julio 28, 2010

en clave de tweet


El mundo se derrumbará antes de que nos enamoremos y no quedará ni el recuerdo de París. Sólo nosotros, que no somos ni Ilsa ni Rick.

Photo: Willy Ronis
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julio 23, 2010

viernes filosófico (es un decir)



«Mi misión es matar el tiempo y la de éste matarme a su vez. Se está bien entre asesinos» Émile Michel Cioran






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julio 17, 2010

el combate de una vida

«Esta carta, amiga mía, será muy larga. He leído con frecuencia que las palabras traicionan al pensamiento, pero me parece que las palabras escritas lo traicionan todavía más. Ya sabes lo que queda de un texto después de dos traducciones sucesivas. Y además, no sé cómo arreglármelas. Escribir es una elección perpetua entre mil expresiones de la que ninguna me satisface y, sobre todo, no me satisface sin las demás. Yo debería saber, sin embargo, que solo la música permite la coordinación de acordes. Una carta, incluso la más larga, nos obliga a simplificar lo que no debiera simplificarse: nos expresamos siempre con tan poca claridad cuando tratamos de hacerlo de una forma más completa! Yo quisiera hacer aquí un esfuerzo, no solo de sinceridad, sino también de exactitud; estas páginas contendrán muchas tachaduras; ya las contienen. Lo que te pido (lo único que puedo aún pedirte) es que no saltes ninguna de estas líneas que me habrá costado tanto. Si es difícil vivir, es aun mucho más penoso explicar nuestra vida.»

[Marguerite Yourcenar, Alexis o el tratado del inútil combate -p. 25]


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julio 16, 2010

gainsbourg...






El conocido artista gráfico (amén de filósofo) Joann Sfar pasó de la bande dessinée al cine, vía el mítico artista de la transgresión Serge Gainsbourg, el Charles Baudelaire de la segunda mitad del siglo XX, como dijo JacquesChirac durante el sepelio del autor de Je t'aime... moi non plus -. Gainsbourg el talentoso compositor, cantante, escritor, creador artístico... el hombre empeñado en destruirse a sí mismo, no sin antes dejar una huella casi indeleble que logró traspasar las fronteras de su patria francesa.


la chanson legendaria


trailer del film



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julio 14, 2010

ausencias








"[...] no hay ausencia más que del otro: es el otro quien parte, soy yo quien me quedo. El otro se encuentra en estado de perpetua partida, de viaje; es, por vocación, migratorio, huidizo; yo soy, yo que amo, por vocación inversa, sedentario, inmóvil, predispuesto, en espera, encogido en mi lugar, en sufrimiento, como un bulto en un rincón perdido en una estación. La ausencia amorosa va solamente en un sentido y no puede suponerse sino a partir de quien se queda -y no de quien parte-: yo, siempre presente, no se constituye más que ante , siempre ausente. Suponer la ausencia es de entrada plantear que el lugar del sujeto y el lugar del otro no se puedan permutar; es decir: "Soy menos amado de lo que amo." [Roland Barthes, Fragmentos de un discurso amoroso].

A veces me siento tan ausente; de mí y de otros lares y seres, pero fundamentalmente de mí. Hoy, un día medio gris y tristón, R. Barthes (desde el cielo de los escritores donde debe estar si es que Dios existe y es un poquito justo), me ha devuelto un pequeño fragmento de mí… a mí. Quizá un día no lejano, pueda yo volver a mí por completo, entera, para empezar a escribir (o reescribir) una historia menos triste, memos plomiza, más colorida… tal vez…




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julio 10, 2010

il pleut doucement sur la ville

la ciudad de México bajo la lluvia (foto: Carlos Cisneros)


Il pleut doucement sur la ville
Arthur Rimbaud





Llora en mi corazón
Como llueve sobre la ciudad.
Qué es esta desazón
Que penetra mi corazón?

Ay, ruido dulce de la lluvia
Por la tierra y sobre los techos
Para un corazón que es abulia
Ay, el canto de la lluvia

Llora y no hay razón
En este corazón que siente asco
¡Qué! ¿Ninguna traición?
Este duelo se da sin razón

Y es así de todos el peor dolor
De no saber por qué
Sin amor y sin rencor
Mi corazón tiene tanto dolor

[Paul Verlaine]


Erik Satie´bajo la lluvia



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julio 07, 2010

humanas contradicciones

fotograma del film Persépolis 

A diferencia de muchos niños, yo jamás temí los regaños de mi padre, ni viví bajo la eterna amenaza-chantaje materno del "ahora que vega tu padre verás cómo te va". Al crecer lejos de mis padres y al lado de mi abuela, no había manera de que ello ocurriera; ni siquiera cuando mi padre venía a la ciudad, pues mi abuela (benditas sean las abuelas) era lo suficientemente sensata, como todas las abuelas, para no gastar la breve estancia de mi progenitor en acusaciones por causa de las inicuas faltas que una mocosa, inquieta y solitaria, pudiera haber cometido. No obstante, esta particular circunstancia de mi infancia y adolescencia no me eximió de escuchar uno que otro sermón paterno, por dos temas en especial: mi proclividad al llanto y mi carácter apasionado. Sobre el primero, solía decirme mi señor padre: 'tu llanto no es el llanto del dolor, es el llanto de la rabia… la rabia que te provoca saberte impotente para hacer que las cosas sean como tú quieres que sean'.

Obvio, después de escuchar semejante dictamen, yo rompía a llorar con más ganas, como una plañidera.

En cuanto a la pasión, su apreciación era (creo que con los años la ha matizado) muy contundente: la pasión es mala consejera, y, a veces, una influencia letal, pues nos lleva a cometer los actos más descabellados y a sentenciar las más crueles letanías, de los que casi siempre terminamos arrepentidos. Mi padre, pobre, quería que yo tuviera un carácter firme, sereno y controlado (no sé de quién carambas pensaba que yo habría de heredar tal temple) y le salí casi lo opuesto: apenas una humana contradictoria y, ni hablar, la más chillona de sus hijos... aunque eso sí -algo bueno debí sacar- poco, por no decir nada, dada a los pleitos. 


«La pasión constituye todo lo humano. Sin ella, la religión, la historia, la novela, el arte serían inútiles» Honoré De Balzac