abril 08, 2009

un día lluvioso

Una lluviosa tarde de agosto ella se sentía ausente, sin ganas de nada... o con ganas de todo, menos de estar donde estaba... que era donde debía estar, pero no donde hubiera querido.

No puedo evitar que la lluvia citadina trastoque mi estado de ánimo, me dan ganas de estar en cualquier parte (bueno cualquiera, cualquiera lo que se dice cualquiera, no) menos en mi oficina. Tampoco puedo evitar sentir cierta melancolía, añoranza por días lluviosos ocurridos en otro tiempo, en otro espacio. Hoy ha llovido intermitentemente durante todo el día, al menos desde las 7:00 AM en que salí de mi casa así ha estado y no parece que vaya a mejorar. A la par que el clima decae, mi mente se torna sombría, idónea como para componer el poema más lúgubre que sea posible, pero no puedo. Hay quien dicen que para sentirse poet
a no hace falta llamarse Charles Baudelaire, Jorge Luis Borges o el poeta de su preferencia, que solo es cosa de estar un poco loco y dejarse llevar. Pero no es así; al menos en mi caso no. La poesía simplemente no se me da; lo de estar medio loca, sí, pero con eso no me basta.

¿Y qué nos queda, cuando, pese a tener tanto agolpándosenos por dentro, la poesía no se nos da? ¿De qué forma exorcizar evocaciones y nostalgias varias?

¿Se escribe para ahuyentar la infelicidad? En algún lado leí que los hombres felices no escriben, porque la literatura se construye, la mayoría de las veces, desde la carencia. Me niego a creer que los escritores, al menos un gran porcentaje de ellos, sean seres infelices, masoquistas o fatalistas. Eso no obsta que los grandes personajes literarios, los más famosos, populares y queridos héroes y heroínas de la literatura universal (sobre todo la decimonónica), sean mayoritariamente seres trágicos o cuando menos, desdichados.

Y es otro escritor, Alberto Castillo, quien atenúa esa sentencia tan poco edificante:

“si la literatura está cargada de fatalidad y tristeza, se debe a que en el fondo [la literatura] busca ser un conjuro contra la infelicidad y la desdicha, pues la felicidad hay que vivirla, no escribirla”

Por su parte, el el escritor turco Orhan Pamuk, premio Nóbel de Literatura 2006 (Estambul Ciudad y recuerdos, Nieve), dice que él escribe desde la melancolía, porque de ella nace el entusiasmo.

Deben existir infinidad de opiniones al respecto, tantas como escritores haya. Quizá habría que hacer una encuesta para tener una idea más completa, más incluyente. Habrá quienes escriban porque no saben hacer otra cosa; otros que lo hagan porque lo necesitan tanto como respirar; quizá otros vean a la escritura como un escape, una ruta de salida para todos sus agobios; y por supuesto, no faltará quien lo haga sin el menor asomo de ética, solo por encargo, por puro interés monetario; pero estos no escriben libros, sino libelos y aquí no cuentan. En fin, mil razones.

Pero y los que no somos ni remotamente escritores, que solo nos desahogamos aquí en la blogósfera... ¿también buscamos ahuyentar la desdicha? ¿o escribimos desde la melancolía buscando que surja el entusiasmo, como dice Orhan Pamuk? ¿o lo hacemos como mero desahogo, una especie de terapia, más barata y enriquecedora que la psicológica?

O quizá, lo hacemos sin que medie ninguna de estas razones, ningún motivo “existencial”, solo porque es la moda y hay que entrarle...


Ciudad de México, agosto de 2007

15 comentarios:

MauVenom dijo...

Por qué tienes dos blogs?... eso no se le hace a los amigos

tú sigues pensando que ser escritor es ser excelso

o si eres publicado al menos

pues no. Ser escritor es sólo el traducir lo intangible en grafías que permitan convertir en real aquello que no podemos tocar. Es la capacidad de transferir el pensamiento hacia otra mente. Sin hablar.

Beso

MauVenom dijo...

Ah

y sí creo que las letras que valen la pena nacen de la adversidad

o del inventado amor

pero ese es tan escaso

Abraxas dijo...

Hace mucho mucho tiempo, en un blog del que no quiero acordarme, escribía yo de este tema precisamente... ¿es necesario ser un infeliz o atormentado para producir arte?... Mi conclusión fue que si... en la mayoría de los casos por lo menos... La felicidad es un estado muy aburrido, y creo además que es prácticamente imposible que una mente realmente "interesante" sea completamente feliz... El simple hecho de pensar nos hace "infelices"... Añade además un poco de sensibilidad, y tienes la receta para un magnífico y atormentadísimo músico, poeta o loco.

Luis Alvaz dijo...

Alguna vez Borges dijo estas palabras:

Es decir, me han sucedido muchas cosas, como a todos los hombres. He encontrado placer en muchas cosas: nadar, escribir, contemplar un amanecer o un atardecer, estar enamorado. Pero el hecho central de mi vida ha sido la existencia de las palabras y la posibilidad de entretejer y transformar esas palabras en poesía. Al principio, ciertamente, yo sólo era un lector. Pero pienso que la felicidad del lector es mayor que la del escritor, pues el lector no tiene por qué sentir preocupaciones ni angustia: sólo aspira a la felicidad. Y la felicidad, cuando eres lector, es frecuente.

