No es por el Premio Cervantes (ni antes el Reina Sofía); es por lo esencial, por su poesía simple y entrañable. En junio pasado, José Emilio Pacheco cumplió 70 años, lúcido y fiel a sí mismo, mucho más que otros obnubilados por los humos de pendones y famas. Decía el escritor brasileiro Rubem Fonseca que la poesía es el género mayor de la de literatura y que por eso él no la escribía (grande Fonseca también). JEP es una rara avis: escribe novela, ensayo y poesía y además, traduce a otros poetas (Baudelaire entre ellos). Un hombre sencillo, negado a las alharacas y declaraciones estentóreas. Lo conocí en mi temprana adolescencia, gracias a mi familia que es tan hipocondríaca como ecléctica y entre sus rarezas, tiene la de estar suscrita al Semanario Político más importante y critico de este país, Proceso. Fue en esas páginas, donde tuve mi primer acercamiento a este hombre, que escribe ensayos llenos de poesía. Años después, cuando el huracán Katrina se ensañó con New Orleans, fue él quien con mayor claridad y ternura describió el dolor de ver semidestruido ese entrañable sitio lleno de cultura, historia y contrastes. Un ensayo conmovedor, sin un ápice de cursilería. La Ciudad de México ha sido su obsesión, a ella ha declarado su amor, no exento de pesar (lo mismo a que a su país entero), mediante la poesía.
A quien pueda interesar
Que otros hagan aún
el gran poema
los libros unitarios
las rotundas
obras que sean espejo
de armonía
A mí sólo me importa
el testimonio
del momento que pasa
las palabras
que dicta en su fluir
el tiempo en vuelo
La poesía que busco
es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida
Contraelegía
Mi único tema es lo que ya no está
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.
Siempre me he preguntado cuál es la razón, en dónde se halla el secreto de la Argentina para ser tierra fecunda de buena literatura y poesía (las poetizas argentinas son remarcables), de música de todo tipo, de belleza humana y otras cualidades dignas de admiración. Una de ellas que, a la distancia, Argentina parece un país menos influenciado por la cultura (la mala, no la buena) estadounidense y esto es algo que a los ojos de quienes habitamos en este país mexicano invadido ad nauseam por todo lo gringo [lo mismo sus espantosas hamburguesas de sabe Dios qué origen animal (McDonal's), su pretencioso (y sobrevalorado) café Starbucks, sus refrescos, su forma de comer (no en balde los secundamos en número de habitantes con sobrepeso), sus series de tv, su música y un largo etcétera]... resulta admirable y envidiable.
Y hablando de invasiones y las consecuentes influencias que estas tienen en la cultura y modo de vida del país invadido, la que se registra en el ámbito cinematográfico mexicano es desastrosa por donde se le mire. Como bien dice el critico de cine mexicano (y maestro universitario) Jorge Ayala Blanco, si en el siglo XIX los gringos nos mandaban soldados para controlarnos, en la actualidad (dejando de lado el mercado del narcotráfico mexicano, en el cual los hijos del Tío Sam están más embarrados que nadie), ya no necesitan de sus tropas, basta con la influencia de su cine... sobre todo el malo (esos churrototes de más de 100 millones de dólares), el cual copa la mayor parte de las salas cinematográficas de este país, acarreando con ello no sólo la discriminación hacia el escaso buen cine mexicano... sino, además, cerrando la posibilidad de que los amantes del Séptimo Arte podamos disfrutar del buen cine producido en Europa, Asia y Medio Oriente. Porque, claro, como señala otro crítico cinematográfico nacional, Carlos Bonfil, el cine hollywoodense tiene anestesiado al grueso del espectador cinematográfico mexicano, quien está tan amoldado al estilo de la películas made in Hollywood, que cualquier otro tipo de cine… nomás no le entra. Una de las consecuencias de esta anestesia cinematográfica, es que para el imaginario popular mexicano el cine animado sólo es concebido como made in Disney y más cercano en el tiempo, Dreamworks y/o Pixar... nada más. de tal forma, cuando una pequeña joya de animación proveniente de otras tierras (Japón, Medio Oriente o Europa) llega a las pantallas mexicanas (sin la previa avalancha publicitaria acostumbrada por Hollywood), sólo cuatro despistados lo vemos y el filme en cuestión... pasa sin pena ni gloria por las salas cinematográficas de este país.
