junio 26, 2010

el amante

Estoy llorando y no sé porqué. Lloro como hace mucho tiempo no hacía. Lágrimas silenciosas, copiosas, cubren mi rostro y nublan mi vista mientras las últimas imágenes del film se repiten, una y otra vez, al compás de mi accionar sobre el control remoto del dvd. Lloro porque recuerdo; lloro por lo que no he llorado aún sintiendo la necesidad de hacerlo. Lloro por lo que fui y nunca más volveré a ser; lloro por lo que no fue... pudiendo ser. Lloro porque, como en Marguerite Duras, muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. Lloro porque esas son también las notas del Chopin más triste de mi vida. Lloro porque la voz de Jeanne Moreau me conmueve hasta el fondo, remueve mis entrañas y saca desde el rincón de mi olvido aquello que había decidido no recordar más... lloro porque sí...


L'Amant Francia/Reino Unido/Vietnam. Dir. Jean-Jacques Annaud (voz Jeanne Moreau)


“El había venido... estaba sentado en el auto, detrás, apenas visible, abatido. [...] Ella estaba acodada en la borda, como la primera vez en el transbordador. Sabía que la miraba. Ella también le miraba. [...] Y luego, ya no le veía pero seguía mirando hacia la fortaleza del auto negro. Y después, al final, ya no le vio. El puerto se desdibujó y, después, la tierra. [...] Esa noche, perdida entre noches y noches,  se produjo el estallido de un vals de Chopin en el salón principal, la música se propagó por todas partes, como una exhortación del cielo, como una orden de Dios de la que se ignoraba el contenido... y la joven lloró porque pensó en el hombre de Cholen y de repente no estaba segura de no haberle amado con un amor que le hubiera pasado inadvertido por haberse perdido en la historia como el agua en la arena y que lo reconocía sólo ahora en este instante de la música lanzada a través del mar. [...] Años después de la guerra, después de las bodas, de los hijos, de los divorcios, de los libros, llegó a París con su mujer. Él le telefoneó […] Estaba intimidado, tenía miedo como antes. de pronto, su voz temblaba. Y con el temblor, ella evocó el acento de la China […]. Y después ya no supo qué decirle. Y después se lo dijo. Le dijo que era como antes, que todavía la amaba, que nunca podría dejar de amarla, que la amaría hasta la muerte”.  

El amante / Marguerite Duras





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junio 25, 2010

escepticismos bicentenarios i



Ha querido el infortunio que la conmemoración del Bicentenario de la Independencia Mexicana, nos llegue en uno de los peores momentos de la historia reciente del país. Estando las cosas como están, resulta difícil ponerse en sintonía con el espíritu celebratorio del gobierno federal, para quien celebrar equivale al dispendio, a reeditar el boato decimonónico y rendir pleitesía a la retórica tan cursi como hueca y falaz. Festejar por un México fuerte e independiente, con futuro promisorio y presente digno; o bien, hacer alarde de un país seguro y justo, es, en el mejor de los casos, un mal chiste y en el peor, una burla o engaño… o todo junto. Y sin embargo, es de eso de lo que más hablan nuestras autoridades gobernantes en los últimos meses. Tal pareciera que su objetivo principal es convencernos de que en verdad tenemos motivos para celebrar y que por tanto, debemos dejarnos contagiar de su entusiasmo festivo, amén de reconocer (y agradecer) los muchos avances que el país ha logrado en los últimos años (quiero pensar que el cinismo de los PANistas, no llega al nivel de pretender hacernos creer que los mayores logros se han obtenido merced a sus buenos oficios  durante los nueve años que ellos llevan gobernando al país…) Y esto apenas empieza... no me quiero imaginar lo que sucederá en septiembre.

De momento, fiel a mi escepticismo, me declaro incapaz de sentirme ni siquiera un poquito emocionada por este bochinche celebratorio. Quisiera estar, al menos, con el ánimo de despotricar con singular alegría en contra de toda esta parafernalia. Pero para mi mala suerte, el bicentenario me ha llegado en un momento en el cual ya no sé si aún queda algo de mi espíritu revolucionario, de mi ingenuo idealismo adolescente.. Hoy, lo que alcanzo a ver de mí, es apenas la sombra de aquella que creía en revoluciones, justicias, mundos mejores y demás quimeras... las cuales, mucho me temo, yacen sepultadas bajo las ruinas de este país y de mis propias ilusiones. 

