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marzo 04, 2009

política animada

Cine y política, combinación que difícilmente se libra de las visiones parciales o subjetivas. Impensable una posición distante y cien por ciento "imparcial". No obstante, creo que el cine animado de carácter político obvia la pose de objetividad. Por otro lado, no debiera resultar extraño que el cine de carácter animado aborde la política, no olvidemos que en innumerables ocasiones un buen cartón. puede decir más y mejor que las más sesuda de las editoriales. Es posible que un film animado, casi como una historieta política animada, resulte mucho más honesto y revelador, al tiempo que más fácil de entender. Recientemente, hemos podido gozar de dos magníficos representantes de este género de animación política; puede uno estar o no de acuerdo con la posición de sus creadores, pero lo que resulta innegable es la calidad de ambos... tanto como lo polémico de su temática. Ambas historias se desarrollan o tiene que ver, con la que quizá sea la región más conflictiva del planeta, el oriente medio, por lo que las dos historias conllevan dolencias por la patria, la memoria y el olvido: Vals con Bashir y Persépolis. Los filmes representan también, el sentimiento y visión de sus creadores sobre conflictos bien específicos y la forma en que éstos les afectaron. El primero, como consecuencia de su participación como soldado del ejercito Israelí que invadió Líbano en 1982 -cuando en un los hechos más vergonzosos de que se tenga memoria, miles de refugiados palestinos asentados en los campamentos de Sabra y Chatila fueron asesinados, no directamente por lo soldados de Tel Avid, pero tampoco sin su participación, algo más que indirecta. La segunda, al verse orillada a abandonar su Patria tras el triunfo de la revolución islámica en Irán, la cual lejos de significar libertad y democracia, acarreó el recrudecimientos de las prácticas contrarias a la igualdad de género, la democracia participativa y la libertad de expresión.

Hay dolencias peores que las dolencias,
hay dolores que no duelen, ni en el alma
pero que son dolorosos más que los otros.
Hay angustias soñadas más reales
que las que la vida nos trae, hay sensaciones
sentidas sólo con imaginarlas
que son más nuestras que la misma vida.
Hay tantas cosas que, sin existir,
existen, existen demoradamente,
y demoradamente son nuestras y nosotros...
Por sobre el verde turbio del ancho río
los circunflejos blancos de las gaviotas...
Por sobre el alma el aleteo inútil
de lo que no fue, ni puede ser, y es todo.

Dame más vino, porque la vida es nada
(Hay dolencias peores que las dolencias Fernando Pessoa)



Vals con Bashir

Persépolis