"El hombre invisible se fabricaba máscaras. Las tenía de todas expresiones: amor, celos, orgullo, dudas, dolor. Antes de salir a la calle las ensayaba frente al espejo. Con la máscara de poder se sentía capaz de dirigir multitudes, con la máscara de seducción pondría las mujeres a sus pies... Queriendo aparentar el mayor número de matices acumuló novecientas noventa y nueve caretas...” Alejandro Jodorowsky El tesoro de la sombra
Somos como mutantes, siempre estamos cambiando; nunca somos los mismos. Hay quienes con la misma facilidad con que cambian su vestimenta según la ocasión, se despojan de sus sentimientos -si es que los tuvieron- y se deshacen de las personas y sus afectos... como quien vacía su armario de ropa inservible. Como si esto que llamamos vida, se tratase de vivir siempre arriba del escenario, actuando, simulando permanentemente... en un eterno baile de máscaras.
Supongo que con sus más y sus menos, todos nos hemos forjado una coraza; algunas muy espesas y herméticas. Una capa aparentemente impenetrable que nos protege del mundo exterior. El objetivo más común quizá sea resguardar el corazón; pero este anhelo protector va mucho más allá de evitar futuros rompimientos de nuestro corazoncito... de pollo. Tras la pretendida armadura impenetrable buscamos ocultar miedos, deseos e inseguridades; disimular sentimientos para evitar ser lastimados; no dejar ver nuestra vulnerabilidad y sobre todo, evitar que se aprovechen de ella. Decía mi abuela "no dejes nunca que nadie te tome la medida, porque si lo hacen... estás frita m'hijita". Mi abuela no pretendía volverme mentirosa ni falsa, simplemente buscaba que yo me hiciera fuerte o que al menos, no dejara ver mi vulnerabilidad. En teoría es un buen consejo; no obstante puede ser malinterpretado y mal aplicado debido a la torpeza e inexperiencia... como alguna vez me sucedió [a veces por estar tan preocupados de que nadie nos vea como realmente somos, de que no nos tomen la medida, alejamos de nosotros a alguien que pudo significar mucho en nuestras vidas].
imagen: Robert le diable, del pintor cubano Manuel López Oliva
19 comentarios:
NO, no se puede...aunque, no hay duda, a la gente (sabiéndolo o no) le en-can-ta ser engañada o, vivir así...
Exenio
Será porque, según dicen, vivir en la ignorancia (o autoengaño), ayuda a ser "felices"
Pero me parece más triste pretender engañarnos a nosotros mismos, creyendo que engañamos a los demás con nuestra linda mascarita.
Las armaduras, como las murallas, nacen para ser rotas. Está muy bien lo que decís. Yo agregará que esa simulación es una servidumbre más hacia los otros, los que nos determinan o nos juzgan con su mirada. Y lejos de protegernos, nos somete todavía más.
Saludos!
Ojaral
Es bien cierto lo que mencionas; esa simulación, en ocasiones, es solo para "quedar bien" con los demás, buscando conseguir su aceptación.
Saludos
Además de todo confunden, a muchos nos traga el personaje y la crisis existencial que no tuvinos de chavos,la afrontamos cuando no sabemos quien sea el verdadero, el que la gente ve o el que está detrás de la careta
Saludos!
Sin dudas las máscaras existen para velar la identidad o darse fuerzas o aparentar otra personalidad.
Creo que detrás de nosotros mismos no hay nada salvo la seguridad de sentirno bien con nuestro yo, me fui al joraca, pero el concepto sería usamos máscaras para, si en determinado momento no somos aceptados, la cambiamos por otra, un engaño.
Saludos
De alguna forma uno no puede engañarse a uno mismo, pero algunos casos patológicos logran evadir esas realidades y vivir plenamente en su mundo paralelo. Las mascaras siempre serán utiles, pero, y estoy seguro de ello, algunos empleamos formas más honestas de la realidad, es decir, podemos hacer socialmente de nuestras debilidades un encanto ó al menos, hacerlas tolerables; como por ejemplo el usó del blog como medio para excorsiczar miedos e historias. Algunos con beneméritos magnos, como por ejemplo Luces y sombras.
Me ha encantado tu post.