El año pasado, cuando dio inicio toda esta faramalla oficialista en torno a los festejos bicentenarios, el escritor Juan Villoro escribió lo siguiente:
   
“La costumbre de gastar lo que no tienes para demostrar que estás contento ha cobrado visos alarmantes con el Bicentenario. Para empezar, le tocó al PAN celebrar principios en los que no cree. Es como si los esquimales fueran comisionados para festejar el trópico. La Independencia no es un timbre de orgullo de un partido criollista que muy rara vez incluye a un moreno en sus puestos de alto rango y que permitió que José María Aznar, el más españolista de los políticos posteriores a la transición, viniera a México a apoyar la campaña de Felipe Calderón. La gesta revolucionaria le resulta aún más ajena. El PAN es un partido de restauración que pretendió regresar el reloj a la época en que el México decente no había sido mancillado por el peladaje que pidió justicia social. ¿Qué puede celebrar un partido que mira a la Revolución como una gesta de jacobinos, populistas y nacos?
Carente de contenidos, el Bicentenario se ha vuelto un dispendio autocelebratorio, no de la Patria, que carece de cuenta bancaria, sino de quien firma los cheques. Hay que reconocer que, al actuar de esta insensata manera, el gobierno ejerce la muy mexicana costumbre de echar la casa por la ventana sin que se conozca el motivo ni se tengan recursos. Pero una cosa es que cada quien dilapide sus propios centavos y otra muy distinta que el gobierno dilapide los que deberían ser de todos.”
Juan Villoro, fragmento del artículo Dispendios.
(publicado en el periódico Reforma el 9 de octubre de 2009)
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junio 19, 2010

monsi

Eso de los pésames nunca se me ha dado, mejor recordarlo con una pequeña muestra de su ironía... y qué mejor que hablando del futbol, él que jamás vio un partido de fut completo y que al igual que la que esto escribe, se declaraba inútil para entender, y menos compartir, la emoción patria que un gol de la selección nacional podía provocar en decenas de millones de mexicanos.

Monsi.por Carlos Payán
"En la trinchera Monsi, siempre en la trinchera, del lado correcto de la guerra y de la vida, siempre escribiendo sin traicionarse él mismo y sin traicionar a los demás. En la trinchera Monsi, disparando dardos de ingenio, dardos de humor, llenos de inteligencia, envenenados contra todo dislate político y luegos sí, entró de frente a batirse con la huesuda, la Catrina de Posada que él tanto quería y que le amagó una vez, hiriéndolo apenas para acompañarlo durante una temporada y después dejarlo ir, solo para volver a embestirlo, esta vez definitivamente. Quién como él para morir disparando desde la trinchera, la de este lado, la nuestra; quién como él, escritor aguerrido, pensador juguetón y burletero, el mejor entre nosotros, el más certero, compañero del alma, compañero."
Publicado hoy en La Jornada, aquí el enlace para leer todos los artículos al respecto

Réquiem por el implacable crítico de los desfiguros del poder



Carlos Monsivais Aceves
Ciudad de México 4 mayo de 1938-Ciudad de México 19 de junio de 2010

«En Internet lo que se da es maravilloso, el esplendor de la mitomanía colectiva. El ligue en el chat, lo que tal vez sea el chateo lúbrico, es formidable porque los chateadores se enfundan personalidades descomunales, cualidades físicas, dimensiones inacabables. Como nunca, la gente deposita en el Internet la personalidad, el cuerpo, el atractivo, la cantidad de orgasmos por noche que quisiera tener. Y el anonimato facilita las invenciones C. Monsivais, fragmento del capítulo El Chat, en su libro Apocalipstick

ADENDA El día de hoy, el crítico de cine Carlos Bonfil deja de lado su reseña fílmica semanal (lectura obligada para quien esto escribe, aunque no siempre comparta su opinión sobre el filme reseñado), para dar paso a un sencillo y emotivo texto, en donde sin necesidad de las presuntuosas grandilocuencias acostumbradas en estos casos da cuenta de las afinidades y lazos de amistad que lo unieron a Carlos Monsivaís. Al final del mismo, quizá como una suerte de epitafio para Monsi, cita estas palabras  extraídas de las Memorias de Jean Paul Sartre:

«Lo que me gusta de mi locura es que siempre me protegió, desde el primer día, contra las seducciones de la elite: jamás me sentí el feliz propietario de un talento: mi único asunto fue salvarme, sin nada en las manos, sin nada en los bolsillos, con el trabajo y con la fe. De golpe esta pura opción dejaba de elevarme por encima de nadie: sin pertrechos, sin herramientas, me dediqué de cuerpo entero a salvarme de lleno. Si coloco la salvación imposible en el desván de los accesorios, ¿qué queda? Todo un hombre hecho de todos los hombres que los vale a todos y que vale lo que cualquiera de ellos.»



