junio 09, 2010

samarkanda



Samarkanda, segunda ciudad en importancia de Uzbekistán -país que alguna vez formó parte de la desaparecida Unión Soviética- y declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 2001, sirve de título y escenario a uno de los libros más fascinantes que he leído. Un viaje en el tiempo y la imaginación. A ratos trepidante y misterioso, y por momentos seductor, así resulta este emocionante recorrido por las páginas del libro... y las intricadas callejuelas de la mítica Samarkanda.

"A veces, en Samarkanda, al atardecer de un día lento y triste, los ciudadanos ociosos van a deambular por el callejón sin salida de las dos tabernas, cerca del mercado de las pimientas, no para degustar el vino almizclado de Sogdián, sino para espiar idas y venidas u hostigar a algún bebedor achispado, al que arrastrarán por el polvo, cubrirán de insultos y condenarán a un infierno cuyo fuego le recordará hasta el fin de los siglos el rojo reflejo del vino tentador.

De un incidente parecido nacerá el manuscrito de las Ruba'iyyat* en el verano de 1072. Omar Jayyám tiene veinticuatro años y hace poco tiempo que llegó a SamarKanda..."  

 *Cuartetas escritas en farsi (varias dedicadas al vino)

Cuando vaciles bajo el peso del dolor, y ya estén secas las fuentes de tu llanto,
piensa en el césped que brilla tras la lluvia;
cuando el resplandor del día te exaspere,
y llegues a desear que una noche sin aurora se abata sobre el mundo,
piensa en el despertar de un niño.
.

Omar Jayyám, fantástico personaje de la vida real, fue un adelantado matemático y además... un poeta (autor de las Ruba'iyyat)

El autor de este libro, Amin Maalouf, nacido en Líbano y afincado en Francia desde 1976, ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010. Con esta decisión, quiero creer, el jurado expresa un merecido reconocimiento a la cultura árabe y a la deuda que con ella guardamos buena parte de la humanidad (Maalouf es escritor y ensayista francófono).


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Samarkanda Amin Maalouf
Ed. Alianza Editorial, 387 pp.
Barcelona 2003
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Imagen: Mausoleo Emir Gur, iluminado con motivo del 2750 aniversario de Samarkanda

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7 comentarios:

marichuy dijo...

Es una cursilería lo que voy a decir, pero desde que leí ese libro me nacieron unas ganas tremendas por conocer Samarknada; no quisiera morirme sin hacerlo

malbicho dijo...

jamás la había escuchado nombrar, ves?, por eso uno regresa a tu blog

nos desaznas

=)

marichuy dijo...

Bichito, ¿de verdad?

Buuueno, si yo no hubiera leído ese, para mí, maravilloso libro regalado por amigo buen lector y samaritano, quizá sólo habría sabido de Samarkanda hasta hoy en que me enteré del galardón otorgado a Amin Maalouf

Potter dijo...

Mari:

A veces he seguido con frenesí tus recomendaciones literárias, y a veces las paso por alto, por lo que sea dinero, dificultad de conseguirlas, olvido... pero con el Sr. Maalouf ya tengo un precedente, hace algunos años me topé con "las escalas de Levante" (o Levantes?,.. ya no recuerdo)un texto alucinante sobre las divergencias en Oriente, fanatismo, violencia y aprecio por el arraigo cultural.

así que...a por el.. lo buscaré.

Un beso bella

marichuy dijo...

Querido Potter

A diferencia de "Las escalas de Levante", ensayo en el que discurre sobre importantes aspectos de la historia de aquellos mundos tan fascinantes como complejos, "Samarkanda" es una novela. Pero no obstante su carácter de ficción, conlleva aspectos reales: las Ruba'iyyat si existieron y fueron escritas por Omar Jayyám, a quien, se dice, debemos el que en las ecuaciones diferenciales la incógnita a despejar sea señalada con la X.

Yo leí este libro hace mucho tiempo, pero aún recuerdo como, en ciertos pasajes, mi corazoncito de ave de corral se aceleraba; mientras en otros, mi nariz casi percibía los aromas de las calles de Samarkanda. Ojalá que si lo lees, no te decepciones.

Un besito querido

Doctor Gurma dijo...

Mi padre tenía algunas viejas revistas que la embajada de la entonces Unión Soviética le proporcionaba para que conociera un poco más el país donde se vinculaba (porque en su jueventud estuvo muy ligado a las causas, relacione sy estudios con esos países) Así supe algo de Uzbekistán y de Samarkanda. Ahora los recuerdos son vagos, pienso que además de leer, buscaré las viejas revistas y decidiré si me adhiero a tu anhelo de viajar a esas regiones o me contento cólo con lo visto y lo leído.
Un abrazo

marichuy dijo...

Doc

De niña, me pasaba horas perdida entre las páginas de una enciclopedia sobre ciudades y arte que mi abuela me había comprado, en especial el tomo dedicado a Moscú y San Petersburgo. Pero de Samarkanda, sólo supe hasta que leí a Maalouf.

Un abrazo