junio 30, 2009

viaje pospuesto

Es un martes que sabe a domingo; cargado de tristezas que no tienen motivo aparente. Es un tiempo lleno de cuestionamientos que no tienen respuesta. O más bien, es un día, un tiempo, plagado de cuestionamientos cuyas respuestas, por sabidas... son temidas.

Hacer un viaje al interior de uno mismo, es quizá lo más difícil que existe. Por eso siempre voy al exterior, por eso mi terco afán de abordar aviones y cruzar océanos. Pero todo tiene un limite y el mío... ya ha llegado.

Y sí, esto es una reflexión supínamente egocéntrica, llena de filosofía barata; pero también... absolutamente honesta.



"A mi amigo el poeta le duelen los domingos,
le estorban los domingos.
Pero él no sabe que a todos ha pasado
despertar de hastío,
pesar por un instante en el suicidio o
recordar llorando el amor más fuerte cuando niños.

Él no sabe que todos somos
soledad en el domingo
buscando la mano de los otros,
y en el lamento que a sí mismo se destroza
la memoria dictándonos el drama de ese día.

Tal vez no es el domingo, amigo mío,
sino el silencio, ese ruido interior
que tanto enseña y tanto duele.

Mas para este dolor no hay medicina.
Es el dolor viajero en las edades,
el que siempre ha vivido con el tiempo
habitante en las carnes de los siglos.

Por tres monedas se lo niega
o se lo evade con la risa
y se le inventa un nombre ajeno.

Allí está, como una llaga,
eco del eco en la garganta de los días,
en el andar que vive en cada paso
y sólo muere con la muerte.
No hay medicina, amigo mío,
para el dolor que es ser
en la existencia."

Andrea Montiel
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balconeándome un poco más...

Los memes no me gustan; como tampoco me placen las cadenitas virtuales. Pero soy débil con respecto de las peticiones de mis amigos. MauVenom me incluyó en su lista de siete blogueros que deberían cumplir con un meme. En su momento le hice un tango, al más puro estilo Libertad La Marque. Y aunque no me negaba a cumplir la tarea, sí le dije con todas sus letras: ODIO LOS MEMES; claro, después me remordió la conciencia...


Lo peor de este meme en especial, es que debo hablar sobre mí persona. Algo que me parece como "rizar el rizo", cuando en este blog me la vivo ensayando el egocentrismo. Y más aún, porque debo hacerlo… mencionando SIETE cosas que me gustan en mí. Supongo que esta sería una oportunidad inmejorable para decir que yo soy una linda personita; una especie de Madre Teresa de Calcuta (pero metida en el cuerpo y la cara de Mónica Belluci, ja sueños guajiros míos), pero eso es algo que simplemente no se me da. En verdad que se me dificulta (soy una pésima promotora de mi misma) hablar bien de mi misma.


Después de mi tango, Mau me dijo que si quería mejor ya no lo hiciera, pero le respondí que ahora lo hacía, pues si ya me había exhibido haciendo berrinchitos, por lo menos que valiera la pena. Así que aquí van esas siete cosas que me gustan de mí. Sé que la mayoría pueden ser vistas, más como muestras de debilidad... que como cualidades.


Ah… se supone que además del listado debería incluir una mención sobre el aspecto de mi físico que más me gusta y de paso anexarle una foto mía… pero esto último… por supuesto no lo haré

1. Soy leal; leal en lo que creo; con las personas; en mis afectos y quereres.


2. Nunca he sido rencorosa; jamás.


3.- Digo lo que pienso; siempre; algo que más de una vez me ha causado serios problemas; pero como no soporto las simulaciones, es algo que valoro mucho en las demás personas.


4. Amo porque amo; por amar; no necesito que la gente cumpla con un listado de requisitos para acceder a mi corazón. Es decir, soy visceral en mis amores; nada de razonar. Y cuando quiero a alguien… en verdad lo quiero. El problema viene cuando dejo de quererlo, lo hago para siempre; no lo odio, simplemente sale de mi corazón y ya no regresa.


5. Tengo corazón de pollo (esto debe ser más un defecto que una gracia)… me conmueven las desgracias ajenas, quizá más que las propias; si mi amiga o amigo o pariente, llega a mi casa a media noche a contarme sus penas, le presto mi hombro, mis oídos y hasta mi cama… aunque yo tenga que dormir en el sofá, para que pene su dolor.


6. Soy terca, pero en el buen sentido (o eso creo yo): cuando me propongo algo no cejo hasta conseguirlo.


7. Soy cero apegada a los bienes materiales. Esto no quiere decir que sea una despilfarradora; simplemente que no doy a los bienes materiales más valor del que tienen.


Ah… y de mí exterior... me gustan mis ojos (que también me han metido en muchos problemas, porque no saben mentir, je)


Y ya, ustedes dispensen este ejercicio de egocentrismo ad infinitum

Y como dicen: "por hoy, ya estuvo bueno de encuere"

junio 29, 2009

ernest

Un texto publicado hace casi diez años y donde el autor delinea un entrañable recuerdo de Ernest Hemingway, quien en julio de este año cumplirá 110 de haber nacido y 48 de haberse quitado la vida.