Y ustedes dirán -con toda razón- ¿y esta mujer de qué habla; qué no estaba hablando de la poesía o la música argentina? Por supuesto que sí, pero el titulo de esta entrada es haciendo tangos y justo eso es lo que hago aquí (jeje). Ya más en serio, sucede que mi deformación profesional me impide subir al blog un video sin explicar el por qué y por ello necesitaba de esta divagación, a manera de introducción para la pequeña historia, un corto de cinco minutos, que dejaré aquí y en la cual se funden la música y el baile distintivos de la Argentina, junto con el buen quehacer cinematográfico en su modalidad animada. Este video no fue producido por ningún gran estudio hollywoodense, sino por tres incipientes cineastas europeos (franceses). “En Tus Brazos” fue realizados por tres estudiantes de animación, François-Xavier Goby, Edouard Jouret y Matthieu Landour, cuando aún eran alumnos de la Ecole Supinfocom (École Supérieure d'Informatique et Comunication).-
Los trabajos de graduación de los egresados de esta Escuela son admirables (para quienes disfrutamos de la animación, desde luego); ya en este blog había posteado un trabajo suyo, el delicioso video llamadoal dente; espero que este tango resulte de su agrado.
Un innoble mirón solitario...Que una noche soñó un imposible parecido al amor.
Porque el mundo es injusto, chaval; pero, si me provocan...Yo también sé jugarme la boca, qué te voy a contar.
Y sin embargo...
Para hacer un talismán
Se necesita sólo tu corazón hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios. Un corazón apenas, como un crisol de brasas para la idolatría. Nada más que un indefenso corazón enamorado. Déjalo a la intemperie, donde la hierba aúlle sus endechas de nodriza loca y no pueda dormir, donde el viento y la lluvia dejen caer su látigo en un golpe de azul escalofrío sin convertirlo en mármol y sin partirlo en dos, donde la oscuridad abra sus madrigueras a todas las jaurías y no logre olvidar. Arrójalo después desde lo alto de su amor al hervidero de la bruma.
Ponlo luego a secar en el sordo regazo de la piedra, y escarba, escarba en él con una aguja fría hasta arrancar el último grano de esperanza. Deja que lo sofoquen las fiebres y la ortiga, que lo sacuda el trote ritual de la alimaña, que lo envuelva la injuria hecha con los jirones de sus antiguas glorias.
Y cuando un día un año lo aprisione con la garra de un siglo, antes que sea tarde, antes que se convierta en momia deslumbrante, abre de par en par y una por una todas sus heridas: que las exhiba al sol de la piedad, lo mismo que el mendigo, que plaña su delirio en el desierto, hasta que sólo el eco de un nombre crezca en él con la furia del hambre: un incesante golpe de cuchara contra el plato vacío.
Si sobrevive aún, si ha llegado hasta aquí hecho a la viva imagen de tu demonio o de tu dios; he ahí un talismán más inflexible que la ley, más fuerte que las armas y el mal del enemigo. Guárdalo en la vigilia de tu pecho igual que a un centinela. Pero vela con él. Puede crecer en ti como la mordedura de la lepra; puede ser tu verdugo. ¡El inocente monstruo, el insaciable comensal de tu muerte!
Olga Orozco
¿Demonio o divinidad eres? Eva y Sofía. Así era mi sueño de amor y así era Abraxas.
Aquel bárbaro momento, un poder o no se qué Hechizo me ciñó, o fue que el viento helado Sopló de noche y al marchar dejó grabado En mi espíritu su rastro, o fue la Luna Que brilló en mis sueños con especial fortuna Y frialdad, o las estrellas... en cualquier caso El sueño fue como ese viento: démosle paso.
Porque yemas delicadas me tañen, este cuerpo, la cuerda, se queda dócil en manos del viento. Río abajo van mis ojos, yo vibro rígida.
Río abajo se me pierde la carne de mí misma.
Mientras quedo vibrando con la necia virtud del péndulo, con la esperanza del péndulo de quedar fija.
Dolores Castro
Entre lágrimas de Eros, conjuntos Mandelbulby los oníricos lienzos de Paul Delvaux, se puede inferir que las curvas femeninas son Kocheanas: áreas infinitas bajo unperímetro infinito. Las mujeres son fractales, cubos de Rubik, tableros de go y ajedrez; geometrías exquisitas que tejen emboscadas, ilusiones ópticas y estados hipnóticos al gusto. Son vías para descifrar el universo.
Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí.
Jaime Sabines.
Empero, ni siquiera en el estado de trance a lo María Magdalena de Pazzi logro comprender cómo entre mujeres se establecen juicios en materia del aborto de esta naturaleza:
“Pues si fue calentura, ahora que se hagan responsables. El niño no tiene la culpa.”