Pero ¿a que se debe esto?... estoy como la hermana Aloysius de la duda, buscando el origen de sus intervenciones .publicas
Me gustò mucho tu post. Esto de crear corazas (a mì me gusta "blindaje"!) tiene que ver con esa vulnerabilidad que nombràs. Me pasa cuando me siento herida, que necesito alejarme, blindarme por un ratito, para recobrar fuerzas y seguir adelante. Pero, afortunadamente, esas corazas y blindajes son tan dèbiles, que en poco tiempo desaparecen, a veces, a pesar nuestro
Un abrazo
Laura
Doctor Gurma
Si a algunos se los traga el personaje... como a los actores de teatro.
Saludos y gracias por venir a este sitio
Mariano
Sí, es un poco lo que decía Ojaral: algunos usan máscaras buscando encontrar aceptación por parte de los demás, pero al hacerlo lo que están haciendo, a veces de manera inconsciente, es someterse a la voluntad ajena.
Saludos
"algunos casos patológicos logran evadir esas realidades y vivir plenamente en su mundo paralelo"
Potter querido
Pero estarás de acuerdo, que ese mundo paralelo, esa ficción, acabará haciendo agua... cuando menos se lo esperen, en el momento más inoportuno. Y entonces, me parece, la bofetada de realidad, puede resultar mucho más dolorosa e inmanejable.
"Pero ¿a que se debe esto?... estoy como la hermana Aloysius de la duda, buscando el origen de sus intervenciones publicas"
Y como la hermana Aloysius -y los que vimos el film- va usted a quedarse con la duda, mi querido colombiano favorito.
Gracias por sus atenciones
Un abrazo
Laura
No me lo vas a creer, pero había escrito: caparazón con doble blindaje.
................
"me pasa cuando me siento herida, que necesito alejarme, blindarme por un ratito"
Esto que mencionas, es muy sano. Me parece que, de vez en vez, nos convienes tomar un poco de distancia; mirar las cosas de lejitos y a través de un tamiz -suerte de máscara-, para sopesarlas... pero esa "máscara" será pasajera y lo sabemos.
Un abrazo
Me gustaria que mi coraza fuera armadura samurai. Resistente, pero flexible, y de facil reparacion.
Deino
No sabía que eran tan flexibles esas armaduras. Peor n creo que la necesites.
Saludos
Querida, creo que el cúmulo de experiencias desde la niñez hasta la adolescencia nos hace que nos “blindemos”, y lo peor que acabemos creyendo que somos fuertes, o tentadoramente inmunes, en mi caso personal he vivido por estas etapas, la mujer fuerte, la mujer que puede, la que puede vivir sola, etc. Mil mascaras que he usado como protección ante la vida.
Claro esto solo deja hullas en mi cerebrito y corazón, hoy por hoy trato, solo trato de no ser tan dura conmigo, claro vivo del autoengaño, pero ahora soy capaz de pedir ayuda, de gritar que no puedo. Hay días que el señor BB me dice: pero, que duras eres conmigo. No lo soy con él, lo soy conmigo, después de lo que me ha tocado vivir debería ser más abierta, quitarme otra mascara de dureza, y así todos los días trabajar en quitarme la máscara.
Gracias por el Post me hizo pensar que el día de hoy me debo de dar oportunidad a decir no puedo, necesito, ayúdame, y muchas palabras más que necesito aplicar en mi vida diaria con los que comparto mi día y sobre todo con el señor BB, que ahora muere de pánico ante la influenza.
Seguramente tu abuela te quería proteger de la vida, pero hay que vivirla sin mascaras, lastima que lo aprendemos tan tarde. ¿Te ayuda pasar por fuerte?
Saludos con guantes y tapaboca.
Dilberina
Yo tengo una mascara de angelito bien bonita que me pongo siempre que salgo, con tapabocas y toda la cosa... Rete efectiva que es.
Venía yo bien diligente a comentar tu nuevo post del procedimiento... ¡y que me lo quitas! (¿Te enamoraste del burócrata del procedimiento?... Wow... Love is strange Jajaja)
Se me hace que somos vecinos...
Abraxas
Jaja, si tú, cómo no. Si tu máscara es la de un angelito... la mía es de la Virgen del Perpetuo Socorro...
Sabes? coincido contigo, nos llenamos de máscaras para ser "felices" y así las personas nos puedan percibir, pero cuando llegas a casa a tu rincon seguro, la máscara queda colgada y descubres tu verdadera identidad, es cuando no puedes comprender quien eres realmente
Publicar un comentario