En la casa de Ernestpor Arturo Córdova Just


"Como Dios, hay hombres que no tienen sombra, sufren de su paulatina desaparición, y jamás habrán de plantarse, con sus dos piernas, sobre la tierra; hombres que no recordarán lo que soñaron, porque tampoco han despertado. Son los que no apostarán por nadie, los metidos en su ego como en un tubo. Tan diminutos, que serán señuelo de los grandes cazadores. Tan solos, que nunca podrán acompañarse de sí mismos. Dios no es un ser benigno, devora a quienes lo invocan y, a un tiempo, es infinito por su ausencia.
Pocos hombres han observado la cara de Dios; una madrugada de julio de 1961, Ernest Hemingway, un hombre extraordinario, dándose el tiro de gracia (como alguna vez también lo hizo su padre) se encontró con que el vacío es imposible de llenar y la gloria sólo se goza, así son las paradojas entre los hombres. El cazador se convirtió en la presa de sí mismo. El león era una persona herida, rota en sus interiores. Acaso Hemingway había muerto en otros años, antes, al olvidarse de aquel muchacho de 24 años que paseaba, como un altivo tigre, por las calles de París.
Tal muchacho fue capaz de encerrarse en el museo del Louvre para desentrañar la secreta geometría de Cezanne; de eludir a los visitantes de la noche para solazarse en las evocaciones de Van Gogh y comprender que hay una matemática en las estrellas de Arles, y de que cada texto necesita de la minuciosa sed del artista que busca decir su mensaje, sin que el mensaje sea notado; las buenas palabras no se dan a la primera. Hemingway era un escritor de los que suben para mantenerse en alto, de los que han asegurado que un texto de excepcional factura debe ser frecuentado, una y otra vez, para que éste se entregue sin reservas.
Hay quienes lo vieron vagar hasta altas horas del alba, en la orilla izquierda del Sena. El deseaba percatarse de la sutileza del agua, de los matices incesantes del claroscuro. El amor nunca se olvida, y él decidió meterse en la prosa de Dostoievski, aceptar que las personas no están intactas, y el bien y el mal sólo pueden ser conocidos por quienes vencen el miedo, enfrentan los misterios de la soledad y se divierten sin necesitar de alguien. Estar vivos no consiste en respirar sino en mantener despierta la capacidad de asombro. Los dioses han muerto a manos de los arrogantes.
Hemingway fue el joven desconocido que aprendió que es imposible decirlo todo. Lo más hermoso, lo más terrible, alcanzan veracidad cuando el autor los transforma en metáforas. Hemingway fue el artista cachorro que optó por largarse de la casa materna para encontrar la libertad de equivocarse, porque intuía que sólo entregándose a una vocación es posible conquistar el mundo y que, para ser lo que él quería, era imprescindible leer y escribir con todo el cuerpo. Los escritores de verdad no traicionan sus dones. La juventud no es un tema de las edades, y la vida está sostenida por la temperatura y los hombres por su temperamento.
La victoria se mide por la intensidad del riesgo. El escritor también es un navegante y precisa fronteras en los lugares más inverosímiles. Hemingway fue un hombre en plenitud, dispuesto a descorchar el vino más rojo de la Rioja para los labios rojos de Ava Gardner; fue el escritor que entendió la quietud y la templanza de un torero como Antonio Ordóñez, es decir, que la inteligencia es una virtud del corazón y el instinto no es privativo de gatos o delfines, sino de una masculinidad que se mantiene atenta, y que un autor necesita de lugares limpios y bien iluminados para fraguar una prosa certera y cargada de sentidos.
A Hemingway no le detuvo la culpa, que es el callejón sin salida de los desolados. Fue el viejo que regresó, estando en La Habana, al París de sus conquistas, y detalló, para sus contemporáneos, el coraje y la ferviente terquedad que se requieren para convertirse en escritor; no empobreció su talento concesionándolo a sus detractores. Asumió que a un hombre, para completarse, le resulta imprescindible una épica. Vida y muerte nacen juntas. La lucha de un autor es por sus demonios y con sus ángeles.
Ernest Hemingway y la voluntad de hacerse en solitario. El mundo no será de los que se desploman hacia adentro, sí de los que se la juegan por lo que creen. Hay que escribir como se ama, defender el oficio por lo que posee de sabio. El joven que daba lecciones de boxeo a Ezra Pound, corría delante de los toros en Pamplona, cazaba para contener su inseguridad y se bebió, con Francis Scott Fitzgerald, las mejores botellas del vino de Médoc, mantuvo una caliente, voluptuosa distancia con Marlene Dietrich, fue el mismo que escribió cuentos tan memorables como "Los asesinos", y novelas ágiles, atemperadas y certeramente densas: Fiesta, Tener y no tener, El viejo y el mar.
Hemingway perdió múltiples batallas (el alcohol cobra sus víctimas y las relaciones amorosas pueden ser hasta el desastre, sin embargo, ha conservado su vigencia en la medida en que amalgamó el fondo con la forma). Los individuos son insustituibles, los más excelsos ejemplares de una civilización que está a punto de extinguirse. Su valor se concentra en ser únicos, no serializados. A Hemingway lo cercó el acoso, viviendo en Finca Vigía, a unos kilómetros de La Habana, no era bien visto por la poli ni por los políticos de su país (los diferentes provocan a los iracundos).
Tal vez después de caer con esos dos últimos disparos en la sala de su casa, en Ketchum, Idaho, un orgulloso joven de 24 años apareció para acompañarlo y decirle que, incluso en la tragedia, los héroes le darán cuerpo al deseo, nombre al amor y a las pesadillas, inventarán estilos nuevos de acercarnos los unos a los otros; menos destructivos y más líricos y personales, sustentados en la fe y la firmeza de que sí es posible (en un mundo donde la televisión ha secuestrado nuestras almas) la justicia y la literatura. Ernest Hemingway fue un león de grandes ligas, bateó elevados para rozar las nubes y nos demostró que los individuos más verosímiles son aquellos que cambian, no el curso de la historia sino el curso de las emociones..."