El varón puede eyacular donde, como y cuantas vecesguste –incluso sin el consentimiento ajeno- y es bien machín; violóla, matóla y nadie se molesta, seguramente andaba de loca provocando al pobre muchacho y pues, la carne es débil.
Ah, pero la mujer abre las piernas y es una puta que merece toda la vejación, incluso entre las de su género. Realmente es inverosímil que se indignen ante una vida inocente arrebatada, pero que no les mueva ni un músculo facial ante las múltiples formas de maltrato infantil; supongo que les causa ternurita que los niños “jueguen” entre desperdicios.
Tiene que nacer el hijito, aunque termine en manos del tío pedófilo, del curita jarioso, de la abuela castradora, de las vecinas chinga-quedito y de la madre que ya está muerta en vida con alguien que le recuerda algo que preferiría olvidar.
Y antes de que llegue un espurio Torquemada-Fray Diego de Landa, sí, he visto cómo se practican los abortos, como también he visto a niños golpeados, quemados y en la inanición por la desidia; como he visto a niñas con lesiones vaginales y anales permanentes por las bestias “que las cuidaban” y eso, apuesto que no es nada comparado con las heridas psicológicas.
Durante el internado rotatorio de pregrado en Cuernavaca tuvimos una paciente que fue violada por once hombres, y que le hicieron “el favor” de arrojarle una piedra en la cabeza, dándola por muerta. Estuvo en terapia intensiva durante una semana. Vengan a hablarme de derechos humanos y respeto a la vida y les parto la cara.
Ciudad Juárez es la violencia personificada y cuantificada –felicidades, Calderón, eres un peón que se siente campeón- nuestro heroico Procurador General de laRepúblicahizo un magnífico trabajo, y su par morelense va que vuela para la posteridad. El niño Fidencio quiere ganarle la silla al Gel-Boy, haciendo gala de una misantropía –ya no misoginia, porque se nota que aborrece a la humanidad mucho más allá del género- que envidiarían los santos varones de la inquisición; PANPRI en defensa de los desamparados…El comentario de la fulanita que profesa la filosofía Rositafresita-Hellokittyaname recuerda ciertos fragmentos del Malleus Malleficarum, apología de los mastines rabiosos del señor contra las féminas pecadoras pellejos de costilla:
“Para terminar. Toda la brujería proviene del apetito carnal que en las mujeres es insaciable. Véase Proverbios, XXX: "Tres cosas hay que nunca se hartan; aun la cuarta nunca dice basta": la matriz estéril. Por lo cual, para satisfacer sus apetitos, se unen inclusive a los demonios. Muchas más razones deberían presentarse, pero para el entendimiento está claro que no es de extrañar que existan más mujeres que hombres infectadas por la herejía de la brujería. Y a consecuencia de ello, es mejor llamarla la herejía de las brujas que de los brujos, ya que el nombre deriva del grupo más poderoso. Y bendito sea el Altísimo, quien hasta hoy protegió al sexo masculino de tan gran delito; pues Él se mostró dispuesto a nacer y sufrir por nosotros, y por lo tanto concedió ese privilegio a los hombres”.
Oh, México mágico, folklórico y pichicato, que se está yendo directito y sin escalas a la chingada–hijos de la chingada, váyanse a dar una vuelta al laberinto de la soledad-.
Quizá deberíamos irnos, construir una bella casita con flores en la ventana y con un bonito jardín delante y allí alabar al Señor, bendecirle, y dar la espalda al mundo y a su inmundicia”
Aclaro: Ésta no es la versión de La guerra de los sexos región 4; en modo alguno tengo la convicción de que el clítoris es moral, física, cultural y eróticamente superior al pene, y a los ovarios, de más noble idiosincrasia que los testículos. No soy feminista hardcore, precisamente por lo que expone Mario Vargas Llosa en La rebelión de los clítoris:
Quiero decir, sin la menor pirueta cínica, que estar dotado de falo o clítoris (artefactos de frontera dudosa, como le probaré a continuación) me parece menos importante para diferenciar a un ser de otro, que todo el resto de atributos (vicios, virtudes o taras) específicos a cada individuo. Olvidarlo, ha motivado que las ideologías crearan formas de opresión igualadora generalmente peores que aquellos despotismos contra los que pretendían insurgir.
La ciencia. Equiparar un óvulo fecundado a un menor de edad, un cigoto a una persona, no tiene ninguna base científica (ni lógica). Cito al doctor Ricardo Tapia: “no hay nada no biológico, sobrenatural o espiritual en el genoma humano y por lo tanto no hay razones científicas para considerar que un cigoto, un blastocisto, o aun un embrión de 12, 14 o 20 semanas, tiene dignidad humana y es una persona, aunque posea el genoma humano completo”. (“La formación del ser humano, el cerebro y el aborto”, en Nexos, abril de 2008).
