noviembre 11, 2009

Primero sueño que amor es más laberinto (I)



¡Hermanas, hermanas!

¿Qué tiene Sor Juana, que alborota tanto los ánimos,

hasta hacernos olvidar nuestra discreción monástica?

Yo, la peor de todas; María Luisa Bemberg (1990)

En el muy concurrido camino real que lleva de la Ciudad de México a Cuautla de Amilpas, se suscitaron estos curiosos hechos, para divertimento de los nobles lectores y majestades.

Era una tierra cercana, pero distinta, como esos desiertos conectados al mar; sin ser precisamente opuestos ni complementarios, no eran antípodas. ¿Qué era, entonces?

¡La hemos vuelto a hallar! La eternidad. Es la mar mezclada con el sol.

Quizá por eso nací/donde los rayos solares/ me mirasen de hito en hito/no bizcos, como en otras partes.

Vivía en la tierra de nadie, a los 8 años. El cuerpo experimentaba una extraña mutación y la mente…también (El espíritu tenía sus propios conflictos en la preparación para recibir al Cuerpo de Cristo, pero ésos no han terminado aún). Pensar que Ella -Ehm, perdón, el enlace políticamente correcto es éste- había compuesto su Loa al Santísimo Sacramento* en esa correspondencia cronológica, era mucho más enloquecedor que los cambios hormonales que se suscitaban gracias al patrocinio del hipotálamo (Púdranse, cartílagos de crecimiento tempranamente osificados**).

*Lo cual me recuerda las líneas justas de otro Santísimo Sacramento: Fray Pedro del ídem Lo que yo más admiro es hallar practicado en la madre Juana Inés lo que san Bernardo dijo de sí: que obras tan suavemente dulces las había estudiado en la soledad. Y que nuestra autora saque de la soledad y retiro de la celda ilaciones tan cultas, pensar tan delgado, conceptuar tan ingenioso, lenguaje tan dulce para enseñanza de los ingenios más vivos, singularidad es bien rara.”

** Libertad de Quino va mucho más allá del fenotipo, se los aseguro. Quiero ser como ella cuando sea grande.

Sor Juana me habría respondido con pocas certezas y harto desasosiego, solicitud, ardores y desvelos; como vivió.

Los poetas de siete años –Cómo saboreaba, sobre todo, las cosas sombrías, cuando, en la habitación desnuda, con las persianas bajas, alta y azul, acremente presa de la humedad, leía su novela meditada sin cesar, repleta de pesados cielos ocres y anegadas arboledas, de flores de carne desplegadas en los bosques siderales-.

Enfant terrible, femme/homme terrible; el Rebis alquímico (sólo Octavio Paz* –ánima sobre ánimus-, podría describirla como El escritor más importante de Nueva España). -Sí, con la universalidad del concepto hombre; Ánimus sobre ánima, lapídenme, feministas hardcore, sólo alguien así pudo escribir la magnánima Respuesta a Sor Filotea de la Cruz-.

*Y sólo él para Las Trampas de la fe

Mamá conocía el Estado de México a raíz de su primera plaza en esos pueblos dejados de la mano de Dios, donde despertaba por el tacto frío de la trompa de un puerquito o miraba el pico de la gallina sumergido en el caldo que le ofrecían, como un iceberg de carne plumífera -un tanto amenazadora-; supongo que algo de esas experiencias se asentó en algún remanente de la sangre placentaria, cuando viajaba con ella.

Fuera del claustro materno aprecié esos paisajes vistos por otros ojos, que también eran los míos, de algún modo; ir hacia Amecameca era un viaje místico, considerando que experimentaba algo que en mi rancho era prácticamente desconocido: el clima frío. El ritual de preparación con suéteres y guantes era tan perturbador para los sentidos como beber ayahuasca o mascar peyote para visitar la tierra de los Dioses.

Así conocí la morada física, espacio-temporal, en la hacienda de Panoaya*; mis padres pasaron no pocas vergüenzas por el desasosiego de los sentidos que me invadía en aquélla época: olía, tocaba y mordía** –no necesariamente en ese orden- lo que me llamase la atención; la serenidad puramente corporal finalmente llegó en la Universidad, donde podía estar de cuerpo presente y alma trashumante.