junio 24, 2009

remilgos


Hacía mucho tiempo que Marji no lo hacía, pero fin de semana le pareció ideal para reanudar esa costumbre, casi olvidada, de organizar una comida entre amigos. Y como estaba realmente entusiasmada, no sólo sería la anfitriona, también cocinaría todo. Su día empezó muy temprano y aún sin haber desayunado, se dirigió al mercado para comprar los ingredientes necesarios. El menú consistiría en ensalada de lechugas con nuez de la india y queso de cabra, salmón a la naranja con vegetales y como postre, pastel de chocolate amargo -su favorito y que casi nunca comía… por aquello de los remordimientos dietéticos. A última hora, ya estando en el mercado, decidió añadir al menú unos tallarines, no fuera a ser que alguno de sus amigos, a quienes no veía hacía largo tiempo, se hubiese vuelto vegetariano.
Con todas las compras regresó a su casa, bebió café negro, comió una manzana con yogurt y puso manos a la obra. Le gustaba cocinar sin prisas, dedicando a cada procedimiento el tiempo indispensable para lograr el punto de cocción y la sazón adecuados, lo cual significaba pasarse varias horas en la cocina. Primero preparó el postre, pues su elaboración consumía más tiempo y además, necesitaba reposo suficiente antes de la decoración. Una vez cumplida la primera fase, mientras el pastel estaba en el horno, se dispuso a lavar y desinfectar verduras y legumbres, a limpiar el pescado, a elaborar la salsa de champiñones para acompañar los tallarines... Finalmente, tras casi cuatro horas todo estuvo listo y ella se diera un duchazo y una manita de gato; justo a tiempo, porque a las tres de la tarde en punto sonó el timbre, anunciando la llegada de los primeros invitados.

Tras los abrazos y besos de rigor, ofreció algo de beber a los tres recién llegados, Jorge, Silvia y Aurora; pensó en vino tinto pues era la bebida favorita de todos… era… Aurora se había transformado en una hipocondriaca, por lo que en previsión de posibles quistes mamarios y migrañas, ya no tomaba vino tinto, Silvia estaba a dieta y no ingería bebidas alcohólicas y Jorge... ahora era más cervecero, pero como últimamente tenía muy elevados los niveles de ácido úrico… terminó por aceptar el vino tinto.

Veinte minutos después, llegaron las tres invitadas restantes: Adriana, Marta y Sandra. Mientras les abría la puerta, Marji se preguntaba con qué novedad le saldrían ellas… mejor no lo hubiera pensado. Adriana, estaba deprimida tras una enésima ruptura amorosa, así que tenía ganas de emborracharse con vodka, bebida que por supuesto no había; Marta, hacía tiempo que sólo bebía vino blanco y Sandra se había vuelto naturista, así que sólo bebería vino si éste era producido de manera orgánica. Tras zanjar el asunto de las bebidas con la ayuda de Jorge, quien se ofreció a ir al supermercado más cercano a comprar vodka y vino blanco, los siete amigos estuvieron conversando un rato, antes de pasar a la mesa… donde la tónica inicial continuó desde el primer platillo.

Aurora, fiel a su hipocondría, se dedicó a eliminar de su ensalada las nueces y los trozos de queso (no fuera a ser que favorecieran la formación de quistes en un futuro); Silvia, de ninguna manera comería esas semillas tan aceitosas, ni ese queso grasoso… ¿no tienes queso cotagge ni aderezo light? preguntó ella y Marji, que había elaborado un aderezo a base de vinagre balsámico, aceite de oliva extra virgen, mostaza y miel de abeja, sólo pudo ofrecerle jugo de limón y vinagre; la deprimida Adriana, parecía más interesada en el Stolichnaya que en comer; mientras que Marta, antes fuerte aficionada a los quesos, había adquirido un repentino odio por ese producto lácteo, por lo que también se concentró en eliminarlo de su plato; Sandra, que no comía ningún producto natural, vegetal, carnívoro, lácteo o etílico, que no tuviese garantía de ser "orgánico", declinó la ensalada, optando por "unos poquitos de tallarines"… pero sin salsa de champiñones; Marji ya sólo esperaba que Jorge saliera con alguna novedosa alergia, por ejemplo a las lechugas; pero el muchacho pidió su ensalada con mucha nuez y queso y tallarines con doble ración de salsa de champiñones [Marji casi quería besarlo; de no ser porque en esos días, él sostenía una relación inclasificable con Aurora y que ésta, junto con la hipocondría, había adquirido la manía de los celos injustificados, lo hubiera hecho]. La llegada del Salmón pareció relajar un poco a los comensales, pero no evitó la pregunta de Sandra, referente a los hábitos de cultivo y/o pesca del Salmón chileno, ni el cuestionamiento de Silvia sobre la cantidad de grasa empleada en la elaboración del platillo… Sólo Adriana, suficientemente relajada gracias al Stolichnaya copiosamente ingerido y Jorge, que debía sentirse un poco raro entre tanta mujer remilgosa, no hicieron ninguna pregunta incómoda y aunque ella casi no probó el platillo, él comió una generosa porción.