Dr. Tapia, déjeme besarle la pelona...Mucho más coherente y moral que besarle el anillo a un gordito encubridor de pederastas. Si un conjunto ordenado de ricas células tiene más derechos que una mujer violada, esta sociedad se puede ir mucho a la jodida. Apocalipsis, ya te has tardado. Oh, esperen. Lo que sucede es que en la selección "no natural" aquéllos cuya morfogénesis tuvo alteraciones en cuanto al desarrollo cerebral, son los que ocupan los escaños políticos...Qué olvido de mi parte. Mi parte, su parte, vuestra parte...Son de cada quién.
Imagen 1: Delvaux. Imagen 2: La violación. Delvaux. Imagen 3: La violación. Magritte.
1. Para los que creáis que mis sitios preferidos son La JornGranma, el pixionario de la RAE, las revistas electrónicas de estudios filológicos, Ciudad de la pintura, Gaussianos y el vellocino de oro –lo juro- les diré que son superadas por Hazme el chingado favor y Sensacional D.
2. Mis fijaciones visuales incluyen tiras cómicas variopintas, desde clásicos como Peanuts, Garfield, Calvin y Hobbes, Mafalda, hasta Caballo negro, Cindy la Regia, La Neta del Planeta, perro, gato y ardilla, Hitlercito y los trabajos de Galliano, Eduardo Salles, Alberto Montt y Liniers.
3. Tomo café desde los cinco años (me afectó el desarrollo cerebral, lo sé, lo sé).
4. Odio los refrescos. Especialmente a la Coca-Cola. Su doble moral del mundo de chispas rosas y mundo feliz mientras sus directivos son unos reverendos hijos de (****) me da náuseas.
5. Detesto las discotecas. No padezco epilepsia del lóbulo temporal, pero las luces estroboscópicas, el estruendo y las profundas conversaciones bastan para aflore Mr. Hyde. Aborrezco a las personas ebrias. Dudo que Dante haya imaginado espectáculo más grotesco.
7. Tengo un temperamento irritable. La diplomacia no es lo mío. Si alguien goza de mi aprecio, lo sabe; si goza de mi odio, lo sabe (si es que todavía está vivo).
8. Es molesto vivir en un mundo dextrógiro. Manipular instrumentos quirúrgicos, abrelatas, tijeras, sacapuntas requiere destreza cirquera, pero ayuda a tener un cerebro más simétrico (mhum).
9. Me encantan los pajarillos y los gatillos. Lloro como plañidera egipcia ante canciones de Los terrícolas y Julio Jaramillo.
10. De niña era muy loca y sociable -tengo cicatrices que lo prueban-; después, me hice tortuga, casi panda, en cuanto a proezas físicas y relaciones sociales. Mi número de Dunbar es de 30, cuando mucho.
(Beban, coman -lo que gusten- para superar la impresión).
Imagen: Mujer saliendo del psicoanalista. Remedios Varo.
Entonces, para pasar el tiempo, se pescan peces no comestibles; para impedir que se pudran, a lo largo de las playas se han distribuido carteles en los cuales se ordena a los pescadores que los entierren en la arena apenas sacados del agua.
Claude Lévi-Strauss, Tristes tropiques. Rayuela 59
Si las endechas, sonetos, redondillas, enigmas, no son prueba ya de su genio, Primero Sueño –ese papelillo escrito por su gusto- es Divina Comedia: pero sin guía, es una apología del individuo.
El sueño y el trance extático duplican, en forma transitoria e incompleta, a la muerte: mientras duran, el alma se libera del cuerpo y vuela. Esta es la tradición* en que se inserta Primero Sueño.
*Entre Platón y Jenofonte. Bien escribe mi queridísima Marichuy que después de los griegos la originalidad ya no ha sido lo más notorio.
Nunca la esperanza, no hay oriente. Ciencia y paciencia. El suplicio es seguro.
Y más con los antecesores de los di-puta-bles blanquiazules, conocidos como hijos de su Torquemada madre (en aquéllos tiempos sin televisa ni TV azteca, TVynovelas et. al. La pacificación de los ánimos intelectuales se hacía a garrote vil) ahora los métodos son más sutiles –aparentemente, ya que son agresivos audiovisualmente-, pero no menos efectivos, ya que conservan su esencia de vileza garrotera.