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junio 17, 2010

ley mordaza


Hoy casi me la aplican en mi oficina... copada de machos pamboleros que confunden el Honor Patrio -lo que sea que signifique esa entelequia- con un partido de futbol... y quienes este medio día celebraron la victoria mexicana sobre la calamitosa selección francesa, tal como si el General Ignacio Zaragoza les hubiese recetado a las huestes de Napoleón Bonaparte (y no a las del badulaque Conde de Lorencez como sucedió) un remix corregido y aumentado de la Batalla del Cinco de Mayo de 1862 (mentadas de madre incluidas, bien sûr).


Post Scriptum: a manera de conjuro une chanson fraçais... bien sûr: Un singe en hiver (Un mono en invierno) con el grupo Indochine

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De esta misma canción, hay un clip que me encanta (aunque parezca video de National Geographic), desafortunadamente, está desactivada su inserción directa, aquí dejo el link:



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junio 16, 2010

enamorada... desesperada




"esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió.

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado.

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú.

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!"

[Alejandra Pizarnik, La enamorada, 1956]


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junio 09, 2010

samarkanda



Samarkanda, segunda ciudad en importancia de Uzbekistán -país que alguna vez formó parte de la desaparecida Unión Soviética- y declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 2001, sirve de título y escenario a uno de los libros más fascinantes que he leído. Un viaje en el tiempo y la imaginación. A ratos trepidante y misterioso, y por momentos seductor, así resulta este emocionante recorrido por las páginas del libro... y las intricadas callejuelas de la mítica Samarkanda.

"A veces, en Samarkanda, al atardecer de un día lento y triste, los ciudadanos ociosos van a deambular por el callejón sin salida de las dos tabernas, cerca del mercado de las pimientas, no para degustar el vino almizclado de Sogdián, sino para espiar idas y venidas u hostigar a algún bebedor achispado, al que arrastrarán por el polvo, cubrirán de insultos y condenarán a un infierno cuyo fuego le recordará hasta el fin de los siglos el rojo reflejo del vino tentador.

De un incidente parecido nacerá el manuscrito de las Ruba'iyyat* en el verano de 1072. Omar Jayyám tiene veinticuatro años y hace poco tiempo que llegó a SamarKanda..."  

 *Cuartetas escritas en farsi (varias dedicadas al vino)

Cuando vaciles bajo el peso del dolor, y ya estén secas las fuentes de tu llanto,
piensa en el césped que brilla tras la lluvia;
cuando el resplandor del día te exaspere,
y llegues a desear que una noche sin aurora se abata sobre el mundo,
piensa en el despertar de un niño.
.

Omar Jayyám, fantástico personaje de la vida real, fue un adelantado matemático y además... un poeta (autor de las Ruba'iyyat)

El autor de este libro, Amin Maalouf, nacido en Líbano y afincado en Francia desde 1976, ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2010. Con esta decisión, quiero creer, el jurado expresa un merecido reconocimiento a la cultura árabe y a la deuda que con ella guardamos buena parte de la humanidad (Maalouf es escritor y ensayista francófono).


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Samarkanda Amin Maalouf
Ed. Alianza Editorial, 387 pp.
Barcelona 2003
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Imagen: Mausoleo Emir Gur, iluminado con motivo del 2750 aniversario de Samarkanda

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junio 04, 2010

entre malik y ella


Aún no clareaba del todo, cuando esa mañana salió de casa en el comienzo de una complicada jornada. Sus veloces pasos "cual si persiguiera herencia", según el veredicto de un ex novio acostumbrado al paso de tortuga, resonaban en la silenciosa calle revestida de antiguas, brillantes y resbaladizas baldosas. Vaya día que le esperaba. A las ocho de la mañana había concluido la primera gestión y de ahí hasta las tres de la tarde en que libró la penúltima, todo fueron trámites indispensables para poder cumplir con sus obligaciones fiscales. Todo marchaba en tiempo y forma, a tal punto que a las tres de la tarde se halló con una hora libre antes de la última gestión, programada para las 16:15 hrs. en la oficina de recaudaciones (última gestión, no última cita… esa era con Malik a las 17:45 hrs.). Le sobraba tiempo y le faltaba cafeína; tras disfrutar un cortado doble, casi sin respirar apuró un litro de agua. Todavía se entretuvo hojeando el periódico, hasta que las manecillas del reloj marcaron quince minutos antes de las cuatro de la tarde y ella salió de la Cafetería. El sol caía candente, pero ella no parecía sentirlo a juzgar por la velocidad con la que recorrió las varias calles que la separaban del inmueble al que se dirigía y a donde llegó veinticinco minutos antes de la hora señalada. Aspiró hondamente, como si llenara sus pulmones de paciencia infinita, disponiéndose a esperar el retorno del personal encargado de atender al público; los minutos transcurrían con lentitud pasmosa hasta que por fin la hora en que la oficina reabría sus puertas llegó y poco después, su turno de atención. Uno a uno, fue sacando los documentos solicitados por la funcionaria frente a ella y cuando ya no quedaba nada por entregarle (su vida parecía resumida en ese montón de documentos, que, se suponía, constataban su responsabilidad ciudadana), la susodicha apartó la vista de los papeles y sin más disparó fría e impasible: "su trámite no puede concluirse, pues sus datos personales no concuerdan con los que guarda el Sistema. Sucede que cuando la dimos de alta por primera vez, registramos su nombre completo y no abreviado como aparece en su acta de nacimiento; es nuestro error pero no podemos alterar la base de datos del Sistema así como así; es usted quien debe hacer las modificaciones necesarias y luego, previa solicitud de una nueva cita, regresar aquí para iniciar una nueva ruta procedimental… y por el pago de sus impuestos no se preocupe, nosotros nos encargamos de que el conteo no se pierda…" Al escucharla, incapaz de hacer o decir nada, ella esbozó una tímida sonrisa; consciente de que el mango de la sartén no estaba en su mano, recogió el altero de papeles que minutos antes había desplegado sobre el escritorio y salió de ahí, frustrada y decidida a cancelar su cita con Malik… antes de que otra cosa le sucediera.