Por fin había llegado la hora del postre... dando por hecho su rechazo, Marji fue poco sutil con sus amigos:
Hice un pastel de chocolate amargo, que es mi especialidad y me queda delicioso, pero ni les ofrezco pues contraviene todos sus sanísimos hábitos alimenticios: tiene muchas calorías, podría ser un factor de riesgo en la formación de quistes mamarios, el cacao con el que se elabora el chocolate, no es orgánico y como todos ustedes saben, los huevos, al igual que la mantequilla, contienen altos niveles de colesterol . Ah... también hay café de Coatepec, que no es ni descafeinado ni orgánico… Pero si gustan, tengo un licor de anís casero, muy bueno para los cólicos estomacales y que además, como fue elaborado por unas monjas en Morelia, podría proveerles algunas bendiciones y hasta dar alivio a sus conciencias... en caso de que sientan haber cometido pecado de gula…

junio 21, 2009

carlota... entre la lucidez y la locura

"Yo soy María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina, Princesa de la Nada y del Vacío, Soberana de la Espuma y de los Sueños, Reina de la Quimera y del Olvido, Emperatriz de la Mentira: hoy vino el mensajero a traerme noticias del Imperio, y me dijo de Carlos Lindbergh está cruzando el Atlántico en un pájaro de acero para llevarme de regreso a México." Fernando del Paso. Últimas líneas de Noticias del Imperio, pág 668


Para estar loca, dijo algún día Fernando del Paso, Carlota de Bélgica parecía demasiado lúcida. Para actuar y pensar con lucidez, le sobraba sensibilidad. Quizá su locura, era no encajar en un mundo demasiado mezquino, convulso y masculino, digo yo que siempre he tenido debilidad por los outsiders, los locos y los ángeles caídos

"Mi carne, Maximiliano, escúchame aunque sea muy tarde: mi carne nació para el amor [...] para sentir el calor de las manos de los hombres. Mi piel nació para ser amada por las nubes, por las mariposas. Yovivo desnuda en una habitación llena de mariposas ciegas [...]" Fernando del Paso. Noticias del Imperio, pág 419

Carlota, poco antes de morir, reclusa en el Castillo Bouchout en Bélgica, aún clama por su Maximiliano... 60 años después de su muerte; clama por el amor y la pasión. Para estar loca y vieja... tiene la piel muy viva.

"Dicen que estoy loca sólo por eso: porque quiero recoger todos los pedazos de mi vida y con ellos, como con un rompecabezas, hacer un espejo donde pueda ver mi vida entera en un instante." Fernando del Paso. Noticias del Imperio, pág 414-415.


La novela histórica o historia novelada, no es muy del agrado de los críticos e historiadores; no son afectos a que se de rienda suelta a la imaginación, tomando como pretexto los acontecimientos que han marcado la historia de un país. Dicen también, que no siempre resulta sencillo distinguir hechos reales de la simple ficción. Es posible que tengan razón, pero me parece que no puede hacerse tabla rasa de todas las novelas históricas; como en todo, hay niveles. Desde mi humilde opinión, Noticias del Imperio es una gran novela histórica, o historia novelada. Más ficción que realidad quizá, pero no por ello menos fascinante y aunque su lectura puede resultar extenuante, eso no le resta un ápice de su enorme valor. Historia y ficción mezcladas por la gracia imaginativa y narrativa de Fernando del Paso; una novela desaforada, rica, amorosa, alucinada y lúcida... tal como se muestra a su protagonista, Charlotte de Belgique Impératrice du Néant.









imagen: la actriz canadiense Lori Hazine-Poisson durante la representación de Charlotte de Belgique, Impératrice du Néant

junio 17, 2009

la belleza en la mirada del otro

Decía Borges que la dicha no puede contarse, sólo vivirse. No sé si esto pueda aplicarse a al belleza, pero me parece que ésta tampoco puede contarse. La belleza se mira. Y al ser una cuestión de apreciación, su concepción varía de persona a persona; donde otro ve belleza, quizá yo solo mire frialdad y donde yo encuentre hermosura, él verá fealdad. La belleza está en los ojos de quien la mira. Alguien lo dijo, no sé si fue Platón o yo inventé que fue el filósofo griego quien lo hizo. Y sin embargo, de una u otra forma, bajo el concepto particular que cada quien tenga, todos perseguimos la belleza; sea para llenar nuestras vidas con ella, sea para hacerlas un poco más tolerables.

Si miro hacia atrás, encuentro belleza en los ojos de un hombre que me amó hasta el grado de la obsesión, pero que ya no está más a mi lado, porque un día me llenó de pavor su amor obsesivo. La belleza habitaba también, en los ojos de jade del hombre que amé intensamente, pero que no podía amarme como yo a él, pues corazón pertenecía a otro hombre. Y fue belleza lo que vi en los ojos de otro hombre, uno que me miraba como si yo fuera lo único existente sobre la faz de la tierra y cuyo corazón terminé rompiendo... con todo y el dolor del mío.