Pues ¿cómo me atreviera yo a tomarlo en mis indignas manos, repugnándolo el sexo, la edad y sobre todo las costumbres? Y así confieso que muchas veces este temor me ha quitado la pluma de la mano y ha hecho retroceder los asuntos hacia el mismo entendimiento de quien querían brotar; el cual inconveniente no topaba en los asuntos profanos, pues una herejía contra el arte no la castiga el Santo Oficio, sino los discretos con risa y los críticos con censura…
*Reza un adagio afgano: si la barba es signo de fe, las cabras la llevan desde que nacen.
“El sabio pero vindicativo Méndez Plancarte* no vio en ellos sino defectos. No le perdonó nunca a Ermilo Abreu Gómez que se hubiera atrevido a ver en Juana Inés no a la monja sino a la víctima de prelados intolerantes”.
*En el Centro Cultural Sor Juana Inés de la Cruz –sí, el motel californiano en Nepantla, gracias Zabludovsky (no, no los de la caja idiota)- se puede adquirir una selección de “Críticas sorjuanianas” de Alfonso Méndez Plancarte, por la módica cantidad de cincuenta y cinco pesos -no reales-, cincuenta y cinco le vale, cincuenta y cinco le cuesta.
Más seguro será el suplicio, si seguimos en el fornificio*; mientras no le inviertan a la ciencia, el pueblo seguirá en la divina paciencia, porque en la máxima casa de estudios, todos se van contra los espurios; ya dejen de bucearnos las braguetas, para que no nos dejen las espiroquetas; con los arribistas panistas de las revistas, el país se jode a ojos vistas.
*Me placen los fornificios carnales, lo que me realmente me molesta es el fornificio mocho, de esos pedófilos y violadores que se santiguan frente a la virgencita.
Oh, pero este circo de tres pistas -Por ahora, es este país entero el que detenta tan alta distinción. Pista uno: la presidencia de la república, palafreneros y jilgueros mediáticos que la acompañan; pista dos, el inefable Congreso de la Unión y pista tres, faltaba más, la sociedad anestesiada contemplando ese espectáculo- Marichuy dixit.
¿Observaron los desprecibale, inisginifcantes, rtimo? ¿No? No se preocupen, es su hemisferio izquierdo dominante, que suprime las incongruencias como corrector de ortografía del procesador de textos.
Pero aún existen espectáculos que valen el sol. Entre las calles empinadas que conducían al centro cultural, la música inconfundible de loschinelosde mi rancho estimuló el mar interno de la cóclea, en tanto que el viento se arremolinaba en el carnal caracol, y susurraba esa turbulencia ancestral de otras conchas*. Y apareció, sobre zancos, vestida de arlequín, una mujer extraordinaria; cuando se inclinó cortésmente a saludarnos, en esa mano –aun a través de los guantes, pero que ahora portaba la otra parte, en un espejo motafísico- percibí muchas cosas**, tantas como su rostro –más de cincuenta años de vida, pero bien vivida-. Sinceramente, no presté atención al niño vestido de pájaro sin ojos, ni a su varonil pareja arlequinesca roji-negra en la banqueta opuesta, ni a que la banda de viento era de Yecapixtla***, ni a que se cayeron tres niños mientras una vaca los observaba con impasibilidad; sólo tenía retina para esa mujer: pensé –como adolescente trastornado- en no lavarme la mano nunca más, mientras de fondo se escuchaba Saltarello, lamento di Tristano e Isotta de Angelo Branduardi.
*Turbulencias ancestrales, no voces, por si algún eminente pisi-quiatra cree que ya estoy a un paso de la psicosis.
**Habiendo estrechado múltiples manos -artríticas, nefríticas, gotosas, hipertensas, diabéticas, esquizofrénicas, esquizotípicas, esquizotópicas, esquizotúpicas-…Algo he aprendido del tacto.
Las vías del tren que contó Amado Nervo me llevaron lejos, muy requetelejos del terrenal terraplén del auditorio El caracol ¿Ven? ¡Caracoles! Conchas, caracolas…El gran caracol: el tiempo es cíclico, no lineal; carga simbólica, inconsciente colectivo, Jung. Agua, mar, sonido arquetípico de claustro en el infinito; música, viento –Sor Juana escribió un tratado musical llamado El caracol-. El cero estilizado*; lo que existe antes de la cuenta, que no es lo mismo que la nada**. Gracias, Chispa –ésas eran revistas, carajo-, octubre de 1986, por enseñarme el Nepohualtzintzin:
* “Ni los romanos ni los griegos lo concibieron y por eso su numeración resultó muy inferior a las de los árabes, quienes a su vez tomaron de los hindúes el símbolo y concepto del cero. También nuestros mayas fueron capaces de concebirlo y eso explica en parte que avanzaran tanto como lo hicieron en sus concepciones matemáticas.”
