Morfeo –o de Tánatos, dependiendo de los designios arcanos- para auto-anunciarse la única certeza adquirida: que jamás volvería a dormir solo en un cuarto de hotel. José Luis Panero. Pan. (Santo olor de la panadería. Una de las pocas cosas que extrañaría de este mundo).
¿Por qué no habrían de rabiar los viejos, si una muchacha que supo todo Dante de memoria vivió para parir hijos a un necio? (Ay, mi amado Yeats, y eso que no le tocó el mundo surrealista mexicano).
Ojalá que la noche no se olvide de nadie –y menos del tiro de gracia de Mayakovsky mientras la memoria recorre en la sala del cerebro las filas inagotables de los amados (nadie en las primeras filas, todos en una bacanal romana en las últimas).
¿Fumado? ¿Raro? Raro es –según Ruiz Trujillo- por ejemplo, soñar el dolor/en el sueño abrir una herida de la que broten pájaros/con alas necesarias como el agua. Agua. Tierra. (El árbol del pan del jardín, con sus múltiples nidos de tórtolas y gorriones –ése que mi madre creía que daría toronjas-).
Vale, no vuelvo a tomar un litro de expresso en un buen rato, y continuaré mi medicación neuroléptica.
¿Qué importancia tiene todo esto,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna?
Gloria Fuentes.
julio 08, 2009
sudor anglicus
"But it is on account of the ill-natured, fetid,
corrupt, putrid and loathsome vapours close
to the region of the heart and of the lungs,
whereby they grow ill, and the panting of the
breath itself magnifies and increases and restricts:
because of the external heat and fire
itself near the heart."
Forestier. Tractatus contra pestilentiam thenasmonem et dissinteriam. 1490
1485. La casa de los Estuardo prevalece sobre la de York; la fase final de la guerra de las dos rosas. Empero, los festejos de la coronación de Enrique VII fueron pospuestos por el equivalente a “Jack el destripador” en el área de la infectología: el sudor anglicus.
Flemático –con denominación de origen- y todo un caballero: 24 horas bastaban para decidir la permanencia o el exilio de la corriente vital.
El alcalde de Londres fallece al día siguiente de presentar fiebre de inicio súbito, con todo su cortejo sintomático: cefalea, mialgias, artralgias; postración… y una diaforesis característica –las condiciones de higiene en Europa del siglo XV no diferían mucho de las retratadas por Patrick Süskind en El perfume, por lo que ya cabrá imaginarse la potencia odorífera de un sudor “pestilente” de acuerdo a los relatos de la época-. Las erupciones cutáneas, las hemorragias, la dificultad para respirar, los signos de afección neurológica (fotofobia, vómito, delirium, parálisis, somnolencia) eran el preámbulo seguro de la muerte; empero, las Keres y Tánatos ahora segaban las espigas doradas: los varones jóvenes.
1508. Oxford. Las “herejías” de Wickliffe –que serían la chispa que Martín Lutero convertiría en la hoguera de Roma- y la represión eclesiástica minaron la escuela filosófica; muy atrás habían quedado Escoto, Bacon, Occam -cuya navaja no le salvó de la guadaña-: la muerte es la única que no sabe de rezagos. Los catedráticos se revolvían, inquietos, sobre las frías baldosas. Recordaban la obra de la pestilentia, 150 años atrás, cuando el diezmado clero no se daba abasto para administrar los últimos sacramentos: las sombras caían en su derredor, como relataban las crónicas. ¿Acaso era una versión de la muerte negra? ¿Cuerpo sobrecargado de humores? Tal vez. ¿Castigo por gula y lujuria? Quizá, después de todo eran universitarios. ¿Porosidades corporales dilatadas artificialmente por los baños? Poco probable. Las palabras de Jaume D’Agramont pendían como espada de Damocles: “la relación con una víctima de enfermedad pestilencial provoca la transmisión de la enfermedad de una persona a otra como un fuego salvaje, a menos que Dios proteja con su gracia”. Tanto clérigos como seglares se preguntaban dónde estaba la gracia divina en estas circunstancias*. Sir Thomas More debió advertir al cardenal Wolsey sobre la desastrosa mortalidad entre los estudiantes de Oxford y Cambridge.
*Wickliffe se la ganó a pulso: antes de ser arrestado, enjuiciado y quemado en la hoguera, murió a consecuencia de una apoplejía -la segunda- mientras dirigía una misa (no ipso facto, pero lo salvó de todos modos).
1529. Salón del antiguo castillo de Marburg. El landgrave Felipe de Hessen nos dirige una mirada –entre conciliadora y resignada- tras el óleo de August Noack, en tanto que Lutero y Zwinglio se enfrascan en debates teológicos.
Z: Este texto de San Juan os retuerce el pescuezo
L: No os ensoberbezcáis tanto, estáis en Hessen y no en Suiza. Aquí el pescuezo no se retuerce así
Z: Son diversas las formas de expresarse, excusadme
El buen Felipe, con un gesto, dio por buena la excusa.
El sudor anglicus llegó tres días después de iniciado el combate ideológico para zanjar diferencias –de acuerdo a los organizadores del coloquio- pero sólo hubo un caso, que además se curó; los caminos del señor son inescrutables: quizá bastaba verles las caras a los contendientes para apreciar que nunca podrían llegar a un acuerdo y ¿qué mejor que una epidemia mortífera para acallar las disputas? Ephimera anglica pestilens.
1551. Septiembre. Este Sir se disipa entre la neblina londinense.
Los puertos del norte de Inglaterra sostenían relaciones comerciales con escandinavos y rusos: la fiebre hemorrágica de Omsk y la encefalitis del grupo B tienen cuadros clínicos similares al del sudor inglés. La “preferencia” estacional, los lapsos irregulares entre las cinco epidemias conocidas, la afección de hombres jóvenes y generalmente de buena posición económica –las exposiciones previas en los sectores vulnerables les prestan inmunidad adquirida- y otros factores más permiten encaminarnos a su origen viral.
En base a los registros de John Caius, algunos llegaron a considerarlo como “una forma violenta de influenza”. Sin embargo, la mayoría de los investigadores se decantan por los Arbovirus, especialmente por el síndrome pulmonar por Hantavirus, e incluso por el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo…ante el debate de la presencia de signos hemorrágicos, se ha comentado que el miedo ante la enfermedad, más la medida de envolver al paciente completamente, no permitían que los médicos realizaran una exploración física minuciosa (casi como los internos de pregrado del siglo XXI). Pero algo es seguro: no tenían bubas; así que mi Yersinia pestis puede seguir durmiendo el sueño de los justos en mi cama…ya que también se ha especulado que las pandemias atribuidas a la peste fueron variantes de un Filovirus: el Ébola (tengo que conseguir la versión giant microbes®).
O tal vez, -a lo U. Eco-: “Hay enfermedades que sorprenden sólo a individuos, en lugares y tiempos diferentes, como el Sudor anglicus, otras peculiares a una sola región, como
Con su permiso, tengo una cita de reencuentro con El séptimo sello de Bergman.