Es interesante ese punto de vista, además porque Borges se consideraba esencialmente un lector, quizá así como Sabines decía simplemente: "soy un peatón".

Pero la pregunta es ¿qué condiciona a la creación literaria?

Esa es una pregunta que se podría contestar desde la fenomenología, o desde la intertextualidad, como un estado de la mente de cada hombre en que asocia sus experiencias y su conocimiento elevándolos a un estado factual, que es la escritura.

Ahora, si debe ser desdichado o no, pues eso no lo sé con certeza. Creo que un escritor es un ser que sólo puede aspirar a un poco de felicidad escribiendo, ya que el simple hecho de hacerse llamar escritor o poeta supone un rompimiento con la sociedad, con las estructuras.

Creo que el entorno hace que los creadores de arte se sientan de vez en cuando apabullados por ese incesante movimiento, por esa frialdad de la gente alrededor.

Yo no lo sé, sólo divago un poco mientras tus palabras deambulan por mi cabeza, ya que es un tema que me interesa bastante.

Saludos

jota pe dijo...

-- querida chuycita, ahora si me hiciste llorar, recorde a garcia marquez diciendo que escribia para que los demas lo quisieran, y no se los demas pero a mi ya se me olvido porque escribo, en realidad no creo que haya un motivo especifico, amor dinero fama reconocimiento poder compania? todo eso es una mierda, creo que el que escribe lo hace por una sola razon: sacar las tripas, vomitar letras, defecar universos, parir historias muertas o lo que es lo mismo, escribimos para contarnos a nosotros mismos, gracias perdon por el alucine

marichuy dijo...

Mau querido

No es por ser mala amiga, es por timidez; me da pena andarme promoviendo

Pues no es que piense que solo la excelsitud, pero si algo medianamente decente, ¿no?

Y si transmitir en grafia eso que no podemos tocar, como tu dices, tiene su gracia, m eparece.

Un beso

marichuy dijo...

"La felicidad es un estado muy aburrido, y creo además que es prácticamente imposible que una mente realmente "interesante" sea completamente feliz."

Abraxas

Y yo pensaba que la felicidad era divertido, je

Pues suena a cliché, pero yo también que se requiere cierto desarreglo del alma, además de sensibilidad y aptitudes para hacerlo, claro.

marichuy dijo...

Luis

Creo que todos los escritores, antes que anda han sido lectores. Hace unos días que cumplió 80 años Milan Kundera, leí en "Le Monde" un articulo muy lindo "Kundera, lector antes que escritor"

Y sobre la desdicha, bueno alguien ve tu a saber si con razón o no- atribuye a Borges una expresión que más o menos dice: "la dicha no da para una buena historia"

Seguiremos pensándolo, Luis; en tanto, te agradezco el comentario

marichuy dijo...

"vomitar letras, defecar universos, parir historias muertas o lo que es lo mismo, escribimos para contarnos a nosotros mismos"

Querido Jota-pe

Me quedo con esto; me encantó

MauVenom dijo...

Pero sabes qué

hay algo cierto y coincido un poco con lo que dice otro comentario aquí

antes que escritores (en caso de serlo) somos lectores

alguna vez, te cuento, (long story) le pregunté a Juan José Arreola que nivel de escritor pesaba que era él y me contestó que no tenía la menor idea pero que en cambio era "un gran lector"

eso es cierto y sería interesante descubrir cuál es la linea que separa estos dos lados del universo si es que hay una

Beso

PD. Te vo a sacar del clóset de la escritura... voy a poner un letrero enorme que diga "·Marychuy es escritora"... je (broma)... tienes razón en que al menos debe ser algo decente, pero recordemos que muchos de los borradores de las obras que valen la pena son bastante precarios y lo que todos hacemos aquí son borradores... no creo que nadie tenga sentado a su corrector de estilo junto mientras escrible su blog, jaja.

No hay escritores solos. Los hay solitarios.

Otro beso.

marichuy dijo...

Mau

Tengo un amigo escritor (que es publicado, je) quien siempre me dice eso: yo escribo porque leo. Esa es la sentencia. No obstante y con independencia de que no es nada fácil serlo, no implica seguir intentando nuestros pininos. Que sean como la clase de palitos II o plastilina III, ya será otro cantar; pero uno lo intenta. Como dice Mónica Lavin "no todo mundo puede sacarse a un Cyrano debajo de la manga" (pero es preferible escribir sus propias torpezas y cursilerías, antes que andarse fusilando las obras de otro).

Así que seguiremos intentando balbuceos... de Kinder II.

Ups, más de un clóset hay en mi vida, je

Besos y mil gracias

El Rufián Melancólico dijo...

los escritores son tristes porque les pagan mal.

Ana A. dijo...

No, los escritores, insisto, dicen con letras lo que los demás cayan con palabras.
Se necesita ser infeliz para mantenerse despierto y escribir de soledad, para soportar dolores y vomitarlos en letras.
Para transformar la lluvia en un escrito muy bello sin razón alguna. Simplemene por la nostalgia

marichuy dijo...

Rufían melancólico

Jaja, diste en el clavo: si lo que se busca es vivir como Pasha de escribir, ya estuvo que never.

marichuy dijo...

Ana

Que linda forma de decirlo; escribir encarna, a veces, exponer las entrañas.

Saludos