**“¿Reconoces una concha de caracol en este símbolo? Eso era. La concha vacía de un caracol; es decir, se representaba la ausencia del caracol, su casa, el testimonio del ciclo completo de su vida. Así, el cero se refiere más que a la nada, al ciclo infinito de la vida.”
Bendito el Jaguar que no vieron la decadencia hollywoodezca-boludezca con reverendas mam…paras de basura como Apocalypto y 2012 (No dudo que éstas sean las verdaderas señales del fin de los tiempos, juntoconpegado con el reggaeton). La apofenia está a un paso de la psicosis, de acuerdo, de acuerdo.
"Todo el mundo sabe que la Tierra está separada de los otros astros por una cantidad variable de años luz. Lo que pocos saben (en realidad, solamente yo) es que Margarita está separada de mí por una cantidad considerable de años caracol..."
Lucas, sus largas marchas. Julio Cortázar
Así transcurrió la tarde entre el Bolero de Ravel estilo flamenco (ah, las piernas de la fémina eran androceos que resguardaban un magnífico gineceo: una seductora flor de pétalo lila y sépalo albo), Vangelis con castañuelas –a doce manos-, Dios nunca muere y villancicos de Gustave Charpentier por la sinfónica de Atizapán de Zaragoza. Gozaba mi hámster, aún con los bigotes congelados -si una dama se había trepado a algo potencialmente peligroso por amor al arte, debía ser estoica-.
Los caracoles son hermafroditas; si están de humor, se fertilizan mutualmente ¿Bonito, no?. La memoria auditiva verbal tuvo que salir de su concha, como buen Helix aspersa, para aprisionar ese nombre: Blanca Lilia Reyes. Tal vez yo también tenga los genitales justo detrás de los ojos, quién sabe. Un ornitorrinco cultoso caracolero…Vaya cosa.
“Ella lo veía de repente tan chico, tan un muchachito entre sus caracoles y sus hojas”
Bestiario. J. Cortázar
“No hay nada intelectual en esta experiencia: describo simplemente el acto de ver y la extraña, aunque natural, fascinación que nos embarga al contemplar el cotidiano abrir y cerrarse de las flores, los frutos, las mujeres, el día, la noche…”
Pero el afán de Sor Juana no me parece sólo una lujuria desenfrenada por el conocimiento; no, en absoluto. Desarrolló un finísimo erotismo mental hasta llegar al amor* por Sofía; esos pasajes junguianos del desarrollo: Eva, Helena, María y Sofía: cuatro arquetipos vividos y sabidos por El Fénix; la vastedad del conocimiento abrumó a esta extraordinaria mujer.
* Ese amor expuesto magistralmente por…Octavio Paz, para variar, en La llama doble.
Empero, tuvo los ovarios –disculpen la metalepsis barata- de escribir ante los elogios:
Un casi rústico aborto/de unos estériles campos,/que el nacer de ellos yo/los hace más agotados
---------------------------
No es culpa, porque no tengo obligación; no es descrédito, pues no tengo posibilidad de acertar, y ad impossibilia nemo tenetur. Y, a la verdad, yo nunca he escrito sino violentada y forzada y sólo por dar gusto a otros; no sólo sin complacencia, sino con positiva repugnancia, porque nunca he juzgado de mí que tenga el caudal de letras e ingenio que pide la obligación de quien escribe; y así, es la ordinaria respuesta a los que me instan, y más si es asunto sagrado: ¿Qué entendimiento tengo yo, qué estudio, qué materiales, ni qué noticias para eso, sino cuatro bachillerías superficiales?
Según Xavier Villaurrutia –ese farfallone amoroso- "todos conocen la anécdota de que una vez fue sometida a un examen por los hombres más ingeniosos y sabios de Nueva España y que ella supo contestar todas las preguntas sobre temas diversos: filosofía, ciencias naturales, etcétera".
Lo que es menos conocido es esto, profesor X:
“Yo distingo dos clases de curiosidad: la curiosidad de tipo masculino y la curiosidad de tipo femenino. Un hombre puede tener curiosidad femenina y una mujer curiosidad masculina. Este es el caso de Sor Juana.