*Cuando aún no era restaurada, ni tenía Spa, venados, juegos infantiles ni todas esas cosas que me resultan fóbicas.

**Y sin embargo, a veces, todavía, me enciendo del mismo inútil que solía...


Ese deseo, esa pulsión de asistir a la Real y Pontificia Universidad de México era parte del orden natural de las cosas en el Universo de la décima musa…Pero éste es un mundo Ptolemaico.

Pero tú te desprendes de los asuntos humanos, ¡De los simples impulsos! Vuelas según…

Sor Juana y su claustro. Estaba en el mundo pero no en él.



*Conocí a Margo Glantz a través de George Bataille y su Historia del ojo (menuda iniciación, me recuerda la de las lides amorosas). Después realicé una acción -que jamás haría en la vida real- bailar La polca de los osos.

La otredad. Sor Juana buscó asirla, diseccionarla: aprendió náhuatl –entre muchísimas otras cosas- en esa lujuria del conocimiento* que la enfebrecía; Macuilxochitzin. Ixtlilxóchitl.

* ¿Recuerdan esa alusión alegórica alifática alopática en honor a Alá en El nombre de la Rosa, de Eco?


Imagen: Acá se habla español, creación de DElevit en devianART

10 comentarios:

marichuy dijo...

Queridísima

Se me vino el tiempo encima (me quedé dormida) y no te he leído como Dios Manda... para comentar ídem. Ni la Décima Musa ni tú, se merecen un comentario a la ligera.

En la noche me reporto con este post exquisito

Besos sin musas a la vista

Menospausas dijo...

Aurore, vuelvo a sentirme incompetente para decir algo muy extenso.

El frío hace días me tiene paralizado el cerebro, pero he venido dos o tres veces a leer tu entrada, no logro encontrar las palabras para escribirte algo que valga la pena. Salvo, eres mucha pieza para mí. Sor Juana no ha llegado a mi….me quede en “Hombres necios que acusáis a la mujer….” Me declaro una incompetente en el tema.

Pero me encantan tus paseos, esos si los puedo disfrutar, hace días me escape a un pueblo con historia, llamado Atotonilco, en él, existe una hermosa Iglesia, Patrimonio Cultural de la Humanidad, fui por consejo de una amigo que no le gusta nada rezar, pero sabe apreciar el arte, me dijo que tenía que ir, que seguramente apreciaría mucho el estuco y las pinturas que están restaurando, hasta ahí encamine mis pasos, al llegar a la Iglesia me quede pasmada, en verdad fue un viaje un poco atropellado, pero bien valió la pena conocer este rescate de Iglesia.

Tu texto es redondo, ante esto ¿Qué más se puede agregar? Solamente, Gracias.

Aurore Dupin dijo...

Querida Menospausas:

No me hagas pasar más bilis que la que he segregado con los que los tienen blaquiazules; tus palabras sí valen la pena.

No soy una pieza grande, sino muchas piececitas de forma irregular que no terminan de cazar entre sí: un verdadero rompe-testas.

Estoy segura que los estudiosos de Sor Juana me jalarían las orejas por estas divagaciones pastiches-metiches; ni te angusties.

Texto redondo...se parece a mí.

El agradecimiento es mutuo.

No he visitado la iglesia de Atotonilco (la de Guanajuato, aquí en Morelos hay otro pueblito con idéntico nombre) ya me diste ganas ;)

Saludos a Herr B.

Ana dijo...

Aurore, nos adentras a la vida de Sor Juana Inés de una manera tan sutil... en mi vida a causa del tiempo que requeria mi último trabajo no me daba la oportunidad de perderme en las lineas de algun libro... mucho menos navegar en estos sitios, que más puedo comentar sin tener algun antecedente antes de leer tu post...

No hay cosa más libre que
el entendimiento humano;
¿pues lo que Dios no violenta,
por qué yo he de violentarlo?

un abrazo y gracias por compartir tus divagaciones
abrazos
=D

Ana dijo...

Aurore, nos adentras a la vida de Sor Juana Inés de una manera tan sutil... en mi vida a causa del tiempo que requeria mi último trabajo no me daba la oportunidad de perderme en las lineas de algun libro... mucho menos navegar en estos sitios, que más puedo comentar sin tener algun antecedente antes de leer tu post...

