En una
alfombra de agua
bordo mis
días,
mis dioses
y mis males.
En una
alfombra de hierba
bordo mis
penas de rojo,
mis mañanas
de azul,
mis aldeas
de amarillo y mis panes de miel.
En una
alfombra de tierra
bordo mi
fugacidad.
Allí bordo
mi noche,
mi hambre,
mi duelo
y el barco
bélico de mis desesperaciones
que surca
un millar de aguas,
las aguas
de la inquietud,
las aguas
de la inmortalidad.
Thomas
Bernhard (de Así en la tierra como en el
infierno)
