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marzo 07, 2009

morir amando

"no hay mejor medio de familiarizarse con la muerte que aliarla a una idea libertina" Marqués de Sade (Justine)

Si le preguntáramos a cualquier hombre cómo le gustaría morir, es muy probable que su respuesta fuera "haciendo el amor". Pretenciosos o fantasiosos, pero muchos afirman querer dar su último suspiro conjugando en primera persona esa dualidad eros-tanatos. Bueno, pues el ruso Sergey Tuganov, de 28 años, ya hizo realidad ese anhelo hedonista: gozó del placer sexual y luego... murió. Claro que esa no era su intención; el chico no era ningún suicida o existencialista posmodern; tampoco parecía querer poner en práctica las teorías de Georges Bataille o revivir alguna de las historias del Divino Marqués de Sade [me temo que en la Madre Rusia de nuestros días no abundan los nihilistas. Al menos a primera vista, pareciera que lo que rifa son los neo-empresarios, los antros, los negocios, las apuestas, mafias y demás practicas asociadas al "capitalismo salvaje" que rige actualmente en esa tierra de oportunidades -diría Vadymir Putin- llamada Rusia]. Lo de Tugenov fue casi un juego de adolescentes... y una demostración de arrogancia, también. Dos amigas lo retaron a tener 12 horas de sexo continuo con ellas y él aceptó... a cambio de cinco mil dolares. Pero como no era cosa fácil aguantar semejante maratón sexual, el muchacho buscó una ayudadita extra: la ingesta de viagra. El resultado: 12 horas de sexo vertiginoso, ganancia de la apuesta y un paro cardíaco que acabó con su vida... Pero murió feliz, dirán algunos...

Aquí un interesante artículo, aunque no necesariamente habla sobre sexo y muerte, si versa algo sobre ese breve instante de abandono al placer, llamado "la petite morte": Orgasmo. ¿Qué, cómo, por qué?


"No tienes tú la culpa si en tus manos
mi amor se deshojó como una rosa:
Vendrá la primavera y habrá flores...
El tronco seco dará nuevas hojas.

Las lágrimas vertidas se harán perlas
de un collar nuevo; romperá la sombra
un sol precioso que dará a las venas
la savia fresca, loca y bullidora.

Tú seguirás tu ruta; yo la mía
y ambos, libertos, como mariposas
perderemos el polen de las alas
y hallaremos más polen en la flora.

Las palabras se secan como ríos
y los besos se secan como rosas,
pero por cada muerte siete vidas
buscan los labios demandando aurora.

Mas... ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera!
¡Y toda primavera que se esboza
es un cadáver más que adquiere vida
y es un capullo más que se deshoja!"

[Alfonsina Storni Lo inacabable]