No hay cosa más libre que
el entendimiento humano;
¿pues lo que Dios no violenta,
por qué yo he de violentarlo?

un abrazo y gracias por compartir tus divagaciones
abrazos
=D

Kyuuketsuki dijo...

Quisiera comentar algo que valiera más la pena, pero siempre la vista de mi musa/amor platónico Juana me hace sentir como pelusa miserable. I love her.

Aurore Dupin dijo...

Ana:

Creo que lo hago de forma descarada...La medicina es una esposa muy celosa en cuanto al tiempo terrenal, pero le sustraía pedacitos para leer cosas gloriosas (este año la abandoné, pero sé que no me extraña -nótese lo sentida, por favor-).

Al de los genios no lo han dejado tan libre...lo meten en una jaula y lo exhiben, pero detrás de barrotes de hierro para que no muerda "a la gente".

Abrazos de vuelta (y el agradecimiento va por los que leen, como escribió el magisterissimo: "La peor censura: la de la indiferencia").

Aurore Dupin dijo...

Kyuuketsuki:

Semos dos. Hubiese querido ser la pelusa de su escapulario...

marichuy dijo...

Querida

Conocía a Sor Juana a los 11 años, es la escuela primaria, cuando nos llevaron a ese pueblo mexiquense. Aún no acabo de comprender cómo fue posible. Supongo que mi maestra de sexto año debió ser una mujer culta y sensible, para decidir llevarnos a ese sitio… gracias a Dios, antes de que el capitalismo salvaje arremetiera en su contra.

Creo que, como bien dices, sólo Octavio Paz era digno y capaz de profundizar en la obra (y un poco en el alma, me atrevería a decir) de Sor Juana. Una mujer que, guardando las distancias, fue un poco como George Sand: rompedora de moldes y detonadora de controversias y descalificaciones en su contra. Querer ir a la Real y Pontificia Universidad de México, una mujer? Sólo a Juana de Asbaje podía ocurrírsele.

Pero temo, querida Aurore que los mortales como yo, jamás entenderemos a cabalidad la exquisita lucidez de esa mujer remarcable y adelantada a su tiempo.

[...]
"El ingenio es como el fuego,
que, con la materia ingrato,
tanto la consume más
cuando él se ostenta más claro.

Es de su propio Señor
tan rebelado vasallo,
que convierte en sus ofensas
las armas de su resguardo.

Este pésimo ejercicio,
este duro afán pesado,
a los ojos de los hombres
dio Dios para ejercitarlos.

¿Qué loca ambición nos lleva
de nosotros olvidados?
Si es para vivir tan poco,
¿de qué sirve saber tanto?
¡Oh, si como hay de saber,
hubiera algún seminario
o escuela donde a ignorar
se enseñaran los trabajos!"

[...]

Besos sin musas a la vista

Aurore Dupin dijo...

Queridísima del alma:

Síp, las analogías aparecen -detesto a las feministas hard, pero Sor Juana y George...en absoluto lo fueron, a pesar de que sean enarboladas como ídem-

"Deliberadamente, las mujeres reciben una educación deplorable. Ése es el crimen que contra ellas cometen los hombres".
........................
"Desde que me rayó la primera luz de la razón, fue tan vehemente y poderosa la inclinación a las letras, que ni ajenas reprensiones -que he tenido muchas-, ni propias reflejas -que he hecho no pocas-, han bastado a que deje de seguir este natural impulso que Dios puso en mí: Su Majestad sabe por qué y para qué; y sabe que le he pedido que apague la luz de mi entendimiento dejando sólo lo que baste para guardar su Ley, pues lo demás sobra, según algunos, en una mujer; y aun hay quien diga que daña.
--------------

Sólo Paz, sí, pudo condensar el espíritu de su época, poniendo en su lugar a Pfandlescos que hablaban de "neurosis, envidia del pene" y esas cosas...

¿Cómo, en una civilización de hombres y para hombres, puede una mujer, sin masculinizarse, acceder al saber?

Ya semos dos tristes mortales, inmersas en el capitalismo salvaje, como el motel californiano en su memoria.

Besos destrozados -y de mal gusto-