La curiosidad como una pasión que no acrecienta el poder del espíritu, la podemos personificar en Eva, que mordió por curiosidad el fruto prohibido. En Pandora, que movida también por ese pensamiento, abrió la caja que le habían prohibido. Esta es una curiosidad de tipo accidental; pero hay otro tipo de curiosidad, una curiosidad más seria, más profunda, que es un producto del espíritu y que también es una fuente en el conocimiento. Esta curiosidad como pasión, no como capricho --la curiosidad de Pandora es un capricho--, es la curiosidad de Sor Juana”.
Esta polarización fue puesta con todas las letras por alguien relacionado a X: P (sí, confieso que en la primera parte destacar al ánimus fue exaltado ánimo).
Naturalmente, no niego la existencia de los factores fisiológicos: pienso que no hay tipos puros y que la gama de la intersexualidad es inmensa*. Tampoco creo que la personalidad física y psicológica de Sor Juana se ajuste a la descripción de Pfandl, copiada de los libros de psiquiatría. En fin, me parece que la “masculinidad” de Sor Juana, para llamarla así, fue más psicológica que biológica y más social que psicológica.
(…) ¿Cómo, en una civilización de hombres y para hombres, puede una mujer, sin masculinizarse, acceder al saber?**
* Gracias, Kinsey.
** Gracias, Paz, por la brillante disertación de neurosis/envidia del pene-menopausia Vs. circunstancias sociales e históricas
Otro ejemplo de personaje conmovido, espoleado por esta pasión del espíritu, es Ulises. Sus aventuras revelan una curiosidad de tipo científico. No era su viaje una simple aventura, sino que perseguía un fin. Pues bien, Sor Juana, es para mí un representante de esta forma de curiosidad masculina. Lo prueba su avidez de conocimiento; su valor para alejarse de la comodidad, de abandonar todo aquello que le servía de marco dorado y esplendoroso en la Corte de los Virreyes, y cuando llegó a ser una figura prominente, la vemos abandonar su situación de privilegio para recluirse en un convento, no porque tuviera una vocación religiosa muy pronunciada, ni muy profunda, sino porque la vida de la Corte le robaba la intimidad que ella buscaba para hacer cada día más profundo su espíritu”.
Allí sí discrepo con usted, Monsieur Villaurrutia: Aun cuando el saber de Sor Juana fue adquirido lauro y lo veneraron como infuso, me parece que la teología iba mucho más allá del plano “netamente intelectual” en Juana Inés Ramírez de Santillana; varios críticos –mucho menos finos que vos- convergen en ese puntito irritante “Que en las obras encuentran un predominio de la forma sobre el fondo”. Les diré que no ven la magnífica forma del fondo*: los ojos no sólo no ven lo que la mente no sabe, sino que además, el cerebro rellena huecos que deben permanecer vacíos para la armonía del conjunto, en ese afán de la coherencia del mundo según el hemisferio izquierdo –Oh, Wilde, y tus inmortales epigramas “En los mejores días del arte, no existían los críticos de arte”- (óptica egoísta**). Vaya, que por ser espiritual no se quita lo intelectual, así como lo cortés no quita lo valiente (de hecho, me parecen cualidades más unidas que dicotómicas, pero esta sociedad polarizada –o eres cuerpo, o eres mente o eres espíritu, decide- es una cosa esplendorosa).
* Vivir entre indígenas, negros, españolitos que no veían la tele, la corte y el convento, sin duda le forjó un conocimiento de la naturaleza humana como pocos.
** Y como tal, despojada de objetividad -o llena de afectos sesgados, según se mire-; encontrar el equilibrio entre ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre es muy difícil. La verdad pura y dura se me va de las manos como las palabras oídas; de analista no duraría ni un ciclo circadiano, eso es seguro.
Porque me amáis más de lo que yo me puedo amar…
Me acuerdo de Custodia, El hembro y La hombra en Ladera Este.
Imagen: Tres grandes mujeres. Zorgia en deviantART
¿Qué tiene Sor Juana, que alborota tanto los ánimos,
hasta hacernos olvidar nuestra discreción monástica?
Yo, la peor de todas; María Luisa Bemberg (1990)
En el muy concurrido camino real que lleva de la Ciudad de México a Cuautla de Amilpas, se suscitaron estos curiosos hechos, para divertimento de los nobles lectores y majestades.
Era una tierra cercana, pero distinta, como esos desiertos conectados al mar; sin ser precisamente opuestos ni complementarios, no eran antípodas. ¿Qué era, entonces?
¡La hemos vuelto a hallar! La eternidad. Es la mar mezclada con el sol.
Quizá por eso nací/donde los rayos solares/ me mirasen de hito en hito/no bizcos, como en otras partes.