Pero quizá no haya visto mayor belleza, que la reflejada en los ojos de aquella niña que caminaba descalza por la Sierra de Guerrero, abrazando contra el pecho el gran tesoro recién encontrado: una vieja muñeca de trapo. Porque la belleza está también, en la desnudez y en la inocencia; en la infinita tristeza que en aquel momento me produjo esa criatura y a quien recuerdo esta tarde lluviosa, sin poder evitar sentirme nostálgica. La belleza puede ser exuberante, vívida; una explosión colorida o el sonido de coros celestiales; pero también, una imagen tremendamente melancólica... y la paz del olvido.

Sí; para mi, la belleza está en la mirada... sea en la de otros o en la mía, que encuentra belleza donde otros solo ven ordinariez.

"Sigo tan sediento de absoluto como cuando tenía veinte años, pero la delicada crispación, la delicia ácida y mordiente del acto creador o de la simple contemplación de la belleza, no me parecen ya un premio, un acceso a una realidad absoluta y satisfactoria. Sólo hay una belleza que todavía puede darme ese acceso: aquella que es un fin y no un medio, y que lo es porque su creador ha identificado en sí mismo su sentido de la condición humana con su sentido de la condición de artista. En cambio, el plano meramente estético me parece eso: meramente." [Julio Cortázar. Rayuela, pág. 539]





junio 15, 2009

al son que toque

A veces creo que la vida es como una sucesión de pequeños accidentes; algunos perfectamente sincronizados, como si "una mano extraña" les hubiese dado orden y otros, totalmente fuera de sintonía. Quizá por ello, es que me sorprenden, no sé qué tanto para bien, las personas capaces de vivir conforme a un plan perfectamente diseñado; el cual siguen paso a paso, sin apenas desviarse. Supongo que debía admirarlos y hacer lo posible por imitarlos, pero no se me da. En verdad no alcanzo a comprender, cómo hay quienes pueden vivir de forma tan metódica. Es cierto que hay aspectos en los que es básico seguir un orden, una planificación; pero estos lo ubico en el plano laboral o profesional. Para los demás ámbitos de la vida, que no tienen precio, quizá haya que olvidarse de las rigideces y aprender a bailar distintos ritmos... porque la música de fondo, varía constantemente.

Dicen que para no decepcionarse o frustrarse, lo mejor es vivir sin hacerse grandes expectativas; pues entre más grandes y mejores cosas y/o recompensas se esperen de la vida, mayores suelen ser las decepciones. Yo no sé de consejos, ni de manuales de autoayuda (éstos últimos me chocan y más me parecen, manuales de autoengaño), sin embargo en esto siempre he creído: tener elevadas expectativas, no es lo más deseable, ni gratificante. Recuerdo que una vez, en mi cumpleaños, recibí un descomunal arreglo floral y cuando estaba por ver el nombre del remitente, un compañero que estaba a mi lado me dijo: "cuidado Chuyita, el tamaño del arreglo floral, es directamente proporcional a lo que el tipo que las envía... espera obtener de ti". Y tenía razón.

Claro que tampoco se trata de vivir sin ton ni son; dejando que la corriente nos arrastre por donde le de la gana. Sin embargo, creo que ese refrán con el que solemos referirnos a los oportunistas y acomodaticios, bien podría tener una proyección un poco más positiva, práctica o como se le quiera llamar. Porque en ocasiones, lo mejor es aceptar que debemos bailar con la vida, al son que nos toquen. Y que hay días en que lo que aplica, es un frenético tecno; que otros, son más para un romántico y sutil vals; otros para un ardiente baile tropical; días en que apenas estaremos para un tristísimo blues y otros en que, tocados por la gracia, querremos bailar al compás de un sensual y cadencioso tango.

Pensando en lo anterior, esta mañana no me decía con cuál ritmo iniciar; pero como hoy es lunes, pensé en que quizá el tango no sería lo más indicado... no sea que me emocione de más y aún me queda una laaarga semana por delante. Empezaré poco a poco, iniciando con vals y continuaré subiendo el tono y ritmo... según se sucedan los hechos y los días.

junio 12, 2009

viernes ligeramente enfermo

Los viernes uno debería poder ser -casi por norma- más frívolo y ligero que el resto de la semana... sin por ello sentir el menor remordimiento. Es más, los viernes debería estar prohibido preocuparse por cosas como la recesión, las cargas laborales, el pago de impuestos, los problemas cotidianos o los males de amor. Y no es que no esté permitido hacerlo; ni que uno -la que esto escribe- se la viva preocupándose por el devenir de la humanidad. Ni que tampoco, las desgracias que últimamente parecen multiplicarse en este pobre país llamado México, me tengan al borde de la desesperación. Nada más lejano en mí, que ser un símil de la Madre Teresa de Calcuta... antes tendría que volver a nacer. No obstante, basta con hojear el periódico, para que, irremediablemente termine sintiéndome mal por lo que acontece. Y sé que es una idiotez, pues de nada sirve; pero no puedo evitarlo. Y como para incrementar esa sensación de desazón producida por las noticias, me encuentro recluida en mi casa a causa de enfermedad. Pero volviendo a las frivolidades y ya entrados en tonteras deseables, también sería bueno que existiera una regla, para que los viernes las entradas de los blogs fueran más ligeras. Casi una especie de invitación a dejar de lado, así sea por unas horas, las preocupaciones con las que la vida insiste en abrumarnos... un día si y otro también. Desde luego no estoy diciendo que el resto de la semana, yo sea la mar de profundidad y calidad en mis post...

