Es más que un lugar común afirmar que en estos tiempos, cuando más y mejores herramientas de comunicación existen, paradójicamente sea la época en la que peor comunicados estamos. Y sin embargo, este cliché, casi verdad de Perogrullo, es absolutamente cierto.
En el siglo XXI, la Internet se ha convertido en el principal canal informativo y al mismo tiempo, en el medio de comunicación más utilizado. En este siglo, el desarrollo tecnológico en materia de comunicación ha llegado a límites hasta hace unos pocos años sólo concebibles en alguna novela de ciencia ficción. Hoy día, los artefactos de comunicación -en especial, pero no únicamente, el teléfono celular- han devenido en nuestro apéndice, más que nuestro brazo derecho. No contar con teléfono celular de última generación, es visto como sinónimo de retraso, de estar out y por supuesto, de falta de estatus. La dependencia de este pequeño aparato es tal, que hasta cuando desahogamos nuestras necesidades orgánicas primarias… lo tenemos con nosotros.
Y qué decir de la proliferación de websites. Desde los casi arcaicos blogs [uno de los primeros albergues en donde encontraron refugio -y compañía- los solitarios de la era global; lugares donde se dan cita las soledades acompañadas], pasando por foros de la más diversa índole, hasta llegar a las “redes sociales” mediante las cuales podemos localizar o reencontrarnos con amigos y familiares de quienes no habíamos tenido noticias en años. La más famosa: Facebook. Redefiniendo los avisos de ocasión publicados en periódicos provincianos de antaño, basta con que usted cree su facebook y suba a él sus fotos acompañadas de algunos datos personales fundamentales, para que en menos tiempo del pensado algún ex compañerito de kindergarten o primo en tercer grado de quien no había tenido noticias en 20 años... reaparezcan en su vida… virtual. Y junto al facebook, el más nuevito de los juguetes virtuales: Twitter. El cual ofrece el plus de ayudarnos a desarrollar la escritura sucinta y la agilidad mental. Nada de choros interminables, twitter promueve el viejo lema de “lo bueno y breve… dos veces bueno.” Además, hay que esforzarse por ser originales, lo cual, para efectos prácticos significa volverse hábiles en la confección de haikus noticiosos o de los tópicos del momento. Y es que hay días en que la mayoría de los twiteros, canturrean la misma tonadita... eso sí, cada quien en su muy original estilo.
Y así podríamos seguir comentando sobre la gran cantidad de websites que nos permiten acercarnos y contactarnos con infinidad de personas, porque si algo es innegable eso es el extraordinario desarrollo que la comunicación virtual ha tenido.
Sin embargo, sufrimos los efectos de la incomunicación, o en el mejor de los casos, de una comunicación deficiente. Y es que una cosa es intercambiar ideas, comentarios y gorjeos diversos y otra muy distinta… comunicarnos. Ya no se diga hablar el mismo idioma. Es curioso cómo en un mismo sitio virtual, dentro de un mismo post o foro temático, podemos encontrar posiciones tan encontradas, lo cual por sí mismo es positivo pues nada como la diversidad de pensamiento para enriquecer el conocimiento, mi comentario va en el sentido de que a veces, dentro de un intercambio de comentarios y mensajes tal pareciera que cada quien habla de algo diferente: de pronto es como si estuviéramos jugando al antiquísimo “teléfono descompuesto”. Y aquí está el quid: no sabemos escuchar al interlocutor; vamos escuchando nuestro propio soliloquio y cuando vemos el mensaje del o los interlocutores, simplemente acomodamos sus palabras acorde a lo que nos interesa, desvirtuando no pocas veces lo dicho o escrito por los demás. Y es que a la par de la incomunicación, el Siglo XXI es el siglo del individualismo, por contradictorio que parezca, en plena era global somos más individualistas que nunca.
Parafraseando a André Malraux, hace algunas décadas podríamos haber “vislumbrado” que:
El Siglo XXI será humanista [en lugar del espiritual atribuido al escritor francés] o no será.
Y a nueve años de iniciado el presente milenio, lo entrevisto ha resultado muy distinto: el Siglo XXI es altamente tecnológico e informático, pero poco o nada humanístico. Y es posible que en esa alarmante deshumanización que vivimos hoy día, radique la incomunicación: no puede haber una verdadera comunicación, cuando tanto emisores como receptores, estamos demasiado centrados en nosotros mismos; perdidos en nuestros propios pensamientos e ideas, como para prestar atención a lo que dicen los demás.
Nuestra comunicación resulta meramente superficial y –las más de las veces- absolutamente impersonal… eso sí, siempre efectuada mediante los más modernos adminículos tecnológicos y a través de los más novedosos sitios virtuales y es que...
... no exhibirse en facebook ni gorgorear en twitter... es igual a estar out
“Qué bellas
y ellos
qué bellos
con su look
de Facebook
y los últimos hits
en su caja de bits
y su Twitter
y su Peter
y su Pan
y su ser
sin saber
a dónde van”
Alevoso Canalla/
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*/Alevoso Canalla/ [a quien agradezco haberme permitido utilizar su pequeño poema en este escrito] es un Escritor devenido bloguero, desde ya... mi próximo novelista favorito; sólo es cosa que la –sobreviviente sempiterna de tantas crisis económicas, batallas mafiosas y egolatrías rampantes- Industria Editorial Mexicana... tenga a bien publicar su primera novela, llamada probablemente País de Canallas
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