Cansada, harta y sin deseos de volver a casa; necesitaba un escape y optó por caminar… como si de perseguir una herencia se tratara; caminó sin parar ni pensar y cuando se dio cuenta, estaba frente a la Cineteca donde ese día se estrenaba la película por la que había aguardado más de un año (la primavera visión, gracias a una amiga que la bajó de Internet, sólo había acrecentado su deseo de verla en pantalla grande), pero que minutos atrás, en medio de la frustración, había decidido ya no ver. Y sin embargo, contrario a sus planes de último minuto, sus presurosos y furiosos pasos la habían conducido hasta ahí. Faltaban cinco minutos para iniciar la función y ella temía que el cansancio y el hambre –no había ni desayunado- hicieran mella impidiéndole aguantar sus dos horas y media de duración… pero a riesgo de que el sueño le ganara… entró. Apenas había tomado asiento, las luces se apagaron y sin anuncios ni créditos de por medio, Malik apareció en la pantalla dando inicio a su frenético viaje al fondo de los infiernos carcelarios y humanos. Y ese magrebí huérfano de padre y madre, nieto del colonialismo francés, sin nada que perder, cuya cristalina mirada contrariaba al delito que le tenía en prisión, se adueñó de la pantalla y de ella, de la atención de sus cinco sentidos ajenos al hambre y rabia contenidas. Un goce, algo angustioso, ver a este adolescente-hombre aprender y crecer de la peor forma… y sobrevivir a ello. Los 150 minutos más breves de su experiencia cinéfila. Sin saber si sentir coraje o solidaridad por la suerte de Malik -de todos los Maliks del mundo-, salió del cine todavía con la emoción a cuestas, dudosa de que en verdad hubiesen transcurrido 150 minutos. La oscuridad nocturna, acentuada por la inesperada lluvia, y las manecillas del reloj, alejaron sus dudas: eran las 20:20 hrs. y ella no había comido ni desayunado. Era hora de volver a casa; hacía frío y tenía hambre, mucha hambre. Durante un breve tiempo, Malik había conseguido que olvidara su frustrante experiencia en la oficina hacendaria, para la cual, ella, tal como el joven magrebí para las autoridades carcelarias, era únicamente un número de registro, un nombre mal escrito, una personalidad jurídica equívoca. Sólo una más que sin necesidad de los muros de una prisión, viviría el resto de su vida como presa fácil de los recaudadores de impuestos, pagando una cuota, un derecho de piso por vivir en el país que la vio nacer, al igual que Malik tendría que pagar su derecho a vivir en el país que años atrás colonizó la tierra de sus ancestros…
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Post Scriptum. Malik, cuya imagen ilustra este post, es el personaje ¿ficticio?, protagonista del film Un Prophète y por si fuera de su interés, dejo la liga a un par de reseñas recientemente publicadas en la prensa mexicana: 




Breve comentario sobre el film. Para quien esto escribe, Un Prophète es un film duro y sin concesiones, hilvanado con la dosis de violencia y crudeza necesarias, nunca gratuitas. Un trabajo de orfebre, a juzgar por la armonía con que embonan sus componentes: guión, puesta en escena, dirección, fotografía, banda sonora y un equipo actoral sin fisuras en el que se destaca el novato Tahar Rahim, mostrando un talento inusitado y en perfecta sintonía con la fuerza interpretativa del experimentado Niels Arestrup (excelente como el temible Cesar Luciani). Película que por el preciso equilibrio entre forma y fondo, el carácter amoral de su protagonista y la ausencia de moralina edificante, Hollywood, but of course, jamás iba a premiar...



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