En fin, todo este choro sin sentido es para decir con todas sus letras, que hoy viernes no tengo mucha cabeza para escribir algo medianamente decente; así que, con mucha pena, me concreto a subir un video musical... la canción se titula you don't know me y el interprete es el cantante canadiense Michael Bublè... ojalé les guste.


michael buble you don't know me

junio 10, 2009

unam... premio príncipe de asturias

Lo siento, no me pude aguantar. Este será el post más ególatra y mala leche que habré escrito en mi historia bloguera; pero no me puedo quedar callada.

No hace falta ser Doctorado en Ciencias para saberlo: ningún país podrá elevar su nivel de desarrollo, ni proveer a sus habitantes de mejores condiciones de vida, en tanto sus gobernantes no diseñen e implementen Políticas Públicas adecuadas en todas las ramas del desarrollo, pero en especial que lo que atañe a la Educación Pública, Ciencia y Tecnología y Salud. Y cualquier gobernante responsable y honesto, sabría esto y haría lo necesario para aplicarlo. Mi ejemplo favorito es la República de Irlanda. Un país sojuzgado y explotado por los ingleses durante años, quedando sumido en la pobreza y total carencia de oportunidades para sus habitantes, Irlanda se convirtió en un campo casi despoblado, cuando miles partieron rumbo a Estados Unidos en busca de de la tierra prometida. Y no solo la encontraron, sino que ayudaron al engrandecimiento de esa su nueva patria, a tal grado que no es exagerado afirmar que gran parte de la riqueza cultural y política del vecino país del norte, no sería la misma sin la presencia de los inmigrantes irlandeses (los Kennedy son el ejemplo más visible, pero no el único). Pero hoy, el panorama es totalmente distinto: de ser uno de los países más pobres de Europa Occidental, Irlanda es considerada el milagro de la Unión Europea... y no precisamente por obra y gracia de San Patricio, sino gracias a su apuesta por la Educación Ciencia y Tecnología. La OCDE recomienda que, como mínimo, los gobiernos inviertan el 1.5 por ciento del PIB... el gobierno irlandés decidió invertir un promedio del 6 por ciento del PIB anual.

A qué viene todo esto? A que en México, a duras penas se destina el 0.36 por ciento del PIB a la Ciencia y Tecnología. Y las dos Instituciones que mayoritariamente desarrollan investigaciones en esos campos son públicas: la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional. Y ambas, pese a los raquíticos recursos de que disponen, han logrado grandes avances y mecido el reconocimiento y respeto... allende las fronteras. A nivel interno, las cosas son muy distintas. En el caso específico de la UNAM, para nadie es un secreto, el infinito desprecio -casi odio me atrevería a decir- que le profesa el actual Gobierno Federal, quien no se conforma con destinar raquíticos recursos a esa Institución, sino que además, ha permitido que sus esbirros injurien y calumnien a la Universidad... como si viviéramos en el oscurantismo. Y frente a esta vergonzosa actitud, esta mañana le ha sido concedido el Premio Principe de Asturias en la rama de Comuniaicón y Humanidades a la UNAM. Más allá de que los premios sólo sirven para colgarlos en la pared más visible, el verdadero valor y significado de este Premio, radica en que no fue obtenido merced a los buenos oficios del tipo que cobra como Presidente de la República, sino gracias a la trayectoria académica, científica y humanística de la UNAM (los únicos Premios Nobel mexicanos salieron de sus aulas: Octavio Paz, Alfonso García Robles y Mario Molina). Por eso me da tanto gusto -aquí la egolatría mencionada al principio- y no puedo evitar sentir un enorme orgullo como egresada de esa Institución, que ha transitado por épocas muy malas, oscuras y hasta violentas, pero que ha sabido salir adelante... pese a todo y a todos aquellos que desearían su desaparición y/o privatización. Decía al principio, que este era mi post más mala leche y ahora lo muestro: este Premio deberíamos dedicárselo -que es decir, restregárselo en la cara- al Presidente de la República y al Presidente Nacional de su Partido... como una muestra de agradecimiento por todo su desdén e injurias hacia la UNAM.

No lo niego: me gustaría creer que este Premio servirá para que nuestros gobernantes y legisladores hagan lo necesario para apuntalar la Educación Pública, la Ciencia y la Tecnología (y no solo en la UNAM, sino en todas las Universidades Públicas), lamentablemente no creo que suceda así. Seguro que el Presidente no tendrá más remedio que felicitar a la UNAM y a su Rector, dirá algunas palabras huecas y retóricas, pero de ahí no pasará...