Vivía en la tierra de nadie, a los 8 años. El cuerpo experimentaba una extraña mutación y la mente…también (El espíritu tenía sus propios conflictos en la preparación para recibir al Cuerpo de Cristo, pero ésos no han terminado aún). Pensar que Ella-Ehm, perdón, el enlace políticamente correcto es éste-había compuesto su Loa al Santísimo Sacramento* en esa correspondencia cronológica, era mucho más enloquecedor que los cambios hormonales que se suscitaban gracias al patrocinio del hipotálamo (Púdranse, cartílagos de crecimiento tempranamente osificados**).
*Lo cual me recuerda las líneas justas de otro Santísimo Sacramento: Fray Pedro del ídem“Lo que yo más admiro es hallar practicado en la madre Juana Inés lo que san Bernardo dijo de sí: que obras tan suavemente dulces las había estudiado en la soledad. Y que nuestra autora saque de la soledad y retiro de la celda ilaciones tan cultas, pensar tan delgado, conceptuar tan ingenioso, lenguaje tan dulce para enseñanza de los ingenios más vivos, singularidad es bien rara.”
** Libertadde Quino va mucho más allá del fenotipo, se los aseguro. Quiero ser como ella cuando sea grande.
Sor Juana me habría respondido con pocas certezas y harto desasosiego, solicitud, ardores y desvelos; como vivió.
Los poetas de siete años –Cómo saboreaba, sobre todo, las cosas sombrías, cuando, en la habitación desnuda, con las persianas bajas, alta y azul, acremente presa de la humedad, leía su novela meditada sin cesar, repleta de pesados cielos ocres y anegadas arboledas, de flores de carne desplegadas en los bosques siderales-.
Enfant terrible, femme/homme terrible; el Rebis alquímico (sólo Octavio Paz* –ánima sobre ánimus-, podría describirla como El escritor más importante de Nueva España). -Sí, con la universalidad del concepto hombre; Ánimus sobre ánima, lapídenme, feministas hardcore, sólo alguien así pudo escribir la magnánima Respuesta a Sor Filotea de la Cruz-.
*Y sólo él para Las Trampas de la fe
Mamá conocía el Estado de México a raíz de su primera plaza en esos pueblos dejados de la mano de Dios, donde despertaba por el tacto frío de la trompa de un puerquito o miraba el pico de la gallina sumergido en el caldo que le ofrecían, como un iceberg de carne plumífera -un tanto amenazadora-; supongo que algo de esas experiencias se asentó en algún remanente de la sangre placentaria, cuando viajaba con ella.
Fuera del claustro materno aprecié esos paisajes vistos por otros ojos, que también eran los míos, de algún modo; ir hacia Amecameca era un viaje místico, considerando que experimentaba algo que en mi rancho era prácticamente desconocido: el clima frío. El ritual de preparación con suéteres y guantes era tan perturbador para los sentidos como beber ayahuasca o mascar peyote para visitar la tierra de los Dioses.
Así conocí la morada física, espacio-temporal, en la hacienda de Panoaya*; mis padres pasaron no pocas vergüenzas por el desasosiego de los sentidos que me invadía en aquélla época: olía, tocaba y mordía** –no necesariamente en ese orden- lo que me llamase la atención; la serenidad puramente corporal finalmente llegó en la Universidad, donde podía estar de cuerpo presente y alma trashumante.
*Cuando aún no era restaurada, ni tenía Spa, venados, juegos infantiles ni todas esas cosas que me resultan fóbicas.
**Y sin embargo, a veces, todavía, me enciendo del mismo inútil que solía...
Ese deseo, esa pulsión de asistir a la Real y Pontificia Universidad de México era parte del orden natural de las cosas en el Universo de la décima musa…Pero éste es un mundo Ptolemaico.
Pero tú te desprendes de los asuntos humanos, ¡De los simples impulsos! Vuelas según…
Sor Juana y su claustro. Estaba en el mundo pero no en él.
*Conocí a Margo Glantz a través de George Bataille y su Historia del ojo (menuda iniciación, me recuerda la de las lides amorosas). Después realicé una acción -que jamás haría en la vida real- bailar La polca de los osos.
La otredad. Sor Juana buscó asirla, diseccionarla: aprendió náhuatl –entre muchísimas otras cosas- en esa lujuria del conocimiento* que la enfebrecía; Macuilxochitzin. Ixtlilxóchitl.
* ¿Recuerdan esa alusión alegórica alifática alopática en honor a Alá en El nombre de la Rosa, de Eco?
Imagen: Acá se habla español, creación de DElevit en devianART