la diferencia, José Hernández
Ahora que las suspicacias no se han hecho esperar, merced a la prontísima y nada discreta presencia militar estadounidense en la devastada nación haitiana, me acordé de este texto del gran (y poco valorado) escritor cubano Severo Sarduy. Un texto breve, que me parece atemporal (cualquier semejanza con Afganistán por ejemplo, es mera coincidencia), pues al final del día -para estar en sintonía con el lenguaje neoliberal- y sin importar quien despache desde la oficina oval, la política exterior enarbolada por Washington siempre será igual: mendaz, doblemoralina, injerencista y belicista. Cuestión de estilos, pero de The Devil George Bush a El Mesías Hawaiano Barack Obama… las cosas no parecen haber cambiado mucho
No obstante... In God We Trust… but of course
"Pillan, saquean, queman, van aniquilando todo lo que encuentran a su paso, soldaditos de plomo. No saben por qué lo hacen, ni en nombre de qué ley. Llegan atemorizados, culpables; al cabo de unos meses son eficaces máquinas de asesinar.
Se encontraban, escrofulosos y desnudos, en un patio de arena donde soplaba quizás el viento del desierto, junto a un pozo de piedra que sombreaba un alero; habían caído en una emboscada de los resistentes afganos.
Contaron entonces cómo habían defenestrado una casucha y ametrallado a mansalva a sus diecisiete habitantes, que esperaban agazapados en el interior. El primero de los soldados, que abrió la puerta de una patada, lo pagó regando al suelo sus propias tripas. Los otros tiraron granadas por las ventanas y calcinaron a toda la familia. El olor de los cuerpos chamuscados, de la sangre quemada, de los excrementos y el orine era tal que los soldados, después de esa valerosa acometida, iban cayendo desmayados, o presa de vómitos incohercibles. Y seguían liberando al país hermano.
(Les dan heroína y opio: para que todo les parezca un juego)"
[Soldados. Severo Sarduy (El Cristo de la Rue Jacob, 1987]