junio 09, 2009

un mundo raro

José Alfredo, así sin apellido. Un mexicano escucha ese nombre y como dice un amigo, se le vienen encima sus descalabros amorosos; o como como digo yo, cuando ando más cursi, le vuelven a doler las pequeñas fisuras de su corazón. Guardando las proporciones, casi podríamos decir que son pocos los mexicanos que no han medio llorado, con o sin tequila dentro, al son de alguna sus canciones. Y mientras, los defensores de la corrección política y la exquisitez cultural, lo acusan de ser un propagandista del machismo, la misoginia, el alcoholismo y, faltaba más, el alter ego de los losers. Porque claro, sólo un perdedor puede gustar de esas canciones de supina pobreza lírica, escritas, como dice Carlos Monsivaís, por el poeta de la desolación marginal. Hace algunos años en el Canal 22 de la Tv mexicana -canal cultural-, escuché a una socióloga afirmar que las letras de José Alfredo -y las películas de Pedro Infante-, eran las principales propagandistas del machismo mexicano. Como si el machismo, mexicano o ruso, necesitara de la música y el cine populares para seguirse reproduciendo. José Alfredo ha sido objeto de criticas debido a lo rudimentario de sus letras [no es un poeta como mandan los cánones] y sin embargo, más de una "rutilante figura" ha presumido ser su musa y causante de sus penurias amorosas. Mi botón de muestra favorito es María Felix. Mujer tan bella, como mala actriz, arrogante y engreída, María declaró alguna vez que José Alfredo le había compuesto una de sus canciones más emblemáticas, Ella y que por supuesto, la Doña ... ni caso le había hecho:



"Me cansé de rogarle.... era el último brindis de un bohemio por una reina"...


Todo este texto sin sentido viene a colación, porque al ser considerado un simple músico popular, José Alfredo es asociado con cierto sector de la población, como dicen los exquisitos: gente del pueblo, pobre y sin muchos recursos literarios. Creo que si le preguntáramos a cualquier escritor, qué música es su favorita, muy probablemente sus referencias serían Bach, Beethoven, Malher, Brahams, etc. Todo, menos José Alfredo. Pero resulta que hace unos días, visitando el blog apostillas literarias », me encontré con un chisme [creo que esa es la acepción correcta: el chismoseo no es exclusivo de la llamada prensa rosa; es más, me atrevo a creer que en el mundillo cultural, los chismes y las viboreadas son mucho más sabrosos... y crueles], que me hizo el día. El cuento es largo (aquí abajo dejo el enlace, por si alguien se interesa), pero en pocas palabras, habla de Fernando Savater recordando a un denodado Octavio Paz, quien en casa de Jean Paul Sartre padeció uno de sus momentos más ingratos, cuando el casi padre del existencialismo, lejos de interesarse en su obra Libertad Bajo Palabra, le inquiriera con gran ansiedad por "la obra completa de un tal José Alfredo Jiménez", a quien el poeta mexicano afirmaba no conocer. Y mientras Octavio no salía de su desconcierto y desilusión ante semejante humillación, Sartre se afanaba en cantar, en español y pleno de pasión: "vámonos, donde nadie nos juzgue, donde nadie nos diga que hacemos mal; vámonos, alejados del mundo, donde no haya justicia, ni leyes, ni nada... nomás nuestro amor...". No sé si esa anécdota haya influido para que Savater declarara alguna vez: "porque, con perdón de Octavio, José Alfredo es el mejor poeta de México." Es muy posible que tan temeraria afirmación del filósofo español, fuera resultado de la combinación de tequila Cazadores (su favorito), cerveza Bohemia y José Afredo sonando en la rockola; pero lo cierto es que hasta escrito lo tiene. Y yo, nomás de imaginarme la escena en casa de Sartre y el desconcierto de Paz, casi quiero... bueno mejor no lo digo...

Las nubes, Octavio Paz, Sartre y Savater



imagen: Catemaco, Veracruz

junio 07, 2009

un aviso impúdico y una cita robada

El Aviso
Hace unos días, navegando por el blog de mis amigas las tres y un cuarto, leí un artículo muy interesante sobre los encuentros virtuales; un texto en verdad grato, pero lo que realmente me mató fue la frase con la que iniciaba:

«Vivimos una época donde la gente se pone fomentos de Internet para aplacar la soledad o la realidad del espejo »

Suena dura tal afirmación... pero no por ello es menos real real. Y desviándome del tema de los ligues internátuticos, creo que puede aplicarse con mayor amplitud a cualquier terreno de la comunicación virtual. A veces me pregunto qué necesidad tenemos, más allá de la referida al deseo de escribir, o qué fuerza interna nos empuja a teclear textos y exhibirlos a través de la gran madre de todas las bibliotecas llamada Internet (Umberto Eco dixit). Evidentemente, en esto hay un cariz exhibicionista, un dejo de impudicia; pero no en el sentido moralino del término, sino en el que emplea la escritora belga Amélie Nothomb, cuando dice que escribir es el oficio más impúdico del mundo. Pero también, hay una innegable necesidad por sentirnos acompañados mediante la retroalimentación que nos dan los comentarios; es decir, necesidad de recibir esos fomentos de Internet de los que hablaba el autor del artículo sobre los web sites para ligar.

Creo que en lo que refiere a los blogs "personales", en una gran mayoría de ellos al menos, hay impudicia en el acto de exhibir nuestros pensamientos, nuestras dudas y penas; nuestros más íntimos, dolorosos y alucinados sueños. Es como darles a los visitantes la llavecita de ese diario que llevábamos en la infancia. Y muchas veces, cuando pasado el tiempo volvemos sobre aquellos textos escritos bajo el influjo de emociones o estados de ánimo exacerbados, llegamos a sentir pena... por andarnos exhibiendo de semejante manera.

