noviembre 19, 2008

L’adieu au corps,

¿Será que nuestro mundo cada vez más perdido y entreverado en sus propios avances científicos y tecnológicos, en ese afán de perfeccionamiento y control físico, llegue al límite de deshumanizar ese templo maravilloso que es el cuerpo? El Dr. David Le Breton es pesimista y piensa que sí -dejaría de ser francés, que no son muy dados al optimismo. Y para sustentar su afirmación, ha escrito un libro titulado justo como este post, en el cual a la par que hace un elogio sin ambages del goce corporal, del cuerpo como algo humano, elabora una serie de afirmaciones que NO dejan lugar para albergar muchas esperanzas.

El cuerpo humano, ese templo que ahora se cultiva con fetichismo y hasta la saciedad en gimnasios, con multivitamínicos y sustitutos alimenticios altamente nutritivos y "bajos en calorías"; que se mejora merced a la magia o mejor dicho, trucos del photoshop y demás trucos visuales. Ese cuerpo cada vez se parece menos a lo natural ,para convertirse en una maquinaria de perfección simétrica, aunque un tanto fría y casi desprovista de sensualidad y pasión... o en todo caso las tiene pero muy controladas... nada que suene a exceso pareciera ser la nueva religión del culto a la imagen. Casi pura imagen pretenden que seamos; imagen corporal perfecta, simétrica, medio plástica... y de preferencia hueca.

Aquí una reseña sobre el libro del antropólogo francés.
L’adieu au corps, David Le Breton *
"El título, se refiere al adiós que la cultura contemporánea del primer mundo ha impuesto sobre el cuerpo, negándolo, transformándolo, enmascarándolo, con las nuevas tecnologías y las nuevas identidades, que hacen del cuerpo materia prima, logotipo, espacio de innumerables signos y puestas en escena, que permiten una efímera aproximación al sí mismo. El libro describe los excesos y delirios de lo que denomina "el extremo contemporáneo", que evoluciona entre la voluntad de control absoluto y el narcicismo. Por eso habla del cuerpo como un "alter ego". Se hace del cuerpo un socio que se mima o un adversario al que se le combate para darle la forma deseada. Este discurso de perfeccionamiento hedonismo del cuerpo es un discurso religioso del que algunos científicos son los profetas o los apóstoles.

Por un lado, empujados por el individualismo democrático los individuos obtienen un sentido de poder sobre el cuerpo, reduciéndolo a espacio de representación, de la independencia, de la creación, mediante una elección que nos libera de la genética (el piercing, la cirugía estética, etc). “La cultura queer, -ejemplifica- hace al hombre nómada de su propio cuerpo; juego irónico entre género y sexo, entre naturaleza y cultura”.

En sentido inverso, la cibernética sostiene la fantasía del interfaz, que nos liga a un dispositivo tecnológico que extiende nuestras facultades a escala global; pero también un desarrollo filosófico de carácter puritano, que erradica al cuerpo, una especie de culpa por no haber sido fabricado, como todos los demás objetos de nuestra cultura.

Los internautas, por ejemplo, viven un contacto que es imposible en el cuerpo real. Un mundo sin rostro, hecho de máscaras, permite la desaparición del yo y del otro. Los sujetos son meras sumas de datos, lejos de la enfermedad de la muerte, de la vida humana. El hombre deviene en cyborg, se desprende del cuerpo para aspirar a la inmortalidad por la vía de la técnica. Pero esta fantasía cibernética tiene inspiración neo-religiosa y milenarista.

Habla el guionista de Blade Runner: “algún día el que le dispare a un robot podrá verlo sangrar y llorar y si el robot contraataca verá salir del cuerpo humano herido una columna de humo gris. Un gran momento para el hombre”. Un mundo poblado de máquinas, reproduciéndose, manteniéndose a sí mismas en un estado de inmortalidad virtual.

El doctor Le Bretón nos devuelve al mundo real con una fina ironía: “Pero, ¿cómo vamos a cyborizar el mundo en este contexto de extrema desigualdad? Los manifiestos cyborg son reinterpretaciones razonadas de la nueva utopía: después del Buen Salvaje viene el hombre biónico. Utopía que desprecia lo humano, divinizando lo robótico. Trato de no juzgar, apuntar apenas algunos discursos, ridículos, que convergen en negar al cuerpo ( y con ello a los sentidos) para poder ocultar la creciente desigualdad del hombre.”

*Filósofo y antropólogo francés Universidad de Estrasburgo

Reseña del libro elaborada pro Horacio Mejía Fonseca / Enkid, como parte de los trabajos del Congreso Internacional de Artes, Ciencias y Humanidades. Ciudad de México octubre de 2006

Imagen Las tres gracias, Mueseo del Louvre, París.

12 comentarios:

Juan! dijo...

La búsqueda de la esa quimera a la que llamamos perfección parece acompañar al hombre desde hace siglos. En la Grecia antigua el arete engendró no solo brillantes obras plásticas y de literatura; engendró una búsqueda de pertenencia del hombre en el universo.
No hay una señal más clara del declive de nuestra especie que observar como perseguimos un ideal vacío, no hay desesperación más grande que la que se puede encontrar cuando observas a tantas personas enfrascadas en una lucha que no acusa causa real…
Lo peor es que tampoco les interesa.

