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enero 19, 2009

por fin

Una buena, una mala y otra incierta


La buena. Por fin, después de ocho eternos años, se va George W. Bush.

La mala. Se irá a su casa y no a Guantánamo... que es donde merecería estarse pudriendo hasta el fin de sus días

La incierta. ¿y ahora a quién carajos le vamos a echar las culpas de toda las desgracias que a diario nos sorprenden, encogiéndonos el corazón y robándonos un pedacito de la poca esperanza que aún nos queda?












La política es un simulacro. Se va el malo de la película y llega el bueno, pero eso no significa que en automático las cosas vayan a mejorar. Al final de cuentas, el bueno es también estadounidense y piensa como tal. Cierto que es una mejor persona; a años luz del malnacido halcón texano que le deja su lugar; pero el poder es tan absorbente y jodido... que ya ni el los buenos de la película se puede confiar... excepto en los típicos filmes hollywoodenses. Por eso no me gustan.


"Cada vez que nos dan clases de amnesia
como si nunca hubieran existido
los combustibles ojos del alma
o los labios de la pena huérfana
cada vez que nos dan clases de amnesia
y nos conminan a borrar
la ebriedad del sufrimiento
me convenzo de que mi región
no es la farándula de otros

en mi región hay calvarios de ausencia
muñones de porvenir/arrabales de duelo
pero también candores de mosqueta
pienos que arrancan lágrimas
cadáveres que miran aún desde sus huertos
nostalgias inmóviles en un pozo de otoño
sentimientos insoportablemente actuales
que se niegan a morir allá en lo oscuro

el olvido está tan lleno de memoria
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda

en el fondo el olvido es un gran simulacro
nadie sabe ni puede/ aunque quiera/ olvidar
un gran simulacro repleto de fantasmas
esos romeros que peregrinaran por el olvido
como si fuese el camino de santiago

el día o la noche en que el olvido estalle
salte en pedazos o crepite/
los recuerdos atroces y los de maravilla
quebrará los barrotes de fuego
arrastrarán por fin la verdad por el mundo
y esa verdad será que no hay olvido."

[Ese gran simulacro. Mario Benedetti]



Imagen: Collage elaborado por el diario mexicano La Jornada

diciembre 16, 2008

zapateando al perro

Retrato oficial, por José Hernández


Mutazem al Kaidi l
e dijo perro... al perro y lo censuraron. Habráse visto, ahora resulta que llamar a las cosas por su nombre es un delito. Eso y más se merece el halcón texano, quien después de todos su crímenes, mentiras y corruptelas, todavía tuvo el cinismo de hacer una visita de despedida a la masacrada Irak. Y lo que me sorprende, es que haya "defensores" de la corrección política censurando al periodista iraquí Mutazem al Kaidi. En lugar de andar haciendo el tour del ridículo, George Walker Bush debería estar encerrado, pudriéndose en sus mazmorras de Guantánamo.

Lo único que lamento del affaire zapateril es que le haya fallado la puntería al periodista y que al lado de Bush, no hubiese estado su perro faldero José Ma. Aznar. Ese impresentable que tuvo la desfachatez de celebrar el quinto aniversario de la ocupación diciendo que sin ser perfecta, después de la invasión la vida en Irak era mucho mejor. Zapatazo en la boca se merecía por imbécil y arrastrado.

Y para que vean como en todas partes se celebra el affaire del zapato, aquí la nota publicada este martes en el blog del escritor portugués José Saramago:




El golpe final

By José Saramago

La risa es inmediata. Ver al presidente de Estados Unidos encogiéndose tras un micrófono mientras un zapato vuela sobre su cabeza es un excelente ejercicio para los músculos de la cara que controlan la carcajada. Este hombre, famoso por su abisal ignorancia y por sus continuos dislates lingüísticos, nos ha hecho reír muchas veces durante los últimos ocho años. Este hombre, también famoso por otras razones menos atractivas, paranoico contumaz, nos ha dado mil motivos para que lo detestásemos, a él y a sus acólitos, cómplices en la falsedad y en la intriga, mentes pervertidas que han hecho de la política internacional una farsa trágica y de la simples dignidad el mejor objetivo de la irrisión absoluta. Verdaderamente el mundo, a pesar del desolador espectáculo que nos ofrece todos los días, no merece un Bush. Lo hemos tenido, lo sufrimos hasta tal punto que la victoria de Barack Obama ha sido considerada por mucha gente como una especie de justicia divina. Tardía, como en general es la justicia, pero definitiva. Pero todavía nos faltaba el golpe final, nos faltaban esos zapatos que un periodista de la televisión iraquí lanzó sobre la mentirosa y descarada fachada que tenía enfrente y que pueden ser entendidos de dos formas: o esos zapatos deberían tener unos pies dentro y el objetivo del golpe sería la parte curva del cuerpo donde la espalda cambia de nombre, o entonces Mutazem al Kaidi (quede su nombre para la posteridad) encontró la manera más contundente y eficaz de expresar su desprecio. El ridículo. Un par de puntapiés tampoco estarían mal, pero el ridículo es para siempre. Voto por el ridículo.

http://cuaderno.josesaramago.org/2008/12/16/el-golpe-final/