Y ya con esas impudicias a cuestas, practicadas por partida doble pues tengo dos blogs; creo que debí haber invocado a la prudencia, antes de aceptar la grata invitación de Mau Venon para participar en un blog coral, cuyo arranque formal será este lunes ocho de junio con un texto de la genial Mafalda y que tendrá su lanzamiento virtual previo, el domingo siete de junio: escribidores y literaturos. Y digo que debí invocar a la prudencia, porque siento que me he metido en camisa de once varas y es que de todos mis nuevos compañeros, la única que no es escritora soy yo (bueno hay dos fotógrafas y muy buenas por cierto). Así que ya me entró el pánico escénico, porque ahora no solo me exhibiré yo solita, sino que corro el riesgo de ser exhibida en mis limitaciones ante la la genialidad narrativa de mis nuevos partners. En fin, como diría mi abuela... el que no quiera ver visiones, que no salga de noche.

La cita. Y ahora si, me dejo de mis divagaciones y paso a una breve cita literaria que me gustó por lo sencilla, pero certera que es y mucho mejor, debe ser el libro del cual forma parte. Brevemente comento: dos intelectuales europeos se reunieron a dialogar sobre la tan anunciada desaparición del libro, tal como lo conocemos, debido a la invasión de la Internet. De esos diálogos efectuados durante semanas, nació un libro que pronto estará en circulación; lo curioso es que entre los temas tocados por estos hombres, está el denominado elogio de la idiotez, de donde he extraído la cita. En español el libro lleva por título "No esperen liberarse de los libros" y sus autores, los dialogantes a quienes une una gran amistad [lo cual me hace muy feliz, pues a ambos los admiro en sus respectivos campos de trabajo y creación] son el semiólogo italiano Umberto Eco y el escritor y guionista de cine, el francés Jean-Claude Carrière.

" Yo creo que al estúpido no le basta con equivocarse. Afirma claro y fuerte su error, lo proclama a los cuatro vientos, quiere que todos lo escuchen. Es sorprendente ver lo estridente que es la estupidez. 'Ahora sabemos por fuentes fidedignas que...' Y le sigue una garrafal sarta de estupideces." Jean-Claude Carrière


Y aquí el enlace del artículo completo, un buen extracto del diálogo de estos hombres: elogio de la idiotez





Imagen: Fugue, Wassily Kandinsky

junio 03, 2009

ese afrodisíaco

Estoy entrampada por presiones de tipo laboral, pero no quiero dejar abandonado tanto tiempo este sitio. Claro que venir a actualizarlo con un tema tan horrible, quizá resulte contraproducente. Pero como en México y en otras partes, según me entero por amigos blogueros de Argentina y Europa, estamos en pleno proceso electoral, a querer o no el tema de la política está... hasta en la sopa. Esto sin olvidar la profusa publicidad que hay por todas partes, con los infaltables afiches que pretenden vendernos a los candidatos, en su mejor pose y en un descuido, hasta con photoshop. Sucede que estudié Ciencias Políticas y Administración Pública y pese a ser ya una asumida renegada, no puedo evitar sentir un placer infinito despotricando contra los políticos. Hoy recordaba ese viejo lugar común -en el cual yo no acabo de creer por completo- referido a que el poder es el mayor afrodisíaco. Yo tengo rato buscando un político, uno solo, que me haga creer en esta máxima. Y todavía no encuentro a ninguno; pero no he perdido la esperanza… a lo mejor lo encuentro en Uzbekistán (mi Meca personal es Samarcanda); pero en tanto eso no ocurra, seguiré pensando que es un tanto exagerada.


Según esa máxima y sin importar su físico, la persona que detenta un gran poder político y/o económico resulta mucho más atractiva y hasta seductora que alguien guapo y/o inteligente, pero carente de poder. Sé que abundan los ejemplos de hombres cuyo principal atractivo era el poder que ejercían; ya sea como poseedores de altos cargos políticos o de inmensas riquezas… o de ambos. Y sí, muchos políticos y multimillonarios se convirtieron en objetos del deseo. Pero ¿será el poder lo que le confería esa aura de sex appeal? ¿O serían la seguridad en sí mismos, personalidad, inteligencia y habilidades de estos hombres, lo que, aunado a su poder político y/o económico, los volvieron más deseables? Yo me inclino más por esta segunda opción. Al menos para mí, El PODER per se no hace más atractivo a un hombre.


Pero existe otro tipo de atractivos poderosos. Merced a las manipulaciones de la dictadura mediática y a la mercadotecnia de los propios políticos, tenemos un subgrupo: los políticos metrosexuales (creía que el término metrosexual ya estaba demodé, pero al parecer no es así), que deben su naciente poderío político mayormente a su "galanura". No encontré ni un solo ejemplo.


Después de esto, ya no sé qué sea peor: creer que un hombre tiene un gran sex appeal solo porque es poderoso o que gracias a su atractivo físico -y así sea un reverendo idiota-, cualquier fulano pueda llegar a detentar gran poder político (y seguro con la ayuda del voto femenino). Claro que no faltará quien refute, que si estamos condenados a padecer políticos nefastos, por lo menos que estos sean atractivos… lo que no sé es de qué nos sirva.


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imagen: Décalcomanie, René Magrite. 1966