Creo que tu reflexión va más allá de enunciar el camino hacia un pensamiento de absolutos impuesto por los que han construido éste lindo rebaño de máscaras; gente que aspira a poder mostrar al mundo su cuerpo perfecto y sus hermosas ideas-reflejo de lo aceptado.

Agrupando el presente post con aquel de “La insoportable levedad de la reputación” solo me queda preguntarme: ¿A dónde queremos llegar con esta manera de conducirnos?

Que buen post paisana!

Un abrazo

marichuy dijo...

"No hay una señal más clara del declive de nuestra especie que observar como perseguimos un ideal vacío,"

Juan

No pudiste describirlo mejor: somos una sociedad decadente. Y en esta decadencia posmoderna, pretendemos alcanzar una ficticia perfección física para ocultar, soslayar, nuestros vacíos y carencias.

Gracias

Luis Alvaz dijo...

En ninguna época como hoy en día la cultura sobre la perfección anatómica había superado a la búsqueda por la perfección intelectual o espiritual.

Hay una canción del grupo Madrileño CanteCa de MaCao llamado Los hijos del hambre no tienen mañana que dice muy bien:

con la mirada perdida
en esos ojos de cuencas vacías
se me notan las costillas
debo vivir el día a día...

y tú preocupado por cómo adelgazar
pensando todo el día en esos kilitos de más,
siéntate un ratito y ponte a pensar
en cómo viven o mueren los demás


Es decir, la misma cultura de la imagen corporal es un contraste por la apartante escasez de recursos en países de África, Asia y América Latina, que ha ocasionado un desequilibrio de recursos desenfrenado.

Adiós equilibrio mente-cuerpo.

Saludos

marichuy dijo...

Luis

A tu estupendo diagnóstico, yo agregaría que la cuestión de fondo rebasa con mucho el binomio "mente sana en cuerpo sano", para adentrarse en ámbitos digamos espirituales y emocionales.

A mi entender, la preocupación del Dr. Le Breton se debe a lo que el considera un "proceso de robotización". Algo que, al parecer, buscan todos esos adelantos científicos: medicos y cibernéticos; como si al hombre de hoy quisieran transformarlo en una epecie de robot.

Saludos

tnf25 dijo...

Esto del culto al cuerpo se convierte cada vez mas en un mal social, un vicio aceptado, y vamos no lo niego que es fantástico de pronto tocar un cuerpo lindo y verlo también, pero esos cuerpos muchas veces enfocados solo en mantenerse pasan a ser, como diría Fangoria "naves espaciales abandonadas", brillan por fuera y por dentro NADA.

así que si vamos a cultivar un cuerpo , procuremos llenarlo también de buenas cosas.

marichuy dijo...

tnf25

Lo describe bien Fangoria: "naves espaciales abandonadas"

Saludos.

g. neidisch dijo...

No se quien es tnf25, pero le mando un saludo. A mi tambien me gusta ese cd de Fangoria (que me cae bien Alaska, una chica pop real, que dice mas de lo que parece sin pretender).
Como sea.
Hace unos anyos intentaba escribir un cuento (de esos que tienen que ocupar menos de mil palabras), y me referia a la tristeza de el/la protagonista (no especificaba el genero/sexo), que vivia en la zona intersecada por las meganaciones Monaco, Italia y Francia, y ni con sus tres diferentes cuentas de ahorros le alcanzaba para la operacion completa; tenia suficiente para el alargamiento de caninos, la bifurcacion de la lengua, los cuernos injertados de 2cm, las puntas superiores en las orejas, el dilatamiento perenne de las pupilas, el aclaramiento de la piel.
Le faltaba poco para pagar la suma del ijerto de alas mutadas de murcielago en la espalda; tendria que excluirse de su elitista circulo...
Suma ese culto al cuerpo (alguien acunyo "vigorexia") al culto al dinero. Tenemos vampiros.

marichuy dijo...

g. neidisch

Querido ¿Alaska la española? Me cae muy bien.

Me gustan lo vampiros... al menos su imagen fílmica; el mito, la fantasía erótica que encarnan.

Besito

g. neidisch dijo...

Sí señorita! Alaska = Olvido es la vocalista de Fangoria y siguen dando lata (de manera muy honesta, sin pretensiones).
Por cierto (del otro blog); sí que conozco Persépolis, uno de esos amigos comic-filos la conocía desde hace tiempo.
Por cierto número 2, venía escuchando hoy a The Knife, banda sueca, y en su cd viejo, te imagino a ti como la vocalista; cosa rara, ni te conozco (personalmente) ni nunca he visto a la vocalista de The Knife...

marichuy dijo...

Me encantas. A saber como sea la señorita sueca esa, pero casi estaría segura que no tengo nadita de sueca.

Un besito

Latamoderna dijo...

Yo me acuerdo de la película "El Demoledor", en donde no había contacto físico. Entonces llega Stallone del "pasado" y con sus costumbres "prehistóricas" revoluciona todo.

El chiste es que... no hay nada como el contacto. Lo prefiero. Y no creo que termine, al contrario, estamos por regresar a lo básico.

marichuy dijo...

Cris

Absolutamente: no hay nada como el contacto.

Un beso