Los seres humanos viven obsesionados con ser más que el de al lado. Más allá de superar obstáculos o vencer sus propios miedos, lo que buscan es romper e implantar récords. Y no me refiero a los deportivos, sino a otros tan absurdos como ser el recordista mundial en la ingestión de hamburguesas, hot dogs, etc. Este fenómeno que se observa a nivel mundial, nunca lo he entendido muy bien; supongo que estableciendo ese tipo de marcas se pretende huir, así se momentáneamente, de la temida mediocridad, figurar en la prensa y TV y así gozar de sus 15 minutos de fama, como decía Andy Warhol y de paso, hasta aliviar o exhibir -vaya uno a saber- algún tipo de complejo.
Lo que sea que empuje al ser humano en esta absurda carrera, lo cierto es que los mexicanos no somos ajenos... y ayer establecimos un nuevo récord guiness: "39 mil 897 personas se besaron simultáneamente” en el Centro de la Ciudad de México. Tal como dio fe el certificador del Récord Guiness, Carlos Martínez. Cabe hacer notar que los únicos besos que contaron para la obtención de tal marca, fueron los que duraron más de cinco segundos.
Yo solo tengo una duda ¿por qué 39,897 personas, en lugar de 39,898 o 39,896? No entiendo.. ¿será que por ahí hubo un ménage à trois?
Yo solo tengo una duda ¿por qué 39,897 personas, en lugar de 39,898 o 39,896? No entiendo.. ¿será que por ahí hubo un ménage à trois?
Cesaria Evora canta bésame mucho